¿Hacia dónde va la región? ¿Qué se puede hacer? Se reseñan algunos temas claves.
El Banco Mundial proyecta que la economía latinoamericana tendrá un bajo crecimiento de 2,1 % en 2026 y que en 2027 volverá a registrar una tasa, también reducida, de 2,4 %, similar a la de 2025. Entre las causas que menciona se encuentran los “altos costos de financiamiento, débil demanda externa, incertidumbre geopolítica y consumo interno débil”.
Entre sus recomendaciones figuran “invertir en la base; promover un financiamiento accesible; fortalecer la integración comercial y profundizar los lazos e intercambios regionales para adoptar mejores tecnologías; y fortalecer la capacidad institucional mediante el diseño de políticas industriales sólidas, capaces de corregir las fallas del mercado de manera sostenida”.
La CEPAL por su parte enfatiza que la región debe salir de la “trampa de bajo crecimiento”. La CAF acentúa que, frente a los lentos avances, se necesitan entre otros factores: nuevas inversiones, reducir las acentuadas desigualdades e iniciativas público-privadas.
Valores
En esta época de crecientes críticas a la difusión de mensajes antiéticos a través de las redes sociales, así como de contenidos nocivos para los niños e incitaciones constantes a la violencia, destaca especialmente, como ejemplo de que es posible hacer las cosas de manera diferente y promover valores positivos, la reciente elección del Studio Ghibli como ganador del Premio Princesa de Asturias 2026 de Comunicación y Humanidades.
El jurado subrayó la trayectoria del estudio de animación japonés fundado por Hayao Miyazaki e Isao Takahata, valorando su influencia mundial, su estilo artesanal y su capacidad para crear puentes culturales a través de historias con profundos valores humanistas y ecológicos. Se ha resaltado cómo sus películas —como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro— transmiten valores como la empatía, la amistad y el respeto por la naturaleza, siendo accesibles para todas las generaciones. El Studio Ghibli se impuso entre 48 candidaturas de 20 nacionalidades.
«América Latina y el Caribe es de las regiones más expuestas del planeta a los impactos climáticos».
En el 2003, Hayao Miyazaki ganó el Oscar a la mejor película de animación, con El viaje de Chihiro. El argumento que desarrolla es que “Chihiro es una niña de diez años que queda atrapada en un mundo de espíritus y dioses después de que sus padres son convertidos en cerdos por comer comida mágica. Para rescatarlos, debe trabajar en una casa de baños termales regentada por la bruja Yubaba”. Fue la primera película de anime en recibir este galardón y, durante años, la única de habla no inglesa en lograrlo. Además del Oscar, ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín (2002) y fue la película más taquillera en la historia de Japón durante casi dos décadas.
Clima
Los estimados indican que la crisis climática seguirá agravándose en el 2026. El Observatorio Copérnico de la Unión Europea prevé que será probablemente el peor año de calentamiento global. Señala varios posibles desarrollos. Las temperaturas promedio subirán a niveles récords, los mares se recalentarán, propiciando desastres naturales. Los incendios forestales serán más extensos y duros, se perderán vastas áreas boscosas. A todo ello se sumarán los daños que causará el fenómeno de El Niño, que golpeará muy intensamente las zonas tropicales.
En un reciente informe, la CEPAL enfatiza los perjuicios directos e indirectos que puede sufrir el empleo, los salarios, y la productividad. Resalta que América Latina y el Caribe es de las regiones más expuestas del planeta a los impactos climáticos. Entre 2000 y 2025, se registraron 1483 eventos que afectaron a más de 198 millones de personas y concentraron el 53 % de las pérdidas económicas mundiales relacionadas con eventos climáticos extremos. Se recomienda políticas proactivas del sector público y de las empresas privadas para enfrentar las difíciles condiciones que se van a crear en los mercados laborales
Potencial
La región cuenta con 154 sitios y 119 creaciones culturales declarados por la UNESCO como patrimonio mundial del género humano. Se recomienda que deberían ser mucho más protegidos e integrados a la economía y al turismo.
En los campos mencionados hay una muy urgente tarea por delante para las políticas públicas, las empresas responsables, y una sociedad civil que debe ser cada vez más participativa.









