El margen para evitar los peores impactos del cambio climático se está reduciendo, pero aún no ha desaparecido. Así lo señala el más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que concluye que el mundo superará el umbral de 1,5 °C fijado por el Acuerdo de París, aunque todavía existe la posibilidad de que ese exceso sea limitado y temporal.
Según el organismo, para reducir los riesgos climáticos será necesario recortar las emisiones globales en 18% antes de finalizar esta década, alcanzar una reducción de 45% hacia 2035 y llegar a 69% cinco años después. De lograrse este escenario, el calentamiento máximo previsto para mediados de siglo podría mantenerse entre 1,7 °C y 1,8 °C.
El informe advierte que cada fracción adicional de calentamiento aumenta la intensidad y frecuencia de eventos extremos como inundaciones, incendios forestales, sequías y olas de calor.
“Cada fracción de grado adicional y cada año extra de calentamiento por encima de 1.5 °C agravan los impactos y los riesgos climáticos, como las inundaciones mortales, las olas de calor y los incendios forestales que han arrasado numerosos países este año. Debemos hacer todo lo posible para limitar al máximo el pico de calentamiento y volver a 1,5 °C a finales de siglo. Es posible”, afirmó Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.
La preocupación radica en que, si los gobiernos mantienen las políticas actuales sin acelerar sus compromisos climáticos, la temperatura media global podría elevarse hasta 2,8 °C durante este siglo y continuar aumentando posteriormente.
Estados Unidos lideró el aumento de emisiones en 2025
El informe identifica a Estados Unidos como el país con el mayor incremento de emisiones durante 2025.
Según el PNUMA, las emisiones estadounidenses crecieron en 133 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, impulsadas principalmente por una mayor demanda eléctrica y por el aumento de la generación a partir del carbón.
Detrás de Estados Unidos aparecen Turquía, con un incremento de 24,4 millones de toneladas; Irán, con 18,9 millones; e Indonesia, con 17,4 millones.
El organismo también atribuye parte del deterioro de las perspectivas climáticas globales a la retirada formal de Estados Unidos del Acuerdo de París, así como a la actualización de los cálculos históricos de emisiones.
Además, el informe señala que Estados Unidos no presenta un inventario oficial de emisiones desde 2024 y figura, junto con Argentina y Arabia Saudita, entre los miembros del G20 que todavía no han presentado nuevas metas de mitigación para 2035.
El PNUMA advierte sobre un efecto estadístico que podría interpretarse erróneamente como un progreso.
La denominada brecha de implementación para 2030 parece haberse reducido respecto al año anterior. Sin embargo, el organismo aclara que esto no responde a políticas climáticas más ambiciosas.
La razón es que los cálculos globales dejaron de considerar los objetivos climáticos estadounidenses tras su salida del Acuerdo de París y los sustituyeron por proyecciones basadas en sus políticas actuales, que muestran mayores emisiones.
Por ello, el informe sostiene que la reducción aparente de la brecha no refleja avances reales en la reducción de emisiones.
El G20 sigue siendo clave para la transición climática
Más allá de Estados Unidos, el informe señala que China, India, Indonesia y Rusia también registraron aumentos o variaciones importantes en sus emisiones durante 2025.
A escala global, durante la última década, 124 países incrementaron sus emisiones en conjunto en 7,2 gigatoneladas de CO₂ equivalente, mientras que 63 países lograron reducirlas en 1,8 gigatoneladas.
El G20 continúa siendo el principal emisor mundial al concentrar el 76% de las emisiones globales. De sus 17 miembros, solo 14 han presentado nuevos objetivos climáticos para 2035.
El documento añade que países con elevadas emisiones históricas y per cápita, como Estados Unidos, Rusia, China y los miembros de la Unión Europea, se mantienen por encima del promedio mundial de 6,4 toneladas de CO₂ equivalente por habitante.
La ONU pide acelerar la transición energética
El informe insta a los gobiernos a ejecutar con mayor rapidez los compromisos acordados tras el primer Balance Mundial del Acuerdo de París.
Entre las prioridades figuran triplicar la capacidad instalada de energías renovables, duplicar el ritmo de mejora en eficiencia energética antes de 2030, reducir progresivamente el uso de combustibles fósiles y acelerar los esfuerzos para detener la deforestación.
Para mantener el escenario de menor sobrecalentamiento, el PNUMA estima que hacia 2035 la participación del carbón en el suministro energético mundial debería reducirse al menos 55%, la del petróleo 15% y la del gas natural 5% respecto a los niveles registrados en 2025.
La revisión de estos avances será uno de los temas centrales del próximo Balance Mundial que comenzará durante la COP31, programada en Antalya, Turquía, donde los países deberán demostrar si están dispuestos a convertir sus compromisos climáticos en acciones concretas.









