El mercado laboral peruano continúa enfrentando desafíos estructurales. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 69,8% de la población ocupada se encuentra en condición de informalidad, mientras que solo el 30,2% cuenta con empleo formal.
Sin embargo, en medio de este escenario, una reciente encuesta muestra que una parte importante de los trabajadores mantiene una visión positiva sobre su situación laboral. El estudio Pulso Expectativas de Cierre 2026, elaborado por Rankmi, revela que el 39,8% de los participantes en Perú considera que este año ha sido mucho mejor de lo que esperaba al inicio de 2026. En contraste, apenas el 6,2% afirma que el año ha resultado mucho peor de lo previsto.
Perú lidera el optimismo entre los países evaluados
Los resultados ubican a Perú como el mercado con la percepción más favorable entre los analizados por Rankmi.
La proporción de trabajadores que considera que el año superó sus expectativas se encuentra 7,7 puntos porcentuales por encima del promedio general del estudio, reflejando un nivel de confianza superior al observado en otros países de la región.
La mirada positiva también se mantiene hacia el futuro. El 36,7% de los encuestados afirma sentirse muy optimista respecto a lo que resta de 2026, una cifra que supera en 6,8 puntos porcentuales el promedio general.
A nivel regional, el 73,3% de los participantes declara algún grado de optimismo sobre el cierre del año.
El crecimiento profesional impulsa las expectativas
El estudio identifica un factor clave detrás de esta percepción favorable: las oportunidades de desarrollo profesional.
En Perú, el 41,8% de los encuestados señala que las posibilidades de crecimiento dentro de su carrera son el principal elemento que influye en su visión sobre 2026. Esta cifra supera en 8,3 puntos porcentuales el promedio general del informe.
En segundo lugar aparece el bienestar personal y familiar con 23,3%, seguido por la situación laboral con 17,9%.
Los resultados sugieren que, más allá del contexto económico, los trabajadores valoran cada vez más las oportunidades de aprendizaje, promoción y desarrollo dentro de las organizaciones.
Las prioridades cambian según la generación
La investigación también muestra diferencias importantes entre grupos etarios.
El crecimiento profesional es particularmente relevante para los trabajadores más jóvenes. Entre los integrantes de la Generación Z, el 43,3% considera que este factor define sus expectativas sobre el año.
La cifra disminuye a 36% entre los Millennials, a 25,7% en la Generación X y a 14,9% entre los Baby Boomers.
En los grupos de mayor edad ganan relevancia otros aspectos relacionados con el bienestar personal, la estabilidad familiar y la situación general del país.
“Estos resultados muestran que las expectativas de las personas no son estáticas y cambian según el momento de su vida laboral. Para las organizaciones, el desafío está en entender qué significa crecimiento para cada generación y evitar una mirada única para todos. Lo que impulsa a un trabajador que está iniciando su carrera puede ser muy distinto de lo que busca alguien con más años de experiencia, y reconocer esas diferencias permite construir experiencias laborales más conectadas con las necesidades reales de las personas”, señaló Felipe Cuadra, cofundador y CHRO de Rankmi.
Los hallazgos evidencian que el trabajador peruano llega al tramo final de 2026 con una percepción favorable sobre su situación y expectativas positivas para los próximos meses.
Al mismo tiempo, la encuesta muestra que las motivaciones detrás de ese optimismo son distintas según la etapa profesional y generacional de cada persona. Para las empresas, comprender esas diferencias podría convertirse en una herramienta clave para fortalecer el compromiso, la retención de talento y las oportunidades de desarrollo dentro de sus equipos.









