Medio ambiente - Ciudades sostenibles
Tecnologías que transforman y anticipan la gestión urbana
Las urbes están incorporando IA, IoT y análisis de datos para gestionar mejor sus recursos y responder a desafíos urbanos. Desde la movilidad hasta la economía circular, estas tecnologías ya muestran resultados: Beijing redujo 32.5 % el tiempo de viaje mediante semáforos inteligentes.
La innovación tecnológica tiene un rol fundamental en las ciudades inteligentes, ya no como una visión del futuro, sino como una realidad del presente. La inteligencia artificial (IA), blockchain, los gemelos digitales y el Internet de las Cosas (IoT), entre otras tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial, están transformando la gestión urbana y la calidad de vida.
Sin embargo, la tecnología, por sí sola, no hará sostenibles a las ciudades. Es la visión con la que se utiliza la que determina su verdadero impacto, señala José Carlos Soldevilla, urbanista y docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Lima.
“Una vez comprendido ello, las herramientas digitales se convierten en grandes aliadas para integrar información y tomar mejores decisiones”, agrega.
El especialista comenta que la IA permite analizar enormes volúmenes de datos para anticipar inundaciones, optimizar el consumo energético o gestionar el tránsito en tiempo real. Asimismo, el IoT facilita monitorear la calidad del aire, el consumo de agua y el llenado de contenedores, optimizando las rutas de recolección y reduciendo emisiones.
“Un referente es Barcelona, donde sensores inteligentes permiten conocer el nivel de llenado de los contenedores de basura y programar su recolección únicamente cuando es necesaria, lo cual gestión y la contaminación”, explica.

Del mismo modo, añade, la integración de plataformas digitales, datos abiertos y modelos predictivos —como los denominados “gemelos digitales” de las ciudades— permite simular escenarios antes de ejecutar inversiones. Así, las decisiones públicas pueden ser más eficientes, sostenibles y orientadas al bienestar de las personas.
“En definitiva, una ciudad inteligente no es aquella que posee más tecnología, sino aquella que utiliza la información para tomar mejores decisiones en beneficio de sus ciudadanos”, remarca.
Predecir la gestión de residuos
La economía circular busca mantener los materiales en uso durante el mayor tiempo posible, reduciendo la extracción de recursos naturales y minimizando la generación de residuos. En este ámbito, las tecnologías digitales tienen un rol prometedor, pues permiten avanzar hacia sistemas de gestión más eficientes y predictivos.
Paloma Roldán, directora ejecutiva de Ciudad Saludable, indica que la gestión de residuos sólidos urbanos está dejando de basarse únicamente en la experiencia para apoyarse en datos en tiempo real.
“Frente al crecimiento acelerado de las ciudades y al incremento constante de los residuos, tecnologías como la IA, el IoT, el análisis masivo de datos (Big Data) y otras herramientas emergentes permiten construir sistemas de gestión más eficientes, predictivos y sostenibles”, explica.
En ese sentido, continúa, se podrían incorporar sistemas GPS y sensores IoT en los vehículos compactadores para obtener información sobre horarios, recorridos, tiempos de operación y volúmenes recolectados en diferentes zonas.
“A partir del análisis de estos datos, y con apoyo de la IA, sería posible identificar y predecir zonas y periodos de mayor generación de residuos, así como optimizar dinámicamente las rutas y frecuencias de recolección. De esta manera, se podría avanzar de sistemas de recolección principalmente reactivos, que dependen en gran medida de la información recogida en campo, hacia sistemas más predictivos, eficientes y basados en datos”, menciona.

Un ejemplo se encuentra en Quilmaná, Cañete, donde un proyecto de investigación plantea integrar IA, IoT y blockchain para transformar la gestión de residuos. El sistema utiliza sensores para monitorear un relleno sanitario, IA para predecir emisiones de metano, clasificar residuos y optimizar la producción de biogás, y blockchain para mejorar la trazabilidad y contribuir a la formalización de recicladores. (Ver Gráfico 1)

