La sostenibilidad gana espacio en la gestión empresarial, pero incorporarla como parte de la estrategia del negocio sigue siendo un desafío para las organizaciones. En el sector público, las diferencias en los niveles de madurez y la necesidad de establecer indicadores comunes plantean la importancia de contar con herramientas que permitan medir impactos, identificar riesgos y orientar la toma de decisiones.
En ese contexto, el Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (FONAFE) presentó el Piloto de Reportabilidad Integrada de Sostenibilidad, una iniciativa desarrollada con asistencia técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El proyecto tendrá una duración aproximada de 18 meses y contará con la participación del Banco de la Nación, Electroperú, Electro Sur Este, Sociedad Eléctrica del Sur Oeste, Sedapal y el propio FONAFE. Su objetivo es desarrollar una metodología común que permita incorporar criterios de sostenibilidad en la gestión y los reportes de las empresas públicas, con miras a extenderla progresivamente a las demás organizaciones bajo su ámbito.
La sostenibilidad como parte de la estrategia empresarial
Para Brigitt Bencich, presidenta del Directorio de la Corporación FONAFE, mencionó a Stakeholders que uno de los principales retos consiste en incorporar la sostenibilidad en la estrategia de las empresas y dejar de considerarla una iniciativa aislada. «La idea justamente es internalizar dentro de las empresas», señaló al referirse a la necesidad de integrar estos criterios en los procesos de gestión y reconocer oportunidades para generar valor compartido a partir de la atención de problemas sociales, ambientales y de gobernanza.
Esta transformación requiere reconocer que las empresas públicas no parten de las mismas condiciones. Según Bencich, existen diferencias en sus niveles de madurez, por lo que resulta necesario identificar una línea de base que permita conocer los avances y establecer objetivos para cada organización.
«No estamos en la misma madurez todas las empresas», afirmó. En ese escenario, destacó la importancia de revisar experiencias que puedan servir como referencia. Algunas empresas eléctricas, por ejemplo, ya elaboran reportes de sostenibilidad, lo que representa una oportunidad para aprovechar los conocimientos y la información disponibles dentro de la corporación.
El piloto impulsado por FONAFE busca precisamente establecer una metodología común que facilite este proceso. La iniciativa contempla diagnósticos de madurez, identificación de brechas y estudios de doble materialidad, además de herramientas para estandarizar la gestión y el reporte de información. También incorporará estándares internacionales como GRI y NIIF S1 y S2, vinculados con la divulgación de información sobre sostenibilidad.
Con este enfoque, las empresas podrán identificar sus impactos, riesgos y oportunidades, así como incorporar estos elementos en sus decisiones estratégicas. Para Bencich, el reto consiste en que la sostenibilidad deje de ser un componente complementario y pase a formar parte del funcionamiento habitual de las organizaciones.
Rentabilidad y generación de valor compartido
La incorporación de la sostenibilidad también exige cambios en la forma en que las empresas entienden su propio desempeño. Para Bencich, no basta con establecer compromisos o cumplir disposiciones; es necesario que las organizaciones comprendan cómo estos criterios pueden contribuir a su desarrollo y continuidad.
«La sostenibilidad va a darte rentabilidad», sostuvo. Desde su perspectiva, integrar estos principios en los procesos del negocio permite identificar beneficios que pueden materializarse a futuro. Para avanzar en esa dirección, consideró necesario fortalecer la capacitación, promover el aprendizaje y revisar las experiencias de otras organizaciones.
«Yo creo que también es capacitación, aprendizaje y verlo como un negocio», explicó. La vocera señaló que el avance no depende exclusivamente de las exigencias normativas, sino también de la capacidad de las empresas para reconocer el valor de estas prácticas e incorporarlas en su gestión.
Este proceso requiere establecer responsabilidades y mecanismos de seguimiento dentro de cada organización. Bencich mencionó la importancia de contar con una política de sostenibilidad, un comité especializado y los indicadores necesarios para evaluar los resultados.
El piloto de FONAFE busca contribuir a ese objetivo mediante una metodología estandarizada que permita conocer el desempeño de las empresas y detectar oportunidades de mejora. Asimismo, apunta a fortalecer la gestión de riesgos y el control interno, de manera que la información sobre sostenibilidad tenga un papel más relevante en las decisiones empresariales.
Una gestión que involucra a toda la cadena de valor
La sostenibilidad tampoco se limita a las operaciones directas de una empresa. Las relaciones con proveedores, clientes y entidades financieras forman parte de una visión más amplia del desempeño empresarial, que considera los impactos y riesgos asociados con los distintos actores vinculados a la organización.
En esa línea, Bencich destacó que la sostenibilidad debe analizarse más allá de los límites de cada empresa. «No solamente es la empresa, son tus proveedores, tus clientes, el financiamiento», afirmó al explicar que estos actores también forman parte del proceso empresarial.
Esta perspectiva plantea la necesidad de integrar criterios de sostenibilidad en las relaciones comerciales y financieras, además de evaluar cómo las decisiones de una organización repercuten en su entorno. La identificación de estos vínculos puede contribuir a reconocer riesgos y oportunidades que no siempre resultan visibles cuando el análisis se limita a las operaciones internas.
Con el piloto de reportabilidad integrada, FONAFE busca establecer las bases para que las empresas bajo su ámbito avancen hacia una gestión más consistente, con criterios comparables y herramientas que permitan evaluar su desempeño. El desafío será convertir esta metodología en prácticas efectivas y lograr que la sostenibilidad se integre progresivamente en las decisiones estratégicas de las organizaciones públicas.









