Energías Renovables

La ruta pendiente: reglas clave para impulsar las renovables

Perú cuenta con la posibilidad de convertir sus recursos naturales energéticos en crecimiento sostenible, siempre que se acelere normas pendientes e infraestructura clave.

Por Renzo Rojas

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El avance hacia una matriz energética sostenible y diversificada representa una oportunidad estratégica para el Perú. No solo puede reducir la dependencia de combustibles fósiles como el petróleo y el gas, sino también fortalecer la seguridad energética del país. La transición implica incorporar de forma progresiva fuentes renovables como la solar, eólica, geotérmica, el hidrógeno y los biocombustibles.

Hoy, la generación eléctrica peruana mantiene un peso importante de la energía hidráulica. En cambio, tecnologías como la solar y la eólica todavía tienen una participación reducida dentro de la matriz. Para especialistas del sector, acelerar el crecimiento de estas fuentes renovables no convencionales será decisivo en los próximos años.

Carlos Casas, director del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico (CEMS), sostiene que uno de los principales pasos para impulsar nuevas inversiones es fortalecer la institucionalidad pública vinculada al sector energético.

“Algunas propuestas sugieren la creación de una entidad especializada en la promoción de inversiones en energía que articule una visión integral del sector, incorporando tanto fuentes renovables como no renovables. Asimismo, se debe apuntar a contar con profesionales altamente calificados y con capacidades técnicas que permitan diseñar políticas acordes con los nuevos desafíos”, explica.

Carlos Casas – Director del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico (CEMS)

Casas añade que el Estado también enfrenta el reto de convertir los ingresos provenientes de actividades mineras y energéticas en mejoras tangibles para la ciudadanía. La transición energética, indica, debe ir acompañada de beneficios concretos para la población.

“Transformar esos recursos en infraestructura, servicios públicos y oportunidades de desarrollo será clave para que el aprovechamiento de los recursos naturales contribuya al bienestar del país”, detalla.

Reglamentos pendientes 

Uno de los temas más urgentes para el sector es la aprobación de reglamentos clave derivados de la Ley 32249, norma que modificó la Ley 28832, orientada al desarrollo eficiente de la generación eléctrica. El objetivo de estos cambios es asegurar un abastecimiento seguro, confiable y eficiente, además de promover una mayor diversificación de la matriz energética.

Brendan Oviedo, past president de la SPR, señala que estas normas tienen efectos directos sobre la formación de precios, la certidumbre regulatoria y la viabilidad financiera de nuevos proyectos renovables.

“Dichos proyectos son el reglamento de licitaciones de suministro de electricidad a cargo de las empresas distribuidoras, el nuevo reglamento del mercado de servicios complementarios, el reglamento de coordinación de la operación en sistemas aislados. En el corto plazo y mediano plazo su aprobación mejorará la certidumbre regulatoria, fomentará mayor competencia en las licitaciones, incrementará opciones de financiamiento de proyectos renovables, mejorará la seguridad del suministro en el sistema eléctrico interconectado y en los sistemas aislados”, explica.

Según Oviedo, la demora responde principalmente a la falta de continuidad en los equipos técnicos del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), sumada a la ausencia de un plan energético de mediano y largo plazo. Esa inestabilidad, afirma, retrasa decisiones regulatorias que ya deberían estar en marcha.

Otro punto relevante es la reglamentación de la generación distribuida, planteada originalmente en tres etapas según la potencia de las unidades de generación. Este esquema permitiría acercar la producción eléctrica al lugar de consumo y aprovechar mejor la infraestructura existente.

La aprobación de la reglamentación de generación distribuida, concebida originalmente en tres etapas según la potencia de las unidades de generación, es estratégica porque acerca la generación al punto de consumo reduce costos de transporte, mejora la eficiencia operativa, optimiza la gestión de la demanda y permite consolidar consumos y/o vender excedentes.

“Todo ello se traduce en menores costos de generación y transporte, mayor seguridad energética y una operación más flexible y resiliente, elementos esenciales para un sistema eléctrico moderno y competitivo”, puntualiza.

Brendan Oviedo – Past president de la Asociación Peruana de Energías Renovables (SPR)

En el panorama de acelerar las renovables, se suma la necesidad de impulsar contratos de largo plazo o PPAs (Power Purchase Agreements), mecanismo ampliamente utilizado para financiar proyectos eléctricos. Estos contratos aseguran ingresos estables para las centrales y facilitan el acceso al crédito.

Brendan Oviedo indica que sin contratos de largo plazo, los proyectos simplemente no acceden a financiamiento y no se construyen. Por ello, incorporar PPAs de largo plazo dentro del esquema de contratación de las distribuidoras abre una nueva opción de bancabilidad, complementando los PPAs que puedan ser suscritos entre generadores y clientes libres.

“Este mecanismo permitirá fortalecer la estructuración financiera de proyectos solares y eólicos, al ofrecer mayor estabilidad de ingresos y plazos más largos. Además, abrir el mercado de contratación de distribuidoras a todos los desarrolladores y tecnologías elevará la competencia. El resultado de dicha competencia será mejores precios y mayor eficiencia para el usuario regulado, junto con mayor dinamismo y predictibilidad para el pipeline de inversión renovable”, remarca.

El especialista reitera en que es urgente la aprobación del reglamento para la operación y administración de servicios complementarios, que debía aplicarse desde el 1 de enero de 2026 conforme a la Ley 32249. Sin ese marco, advierte, el sistema eléctrico no podrá aprovechar plenamente las señales económicas del mercado ni la flexibilidad requerida por una matriz con mayor presencia renovable.

En ese escenario, también las baterías o BESS (Battery Energy Storage Systems) podrían participar en el mercado de servicios complementarios, ya sea integradas a una central o como proyectos independientes. Sin embargo, su desarrollo enfrenta todavía limitaciones regulatorias.

“Su potencial no será realmente apreciado hasta que se realicen modificaciones normativas que permitan que sistemas BESS puedan participar en la compra venta de potencia y/o energía, percibiendo ingresos por las transacciones que se realicen por dichos conceptos”, menciona.

Renovables y minerales críticos

La expansión de las energías renovables también abre oportunidades para otros sectores productivos. Entre ellos destaca la minería, actividad clave en el contexto de la transición energética global.

Carlos Casas señala que el crecimiento de tecnologías limpias demandará mayores volúmenes de minerales estratégicos como cobre y tierras raras, esenciales para fabricar baterías, sistemas eléctricos, turbinas eólicas y diversos equipos tecnológicos.

“En este campo, el Perú posee una posición privilegiada. El país es uno de los principales productores de cobre del mundo y cuenta además con potencial en otros minerales críticos. Diversas estimaciones internacionales sugieren que la demanda de cobre podría duplicarse en las próximas décadas debido al crecimiento de las tecnologías energéticas limpias”, argumenta.

No obstante, aprovechar esta oportunidad exigirá mejoras estructurales. Casas advierte que será necesario cerrar brechas de infraestructura, fortalecer la formación de capital humano especializado y ampliar la capacidad de generación eléctrica. Estos factores, señala, serán determinantes para elevar la competitividad del país y atraer nuevas inversiones.

La transición energética peruana, en ese sentido, no dependerá solo de instalar paneles solares o parques eólicos. También requerirá reglas claras, instituciones sólidas y una visión de largo plazo. Si el país logra alinear esos elementos, podría convertir sus recursos naturales y su potencial renovable en una nueva etapa de crecimiento sostenible.




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