El Perú vive un momento extraordinario para el emprendimiento. Durante 2025 se crearon más de 222,400 empresas y, solo en el tercer trimestre, los nuevos emprendimientos crecieron 29.2%. Hoy, 5 de cada 1,000 peruanos fundan una micro o pequeña empresa. Los datos confirman lo que vemos todos los días: el talento emprendedor peruano está más vivo que nunca.
Sin embargo, detrás de este dinamismo se esconde una paradoja. Existen tantas ideas, startups y soluciones innovadoras; pero muy pocas logran alcanzar la escala necesaria para transformar mercados o resolver problemas sistémicos. El principal desafío de la innovación ya no es generar nuevas ideas. Es lograr que las mejores lleguen más lejos.
Esta realidad nos obliga a replantear una creencia arraigada en el mundo empresarial. Durante años hemos asociado innovación con creatividad, disrupción o creación de startups. Hoy, el reto más importante está en la adopción. La transformación ocurre cuando soluciones que ya demostraron su valor encuentran los canales, la infraestructura y los socios necesarios para multiplicar su impacto.
Los desafíos más urgentes que enfrentamos como sociedad ilustran esta necesidad. Desde la gestión eficiente del agua y la agricultura regenerativa hasta la reutilización de subproductos agrícolas o el tratamiento de efluentes industriales, existen emprendedores desarrollando soluciones concretas para problemas complejos. Todos los días vemos startups desarrollando soluciones que ya han sido validadas en condiciones reales y han demostrado su potencial. Lo que suele faltar no es tecnología ni talento, sino una vía para llegar a gran escala. Las respuestas a muchos de estos desafíos ya existen; lo que falta es la autopista que les permita llegar más lejos.
Una innovación no transforma una industria por el simple hecho de existir. Su impacto real comienza cuando deja el laboratorio, supera la etapa piloto y se integra a las cadenas de valor capaces de llevarla a millones de personas. Para que eso ocurra, es necesario reconocer una realidad incómoda: las corporaciones tradicionales no tenemos todas las respuestas ni podemos enfrentar solas los desafíos del futuro. Mientras las grandes empresas aportan escala, infraestructura y capacidad de ejecución, los emprendedores aportan la agilidad y creatividad necesarias para innovar con rapidez. La verdadera oportunidad surge cuando ambos mundos trabajan juntos.
Bajo esta lógica nace Aceleradora 100+, una iniciativa impulsada por empresas globales de consumo masivo como AB InBev (matriz de Backus), The Coca-Cola Company, Colgate-Palmolive, Danone, Mondelēz International y Unilever. El programa parte de una premisa sencilla: las soluciones para muchos de los desafíos operativos y ambientales que enfrentamos ya existen; lo que necesitan es acceso a entornos reales donde puedan validarse, adaptarse y crecer. A través del financiamiento de pilotos de hasta US$100,000, la iniciativa busca acelerar la incorporación de tecnologías y modelos sostenibles dentro de cadenas de valor que operan a gran escala y convertir esas validaciones en relaciones comerciales de largo plazo, permitiendo que soluciones prometedoras se transformen en prácticas permanentes.









