Derechos humanos - Educación
Universidades en transición: la sostenibilidad está redefiniendo la gestión académica y el desarrollo del país
Las universidades peruanas comienzan a integrar la sostenibilidad en su gestión institucional, su formación académica y su relación con la sociedad. Más allá de iniciativas ambientales aisladas, el desafío actual consiste en incorporar criterios sociales, ambientales y de gobernanza en la estrategia universitaria, formar profesionales capaces de enfrentar los retos del siglo XXI y convertir a los campus en espacios de innovación para el desarrollo sostenible.
Durante décadas, la sostenibilidad ocupó un lugar secundario en la agenda de muchas universidades. Su presencia se ha manifestado principalmente en campañas ambientales, actividades de voluntariado o iniciativas puntuales dentro del campus. Sin embargo, ese enfoque ha comenzado a quedar atrás frente a la magnitud de los desafíos como; la crisis climática, la desigualdad social, la presión sobre los recursos naturales y una acelerada transformación de los modelos productivos.
En este nuevo escenario, la sostenibilidad empieza a consolidarse como un eje estructural de la gestión universitaria. Ya no se trata únicamente de reducir la huella ambiental de los campus, sino de replantear el papel de la educación superior en la sociedad: ¿Qué profesionales se forman y qué tipo de conocimiento se produce?
En el Perú, esta transformación comienza a reflejarse en cambios institucionales concretos. El Reporte de Sostenibilidad Ambiental en Universidades Peruanas 2025, elaborado por la Red Ambiental Interuniversitaria y el Ministerio del Ambiente, evaluó a 54 universidades de 15 regiones del país, analizando aspectos como gobernanza ambiental, formación académica, investigación y proyección social.
El informe evidencia que la sostenibilidad universitaria ya no se limita a la dimensión ambiental. Cada vez se evalúa más la capacidad de las instituciones para integrar criterios sociales, ambientales y de gobernanza en su gestión, en sus procesos educativos y en su relación con la sociedad.
Entre el discurso y la gestión
La sostenibilidad universitaria se sitúa en una zona de tensión entre transformación institucional y construcción reputacional. El debate es visible en las universidades privadas, donde la sostenibilidad convive con las exigencias económicas del sistema.
Para Marizoila Fontana, directora de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), la diferencia entre discurso y transformación institucional radica en el grado de integración de la sostenibilidad dentro de la estrategia organizacional.
“La sostenibilidad no debe abordarse como un área aislada ni como una acción puntual vinculada únicamente a la reputación. Debe integrarse al propósito y a la misión de la organización. Cuando esto ocurre, se incorpora de manera transversal en la cultura corporativa y en la toma de decisiones de todas las áreas”, explica.

En la práctica, esta integración implica que la sostenibilidad atraviese todas las áreas de la institución.
“Desde el área de operaciones se abordan aspectos como el uso eficiente de la energía y del agua, la gestión de residuos o la adopción de infraestructura sostenible. Desde recursos humanos se incluyen temas como derechos humanos, diversidad, inclusión y bienestar. En gobernanza, se vincula con políticas institucionales, ética y mecanismos de cumplimiento”, añade.
Armando Casis, director de sostenibilidad de ESAN, coincide con esta lectura. A su juicio, el verdadero cambio ocurre cuando los criterios de sostenibilidad se integran en los procesos de toma de decisiones.
“En una universidad privada la sostenibilidad solo cobra sentido cuando se integra en la gestión institucional. La diferencia aparece cuando los criterios ambientales, sociales y de gobernanza se incorporan en la planificación estratégica, en los indicadores institucionales y en la evaluación de proyectos”, afirma.
Sostenibilidad transversal: del aula al campus
Históricamente, las universidades han funcionado a partir de estructuras relativamente compartimentadas: áreas académicas, administrativas, financieras y de infraestructura que operaban con escasa articulación entre sí. El enfoque de sostenibilidad, en cambio, obliga a pensar la gestión institucional de forma transversal.
“La sostenibilidad se trabaja con distintas áreas de la universidad. Esto implica coordinación con equipos de compras, operaciones, infraestructura, comunicaciones, legal y recursos humanos, de modo que las iniciativas formen parte de la gestión institucional en su conjunto”, explica Fontana.
Este enfoque se refuerza mediante políticas institucionales y espacios de gobernanza donde participan autoridades y directivos de diversas áreas.
Para Alexandra Ames, directora de Responsabilidad Social Universitaria de la Universidad Científica del Sur, la sostenibilidad sólo puede consolidarse cuando se integra simultáneamente en tres dimensiones: formación, investigación y gestión institucional.
“La cultura organizacional sostenible se construye a partir de nuestro modelo educativo y de la gestión institucional, que integran la sostenibilidad como parte de la formación y de la vida universitaria”, señala.

