El cambio climático comienza a mostrar efectos cada vez más visibles sobre cultivos tradicionales de la Amazonía peruana. El camu camu, reconocido por su alto contenido de vitamina C y su importancia económica para cientos de productores amazónicos, enfrenta un escenario de creciente vulnerabilidad debido a las sequías y al aumento de las temperaturas.
Ante esta situación, especialistas del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) proponen adoptar nuevas prácticas agrícolas orientadas a conservar la humedad del suelo, reducir el estrés hídrico y mejorar la capacidad de adaptación de los cultivos frente a la escasez de agua.
La falta de agua ya afecta a plantas jóvenes y adultas
El investigador Mario Pinedo Panduro, especialista del IIAP, explicó que los primeros casos de marchitez fueron observados en plantas jóvenes de camu camu en Pucallpa durante agosto y septiembre. Sin embargo, en los últimos años el problema también comenzó a aparecer en ejemplares adultos de Loreto.
La presencia de estos síntomas demuestra que la falta de agua ya no afecta únicamente a cultivos en etapa de crecimiento, sino que se ha convertido en una amenaza para plantaciones más desarrolladas, incrementando el riesgo de pérdidas productivas.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan abandonar la práctica de mantener los suelos completamente desnudos.
La propuesta consiste en incorporar plantas de cobertura entre los cultivos para proteger la superficie del suelo frente a las altas temperaturas, conservar la humedad y mejorar las condiciones para el desarrollo de las plantas.
Entre las especies sugeridas figuran leguminosas como chiclayo, frejol negro y mucuna, que además pueden aportar beneficios al suelo y contribuir a una agricultura más resiliente.
Pinedo también aconseja realizar deshierbos parciales, evitando eliminar toda la vegetación presente, ya que esta funciona como una capa protectora que ayuda a reducir la pérdida de agua por evaporación.
Diversificar cultivos ayuda a enfrentar plagas y sequías
Otra recomendación consiste en promover asociaciones de cultivos dentro de las parcelas de camu camu.
Esta práctica puede contribuir a reducir la incidencia de plagas y fortalecer la salud general de los sistemas productivos. Sin embargo, los especialistas advierten que algunas plantas de cobertura pueden atraer insectos que afecten al cultivo principal, por lo que su manejo debe realizarse de forma técnica.
Asimismo, especies de crecimiento rápido como la mucuna requieren monitoreo constante para evitar que compitan excesivamente por luz, nutrientes o espacio.
El IIAP también plantea identificar y reproducir ejemplares que soporten mejor las condiciones de sequía.
La selección de plantas con mayor tolerancia al estrés hídrico, resistencia a plagas y capacidad para conservar sus frutos permitiría desarrollar cultivos mejor adaptados a las nuevas condiciones ambientales que enfrenta la Amazonía.
Según los especialistas, esta estrategia podría convertirse en una herramienta clave para fortalecer la resiliencia de la producción agrícola en regiones como Ucayali, donde la disponibilidad de agua se ha vuelto cada vez más variable.
Adaptarse para proteger la producción amazónica
Para los investigadores, la combinación de plantas de cobertura, deshierbos parciales, cultivos asociados y selección de materiales resistentes representa una alternativa viable para reducir los impactos de las sequías sobre el camu camu.
“En Ucayali, donde la escasez estacional de agua amenaza la producción agrícola, combinar plantas de cobertura, deshierbos parciales, cultivos asociados y selección de ejemplares resistentes puede ayudar a reducir los efectos de las sequías. Por eso, para los productores amazónicos, adaptar sus prácticas será clave para proteger las cosechas y evitar pérdidas económicas”, sostuvo Mario Pinedo Panduro.