José Carlos Soldevilla señala que blockchain aporta transparencia y trazabilidad a la gestión urbana. Permite registrar de manera segura el ciclo de los residuos, desde su generación hasta su valorización o disposición final, fortaleciendo la economía circular y reduciendo los riesgos de corrupción o manipulación de información.
Por su parte, Paloma Roldán enfatiza que la IA resulta provechosa para analizar datos y construir indicadores sobre generación per cápita, tasas de recuperación, eficiencia de rutas, participación ciudadana y desempeño de los programas de segregación.
Esta información resulta fundamental para diseñar políticas públicas más efectivas, evaluar resultados y orientar inversiones en infraestructura”, afirma.
Semáforos inteligentes
La congestión vehicular es uno de los principales problemas que afrontan las ciudades del Perú. Un limeño que conduce regularmente pierde unas 195 horas al año, según TomTom, equivalente a aproximadamente ocho días y tres horas. En este contexto, las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial pueden aportar nuevas herramientas para enfrentar el problema.
“No solo perdemos horas, sino que también oportunidades para hallar mejores trabajos, para ir a la escuela, para ir al médico, entre otros. Entonces, el primer problema es cómo disminuir esta congestión que ya se ha convertido en una ‘epidemia’ nacional”, señala Jaime Graña, gerente general de la Asociación Automotriz del Perú (AAP). El especialista comenta que las cámaras y sensores IoT pueden captar en tiempo real variables como el volumen, la velocidad y el flujo de vehículos. Estos datos, procesados mediante IA, permiten identificar patrones y adoptar medidas para gestionar de manera más eficiente la circulación.
Un caso interesante se encuentra en Beijing. En el distrito de Tongzhou, semáforos inteligentes utilizan cámaras y sensores para recopilar datos del tráfico en tiempo real. Con IA, el sistema ajusta los tiempos de los semáforos y coordina intersecciones para crear “ondas verdes” y reducir la congestión. El sistema adapta su funcionamiento según las condiciones del tráfico, desde el control individual de intersecciones hasta la coordinación de corredores y zonas completas durante las horas punta. Los resultados son significativos. (Ver Gráfico 2)

Estas tecnologías también pueden contribuir a fortalecer la seguridad ciudadana y mejorar el seguimiento del tránsito. Jaime Graña explica que permiten rastrear un vehículo mediante radiofrecuencia y, con apoyo de cámaras, identificar su placa y seguir su recorrido.
“Una ciudad inteligente no es solo aquella que tiene tecnología, sino aquella que utiliza la tecnología para tomar mejores decisiones y mejorar la calidad de vida de las personas”, argumenta.

Para convertir datos en decisiones
Como se ha visto, las tecnologías inteligentes ya ofrecen aplicaciones concretas para enfrentar desafíos urbanos como la gestión de residuos y la congestión vehicular. El reto para el Perú no parece ser únicamente incorporar nuevas herramientas, sino integrarlas dentro de una visión capaz de convertir los datos en mejores decisiones.
José Carlos Soldevilla considera que el país cuenta con profesionales capacitados y tecnologías suficientes para avanzar hacia un modelo de ciudad inteligente. Sin embargo, advierte que la principal brecha está en la gestión institucional y en la capacidad de las entidades para compartir información y coordinar acciones.
“La principal brecha no es tecnológica, sino institucional. Persisten problemas de fragmentación entre entidades públicas, escasa interoperabilidad de la información y una cultura administrativa que aún trabaja por sectores, cuando las ciudades requieren una gestión integral”, explica.
En su análisis, una ciudad inteligente no se construye únicamente instalando sensores o plataformas digitales; se construye cuando las instituciones comparten información, coordinan decisiones y colocan al ciudadano en el centro de la gestión pública. De cara al 2035, considera que la prioridad del Perú debe ser construir una gestión inteligente del territorio.
“La movilidad no es únicamente un servicio de transporte; es el mecanismo mediante el cual las personas acceden a educación, salud, empleo, cultura y oportunidades. Por ello, la planificación del transporte debe apoyarse en datos de calidad que permitan comprender cómo se desplazan realmente las personas y las mercancías, a fin de orientar las inversiones hacia donde generan un mayor impacto social y económico”, concluye.
Jaime Graña coincide en que una ciudad inteligente no es solamente la que utiliza tecnología, sino aquella que toma mejores decisiones a partir de los datos.
“Estos desafíos no los vamos a resolver únicamente con tecnología. Hay que resolverlos con liderazgo, con acciones y con decisiones políticas”, finaliza.
El futuro urbano no dependerá de cuántos sensores, cámaras o plataformas logren instalar las ciudades, sino de su capacidad para convertir la información en decisiones oportunas. La verdadera inteligencia urbana aparece cuando la tecnología deja de ser un fin y se convierte en una herramienta al servicio de las personas.
Para Perú, la oportunidad está en utilizar esa innovación para anticiparse a los problemas, optimizar recursos y construir ciudades más sostenibles, eficientes y resilientes. El desafío no es imaginar la ciudad inteligente del futuro, sino comenzar a tomar hoy las decisiones que permitan construirla.









