Energías Renovables

Más allá del ahorro: energía para competir

La migración hacia fuentes limpias gana terreno en el sector corporativo, donde se pueden percibir beneficios en costos, financiamiento y reputación.

Por Renzo Rojas

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Las energías renovables se han convertido en una pieza clave de las estrategias de sostenibilidad corporativa. Entre 2025 y 2030, la Agencia Internacional de Energía (IEA) proyecta que la capacidad instalada global de fuentes renovables crecerá cerca de 4600 GW, casi el doble de lo registrado en el quinquenio anterior. En este escenario, el sector empresarial cumple un rol decisivo para acelerar la transición energética.

Adrián Neyra, docente de la carrera de Ingeniería Ambiental de la UPC, sostiene que el avance de las energías renovables en el Perú es progresivo, aunque todavía limitado dentro de las estrategias corporativas.

“Aunque el país cuenta con una matriz energética relativamente limpia debido al peso histórico de la generación hidroeléctrica, la incorporación de energías renovables no convencionales (solar, eólica y biomasa) dentro de las estrategias empresariales aún se encuentra en proceso de consolidación”, señala.

El Perú posee condiciones favorables para el desarrollo solar y eólico, recursos que las compañías pueden aprovechar no solo para atender sus propios desafíos climáticos, sino también para contribuir con las metas nacionales de sostenibilidad.

José Luis Velásquez, socio líder de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Perú, recuerda que la IEA proyecta que, en escenarios compatibles con la meta climática de 1.5 °C, la demanda global de combustibles fósiles caería más de 25 % durante esta década.

“Este descenso estructural implica un riesgo financiero significativo para las empresas expuestas a estos mercados, debido a la probable reducción de ingresos ante una caída en la demanda, en caso de no diversificar sus productos hacia energías menos intensivas en carbono o energías limpias”, detalla.

José Luis Velásquez – Socio líder de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Perú

Las ventajas competitivas

Las energías renovables están dejando de percibirse como un costo adicional para convertirse en una ventaja competitiva estratégica, especialmente entre empresas que participan en mercados internacionales o forman parte de cadenas globales de valor.

“Esto ocurre porque los inversionistas y consumidores globales exigen cada vez más productos con menor huella de carbono, lo que impulsa a las empresas a transformar su matriz energética”, explica Adrián Neyra.

Los beneficios no se limitan al impacto ambiental. También se traducen en eficiencia operativa, reducción de costos y mayor resiliencia frente a la volatilidad de los precios energéticos.

“La eficiencia energética genera ahorros directos y significativos. Según el análisis de la IEA de 2025, las empresas industriales pueden reducir entre 11 % y más de 30 % su consumo de energía durante los primeros años de implementación de sistemas de gestión energética, incluso mediante medidas de bajo o nulo costo”, señala Velásquez.

La transición energética también abre puertas en el comercio exterior. Las empresas con menores emisiones estarán mejor posicionadas para cumplir nuevas exigencias regulatorias en mercados desarrollados.

Velásquez menciona el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la Unión Europea, que establece costos asociados a las emisiones generadas durante la producción de bienes importados.

“Por ello, cualquier empresa que quiera exportar a la UE deberá medir y reportar sus emisiones de carbono, entregar esa información a su importador europeo y, desde 2026, cumplir con la verificación obligatoria y con el costo asociado a los certificados de carbono”, enfatiza.

Sectores más expuestos

Para el especialista de PwC Perú, entre los sectores más expuestos destacan la minería intensiva en combustibles fósiles, la industria cementera, el transporte de carga pesada y la generación eléctrica térmica basada en derivados del petróleo o gas.

“En los próximos años, estos sectores enfrentarán una presión creciente no solo por regulación climática y posibles mecanismos de precio al carbono, sino también por exigencias del mercado, el acceso a financiamiento y la competencia tecnológica internacional que avanza hacia soluciones más limpias y eficientes”, agrega.

En el caso del cemento, el alto uso de combustibles y las emisiones derivadas de la producción de clinker incrementan la presión para modernizar procesos. En transporte, la fuerte dependencia del diésel expone a las empresas a mayores costos operativos y futuros cambios regulatorios.

Por el contrario, existen sectores con importantes oportunidades estratégicas. Velásquez identifica a las industrias vinculadas a minerales críticos para la transición energética, como cobre y litio, cuya demanda crecerá de forma sostenida en un escenario global de descarbonización.

Asimismo, la generación eólica y solar presenta ventajas competitivas por el potencial natural del Perú, especialmente en zonas con altos niveles de radiación solar y corredores de viento favorables.

“Finalmente, el fortalecimiento de los servicios financieros asociados a la divulgación climática, relacionados con la adopción de las NIIF S1 y S2, impulsará la demanda de financiamiento verde y de soluciones técnicas para integrar el riesgo climático en la toma de decisiones”, subraya.

Uno de los ejemplos más representativos en el país es Quellaveco, operación minera desarrollada por Anglo American en Moquegua. Para Adrián Neyra, se trata de un caso relevante de estrategia energética orientada a reducir la huella de carbono mediante contratos de suministro eléctrico renovable.

Adrián Neyra – Docente de la carrera de Ingeniería Ambiental de la UPC

“Incorpora criterios de eficiencia energética y suministro eléctrico de fuentes más limpias dentro de su estrategia de sostenibilidad. La lógica empresarial detrás de este tipo de decisiones incluye reducción de emisiones de carbono, cumplimiento de estándares internacionales ESG y acceso a financiamiento verde y mejores condiciones crediticias”, explica.

Este tipo de decisiones muestra cómo la sostenibilidad ha dejado de ser solo un componente reputacional para convertirse en un factor financiero y operativo dentro de industrias altamente competitivas.

Acceso a financiamiento

Neyra considera que el desarrollo de energías renovables depende en gran medida de instrumentos financieros capaces de movilizar capital privado hacia proyectos sostenibles. En Perú, identifica tres mecanismos con mayor viabilidad: bonos verdes, créditos sostenibles y asociaciones público-privadas.

“El banco peruano BBVA Perú ha desarrollado instrumentos financieros orientados a proyectos sostenibles, incluyendo financiamiento para infraestructura energética limpia y eficiencia energética”, resalta.

Estos instrumentos facilitan la canalización de recursos hacia proyectos renovables, mejoran el acceso a capital para empresas sostenibles y atraen inversionistas institucionales interesados en activos con criterios ESG.

José Luis Velásquez añade que las finanzas sostenibles cumplen una función crítica para acelerar la transición energética nacional.

“Además, alinean los incentivos financieros con metas verificables de transición; y promueven un lenguaje común, tomando como base las taxonomías, para reducir el greenwashing, lo cual facilita la canalización de capital hacia actividades determinadas como elegibles”, manifiesta.

A nivel local, recuerda que el Estado peruano ya cuenta con una Hoja de Ruta de Finanzas Verdes y una comisión multisectorial para el desarrollo de la taxonomía verde.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que el financiamiento por sí solo no será suficiente. También será necesario fortalecer políticas públicas, marcos regulatorios y planificación territorial para acelerar inversiones sostenibles.

Adrián Neyra sostiene que el reto de los próximos años será articular estos elementos, de modo que la transición energética “no solo aumente la generación renovable, sino que contribuya a un modelo de desarrollo más resiliente y sostenible”.

En un contexto global marcado por mayores exigencias ambientales y competencia por capitales verdes, las empresas peruanas que actúen con anticipación no solo reducirán riesgos, sino que podrán ganar eficiencia, acceder a nuevos mercados y posicionarse mejor en la economía del futuro.




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