Finanzas Sostenibles
Las NIIF S1 y S2 impulsan la sostenibilidad al centro de las decisiones de inversión en Perú
Con la entrada en vigor de estos estándares en el país, el sector privado peruano deberá integrar la sostenibilidad con la estrategia financiera. Especialistas analizan los retos de esta transformación y explican por qué una preparación temprana será clave para acceder a financiamiento y fortalecer la confianza de los inversionistas.
De las cerca de 21 000 empresas medianas y grandes que operan en el Perú (INEI, 2024), un grupo de ellas tendrá que adaptarse a un nuevo estándar internacional: a partir de enero de 2029, deberán reportar bajo las normas NIIF S1 y NIIF S2, enfocadas en sostenibilidad y clima.
La obligación alcanzará a las grandes empresas y, en el límite superior de la escala, también a un grupo acotado de medianas empresas que facturen exactamente 2300 UIT al año. Quedan fuera, sin embargo, las compañías supervisadas por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), que seguirán sus propios cronogramas de adecuación.
La adopción de estos estándares fortalecerá el acceso de las empresas peruanas a financiamiento e inversionistas, al permitir la presentación de información financiera relacionada con la sostenibilidad que sea comparable, verificable y alineada con las necesidades de quienes asignan capital.
“Estas normas fueron diseñadas específicamente para inversionistas, bancos y otros acreedores, y exigen revelar cómo los riesgos y oportunidades de sostenibilidad pueden afectar los flujos de caja, el acceso al financiamiento y el costo de capital de una organización”, señala Franco Horna, gerente sénior de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Perú.
De las cerca de 21 000 empresas medianas y grandes que operan en el Perú (INEI, 2024), un grupo de ellas tendrá que adaptarse a un nuevo estándar internacional: a partir de enero de 2029, deberán reportar bajo las normas NIIF S1 y NIIF S2, enfocadas en sostenibilidad y clima.
La obligación alcanzará a las grandes empresas y, en el límite superior de la escala, también a un grupo acotado de medianas empresas que facturen exactamente 2300 UIT al año. Quedan fuera, sin embargo, las compañías supervisadas por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), que seguirán sus propios cronogramas de adecuación.

La adopción de estos estándares fortalecerá el acceso de las empresas peruanas a financiamiento e inversionistas, al permitir la presentación de información financiera relacionada con la sostenibilidad que sea comparable, verificable y alineada con las necesidades de quienes asignan capital.
“Estas normas fueron diseñadas específicamente para inversionistas, bancos y otros acreedores, y exigen revelar cómo los riesgos y oportunidades de sostenibilidad pueden afectar los flujos de caja, el acceso al financiamiento y el costo de capital de una organización”, señala Franco Horna, gerente sénior de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Perú.
Para Astrid Cornejo, directora de AC Sostenibilidad, cuando una organización demuestra que identifica sus riesgos más relevantes, cuenta con una estrategia para gestionarlos y puede explicar las implicancias financieras de esos riesgos y oportunidades, genera una mayor confianza entre bancos, inversionistas y otros proveedores de capital.
“Esa confianza facilita los procesos de evaluación y fortalece su posición para acceder a distintas alternativas de financiamiento”, puntualiza.
Asimismo, la adopción de estándares internacionales como las NIIF S1 y NIIF S2 permitirá que las empresas peruanas utilicen un lenguaje común con los mercados regionales —como Chile y Colombia— e internacionales en general, sostiene Alejandro Rabanal, superintendente de Riesgo de la SMV.
“Esto fortalece la transparencia, mejora la comparabilidad con empresas de otros países y ayuda a generar mayor confianza entre inversionistas locales y extranjeros”, agrega.
Pero más allá de estas ventajas, hay un cambio de fondo, según Cornejo: si bien muchas empresas peruanas elaboran desde hace años reportes de sostenibilidad, inventarios de emisiones o matrices de materialidad, el problema es que estos procesos han evolucionado históricamente de manera independiente del planeamiento financiero, la gestión de riesgos y la preparación de los estados financieros.
“Las NIIF S1 y S2 cambian completamente esa lógica. Hoy la sostenibilidad debe estar conectada con la estrategia del negocio y con la información financiera que utilizan inversionistas, bancos y otros proveedores de capital para tomar decisiones”, explica.

