Úrsula Álvarez, gerente corporativa de Estrategia de Personas de Credicorp, advierte que las nuevas generaciones están redefiniendo la relación con el trabajo y obligando a las empresas a replantear sus estrategias de talento.

Por Stakeholders

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Las nuevas generaciones ya no toman decisiones laborales bajo los mismos criterios que predominaban años atrás. Para los jóvenes, la estabilidad y la permanencia han dejado de ser prioridad frente a factores como el aprendizaje, la proyección profesional y la calidad de la experiencia laboral. Así lo sostuvo Úrsula Álvarez, gerente corporativa de Estrategia de Personas de Credicorp, durante una entrevista con Stakeholders a propósito de la presentación del estudio “Termómetro del Talento”.

“No sorprende que el 52% identifique las oportunidades de desarrollo como un factor decisivo. Hoy sus decisiones de dónde estar y dónde quedarse están mucho más en función al aprendizaje, a la proyección y a la calidad de la experiencia, más que a la estabilidad o la permanencia”, afirmó.

La ejecutiva explicó que el estudio nació ante la necesidad de comprender mejor qué está ocurriendo con el denominado “talento joven”, un segmento que – según indicó – aún no ha sido suficientemente analizado por las organizaciones.

“Somos unos convencidos de que la única manera de seguir creciendo y lograr los resultados que nos proponemos es teniendo al mejor talento de la región. Pero había un segmento que no conocíamos tanto y por eso hicimos el estudio”, señaló.

A partir de los resultados obtenidos, Álvarez consideró que uno de los principales cambios está relacionado con la manera en que los jóvenes entienden el crecimiento profesional. “La tendencia ya no es un crecimiento lineal, sino más bien en zigzag, donde el talento joven mira la trayectoria completa y no aislada”, comentó.

En esa línea, explicó que muchas veces las empresas interpretan equivocadamente la movilidad laboral de los jóvenes como una falta de compromiso, cuando en realidad responde a una búsqueda constante de aprendizaje y desarrollo. “La lectura que nos muestra esta investigación es que lo que busca el talento es acumular experiencia”, sostuvo.

Empresas deben replantear sus estructuras

Para Álvarez, el reto actual de las organizaciones no solo consiste en atraer talento, sino en adaptar sus estructuras y culturas a las nuevas expectativas de las generaciones jóvenes.

“Necesitamos ofrecer no solamente puestos de entrada, sino también desarrollo, aprendizaje y experiencias laborales que sumen aprendizaje relevante”, indicó.

Asimismo, aseguró que existe una tensión entre lo que esperan los jóvenes y lo que muchas empresas todavía ofrecen. “El talento está súper dispuesto a aportar y necesitamos que las empresas estén también listas para absorber eso que el joven está trayendo”, manifestó.

La ejecutiva añadió que las nuevas generaciones llegan con mayores herramientas digitales, mejor preparación y expectativas distintas, pero encuentran organizaciones que aún no aprovechan completamente ese potencial.

“No solo es un tema salarial, sino que la estructura y la cultura de la empresa estén listas para eso”, remarcó. En ese contexto, consideró que las compañías deberán avanzar hacia modelos más flexibles, con mayor foco en aprendizaje continuo, movilidad interna y exposición temprana a nuevos retos.

“La gente sí quiere volver”

Respecto a la intención de migrar al extranjero, el 61 % de estudiantes y 53 % de egresados ha considerado migrar al extranjero, aunque solo uno de cada cinco proyecta hacerlo de manera permanente. Álvarez sostuvo que el fenómeno no necesariamente debe entenderse como una pérdida definitiva de talento para el país.

“La gente sí quiere volver, solamente que tiene que encontrar condiciones para poder aplicar lo que ha aprendido”, afirmó.

Bajo su mirada, el principal desafío del Perú es recuperar condiciones básicas de estabilidad y confianza que permitan a los jóvenes proyectarse a largo plazo.

“Cuando no te sientes seguro o cuando sientes que no hay estabilidad, las decisiones de invertir, emprender o desarrollarse se van postergando”, explicó.

Finalmente, hizo un llamado a trabajar de manera articulada entre el sector privado, la academia y el Estado para construir mejores oportunidades para el talento joven.

“Necesitamos una visión más de largo plazo, que entienda que esta movilidad internacional no es una amenaza. Se pueden ir, pero ellos quieren volver”, concluyó.

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