Más que simples instalaciones educativas, los campus empiezan a concebirse como espacios de experimentación y aprendizaje en sostenibilidad. Sistemas de reutilización de agua, consumo energético más eficiente o infraestructura con menor impacto ambiental dejan de ser solo mejoras operativas y empiezan a funcionar como parte del aprendizaje.
“En el ámbito académico implica formar profesionales capaces de comprender los desafíos sociales y ambientales actuales. En la gestión administrativa y financiera supone promover un uso responsable de los recursos. En infraestructura y operaciones se traduce en campus más eficientes en energía, agua y gestión de residuos. En la práctica, la sostenibilidad universitaria funciona mejor cuando se convierte en un enfoque transversal que orienta la gestión de toda la institución”, agrega Armes.
Universidades que dialogan con su territorio
Otro componente clave de la sostenibilidad universitaria es la relación entre las universidades y su entorno social. Durante décadas, muchas instituciones funcionaron como espacios relativamente aislados de las realidades económicas y sociales de sus territorios.
Hoy, ese paradigma comienza a cambiar. Las universidades están siendo llamadas a desempeñar un papel más activo en el desarrollo local, conectando investigación, formación y acción social.
“Las universidades tienen sentido cuando logran dialogar con la realidad de su entorno”, afirma Casis. Ese diálogo – señala- permite orientar la investigación hacia problemas concretos y desarrollar proyectos de innovación aplicada o extensión universitaria con impacto real.
Campus con metas climáticas
Otro indicador relevante del compromiso institucional con la sostenibilidad es la reducción del impacto ambiental de los propios campus universitarios.
La UPC, por ejemplo, se ha sumado a la iniciativa internacional Race to Zero for Universities and Colleges, con el objetivo de alcanzar la carbono neutralidad hacia 2050.
Desde 2022 la universidad mide su huella de carbono y estableció 2023 como año base para el seguimiento de emisiones.
Entre las medidas adoptadas se encuentra la modernización progresiva de sistemas energéticos y la promoción de alternativas de movilidad sostenible. Actualmente, más del 70 % de su flota de buses de acercamiento opera con gas natural vehicular.
La Universidad Científica del Sur también ha incorporado innovaciones en infraestructura sostenible. Uno de sus campus utiliza pintura fotocatalítica, una tecnología capaz de contribuir a la reducción de contaminantes del aire al reaccionar con la luz solar.
Asimismo, en ESAN se preocupan por medir su huella de carbono, con el objetivo de avanzar en su plan hacia la neutralidad.
Aunque estas medidas todavía enfrentan desafíos en términos de escala y velocidad de implementación, reflejan la tendencia de que las universidades comienzan a asumir compromisos climáticos alineados con los objetivos globales de reducción de emisiones.

La cultura universitaria como punto de partida
Sin embargo, ningún plan estratégico es suficiente si no existe una cultura institucional que lo respalde. La sostenibilidad universitaria depende también de la participación activa de estudiantes, docentes y colaboradores.
“La sostenibilidad debe trabajarse de manera transversal en toda la universidad y no solo desde un área específica”, sostiene Fontana. Esto implica que estudiantes, docentes y colaboradores incorporen estos criterios en su día a día, más allá de programas o campañas.
Sin embargo, la cultura no se decreta. Se construye con el tiempo, a partir de prácticas coherentes.
Armando Casis lo plantea en términos más directos. Desde su perspectiva, la cultura no es un complemento, sino una condición. Es lo que permite que las decisiones institucionales mantengan coherencia más allá de los cambios de gestión o de las prioridades de corto plazo.
“Las organizaciones pueden tener políticas muy bien diseñadas, pero si no hay una cultura que las respalde, su impacto es limitado”, finaliza.