El punto de partida de las empresas
Aunque la norma entrará en vigencia a inicios de 2029, las compañías deben iniciar desde ahora un proceso de preparación y transformación. Se trata de una adopción progresiva que permitirá fortalecer capacidades antes de la aplicación obligatoria de las NIIF.
“Esto representa una oportunidad para que las organizaciones construyan capacidades con anticipación y lleguen a la implementación con procesos maduros y datos confiables, en lugar de limitarse a cumplir con una obligación regulatoria”, argumenta Astrid Cornejo.
Como parte de este proceso, el Ministerio del Ambiente (Minam), con el apoyo de GGGI y PwC Perú, desarrollaron capacitaciones y talleres sobre la implementación de estos estándares, dirigidos tanto a empresas que reportan como a entidades financieras que utilizarán esta información. Tatiana Escovar, representante para los países andinos de GGGI, explica que la preparación requiere varios años para definir responsabilidades internas, organizar datos, desarrollar métricas y establecer controles.
“En el marco del Proyecto Readiness del Fondo Verde para el Clima (GCF), liderado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), acompañamos al Minam en el desarrollo del Seminario de Finanzas Verdes. Su sesión más reciente reunió a más de 90 profesionales del sector financiero en torno a la NIIF S1, con miras a prepararse para su futura implementación en el país”, sostiene.
Franco Horna afirma que uno de los principales avances observados durante los talleres realizados en el Perú es la creciente comprensión de que la sostenibilidad debe gestionarse desde una perspectiva financiera y estratégica, y no únicamente como un ejercicio de reporte. No obstante, advierte que las empresas aún enfrentan importantes desafíos para lograr una implementación efectiva de las NIIF S1 y S2.

En cuanto a la calidad de la información, Tatiana Escovar señala que muchas empresas aún se encuentran en proceso de construir datos consistentes, comparables y trazables sobre los riesgos y oportunidades que deberán incorporar en sus divulgaciones.
Esta situación se refleja en el ámbito empresarial peruano. Según el informe Sostenibilidad: del compromiso a la acción (2025), del Pacto Global de la ONU – Red Perú, aunque el 87 % de las empresas afirma contar con una estrategia o plan de sostenibilidad, solo el 44 % mide sus resultados mediante indicadores (KPIs), lo que evidencia las brechas que aún existen para generar información confiable y verificable.
A ello se suma la capacidad para cuantificar los impactos financieros, uno de los aspectos más complejos en la implementación de las NIIF. Astrid Cornejo explica que las organizaciones logran identificar riesgos climáticos o sociales, pero todavía enfrentan dificultades para traducirlos en efectos sobre inversiones, costos operativos, activos, provisiones, ingresos o financiamiento.
Desde el punto de vista organizacional, Tatiana Escovar señala que estos estándares exigen que las áreas de finanzas, riesgos, estrategia y sostenibilidad compartan información y tomen decisiones de manera conjunta, lo que implica integrar equipos que tradicionalmente han operado por separado.
En materia de gobernanza, Astrid Cornejo considera que todavía existen empresas donde no está claramente definido cuál será el rol del directorio, quién aprobará la información, cómo se articulará el trabajo entre finanzas y sostenibilidad o qué controles garantizarán la consistencia entre el reporte de sostenibilidad y los estados financieros.
A partir de su experiencia impartiendo la capacitación oficial de la IFRS Foundation sobre las NIIF S1 y S2, Cornejo observa también que muchas empresas aún asumen que el reto consiste únicamente en elaborar un nuevo reporte.
“El verdadero desafío es mucho más profundo: construir un modelo de gestión que permita generar información financieramente relevante, con la misma rigurosidad, trazabilidad y gobernanza que la información financiera”, agrega.
Para Tatiana Escovar, la principal lección para el Perú es que la capacitación técnica representa apenas el punto de partida de un cambio profundo en la forma de operar de las organizaciones.
“Lo que transforma prácticas es la combinación de herramientas aplicadas, decisiones al nivel directivo, articulación entre áreas y monitoreo del avance dentro de cada empresa”, sostiene.

El mercado de valores se alista para el cambio
Por otro lado, en el caso de los emisores con valores inscritos, estos reportan información de sostenibilidad a la SMV desde hace casi una década. Para Escovar, el siguiente paso consiste en evolucionar de una divulgación descriptiva hacia información comparable, sustentada en datos, vinculada con los estados financieros y que permita medir adecuadamente los riesgos.
Al respecto, Alejandro Rabanal señala que el objetivo de la SMV es avanzar de manera gradual y ordenada en la adopción de las NIIF S1 y S2, considerando las características y capacidades de las empresas peruanas, así como los costos y beneficios que implica la implementación de estos estándares.
“La visión es construir un marco de divulgación que contribuya a un mercado de valores más moderno, competitivo y alineado con las mejores prácticas internacionales, favoreciendo así el desarrollo de las finanzas sostenibles en el país”, argumenta.
En esa línea, la SMV incorporó en su Agenda Regulatoria 2026-2027 el problema público relacionado con la necesidad de alinear la presentación de la Memoria Anual con estándares de alta calidad, comprensibles, aplicables e internacionalmente reconocidos, que faciliten la comparabilidad de la información sobre sostenibilidad y cambio climático entre las empresas y el mercado, particularmente las NIIF S1 y S2.
“Se tiene como fecha tentativa hasta el 30 de junio de 2027 para que la SMV remita la solución propuesta a la Comisión Multisectorial de Calidad Regulatoria para la respectiva evaluación”, explica Rabanal.
El directivo añade que la SMV viene analizando experiencias internacionales, fortaleciendo las capacidades técnicas de sus funcionarios y coordinando acciones con otras entidades reguladoras, con el apoyo de organismos internacionales como la IFC y el PNUD.
En este contexto, el PNUD publicó una propuesta de Hoja de Ruta hacia un marco de divulgación sostenible interoperable con estándares internacionales. Entre sus objetivos estuvo conocer el nivel de preparación del mercado de valores peruano para adoptar las NIIF S1 y S2, a partir de encuestas y entrevistas realizadas a 44 empresas del mercado de valores. (Ver gráfico)

propuesta de hoja de ruta hacia un marco de divulgación sostenible interoperable con
estándares internacionales (PNUD y SMV)
La cuenta regresiva ya comenzó
Si bien aún falta más de dos años para su entrada en vigencia de estos estándares, el tiempo apremia. Franco Horna sostiene que una de las principales recomendaciones para las empresas es no esperar el inicio de una obligación regulatoria para actuar.
“Deberían comenzar identificando cuáles son los riesgos y oportunidades de sostenibilidad que realmente pueden afectar sus ingresos, costos, activos, pasivos, acceso al financiamiento o costo de capital”, afirma.
Para el especialista, el proceso comprende cuatro etapas. La primera es “Entender”, que incluye actividades de sensibilización y análisis de brechas. La segunda es “Diseñar”, enfocada en la definición de métricas financieras y no financieras. La tercera, “Evaluar”, considera ejercicios piloto de reporte y análisis progresivos de impactos. Finalmente, “Reportar” debe entenderse como la consecuencia natural de un proceso previo y no como un fin en sí mismo.
Desde otra perspectiva, Astrid Cornejo recomienda iniciar con un análisis de madurez y la definición de una hoja de ruta para implementar las NIIF S1 y NIIF S2. Precisa que no basta con revisar el último reporte de sostenibilidad, sino que es necesario evaluar qué tan preparada está la organización para generar información útil para inversionistas y entidades financieras.
“Desde nuestra experiencia en AC Sostenibilidad, hemos desarrollado el AC-ISSB Readiness Assessment, un modelo de madurez diseñado para evaluar de forma integral el nivel de preparación de una organización frente a los requerimientos de las NIIF S1 y S2”, detalla.
Como segunda acción, propone integrar la sostenibilidad con las áreas de finanzas, riesgos y estrategia. La tercera consiste en fortalecer la gestión de la información para asegurar que los datos respondan a los estándares exigidos por estas normas.
“Antes de invertir en una plataforma tecnológica, es indispensable definir procesos, responsables, metodologías y controles que aseguren datos consistentes, trazables y confiables. Con esa base, la empresa debería desarrollar un primer ejercicio piloto de divulgación bajo NIIF S1 y S2”, comenta.
La adopción de estos estándares representa un cambio de paradigma para las empresas peruanas, al integrar la sostenibilidad con la gestión financiera y la toma de decisiones estratégicas. Aunque la implementación exigirá fortalecer capacidades, mejorar la calidad de la información y consolidar la gobernanza corporativa, los especialistas coinciden en que prepararse con anticipación permitirá a las organizaciones acceder a mejores oportunidades de financiamiento, fortalecer la confianza de los inversionistas y alinearse con las principales tendencias de los mercados internacionales.









