Iniciamos el presente artículo con la siguiente pregunta: ¿están las empresas peruanas realmente comprometidas con el panorama y pronósticos climáticos adversos o son más bien reactivas ante estos? Cabe destacar que esta no es una pregunta retórica. El 28 de agosto, el ENFEN informó que existe una probabilidad de al menos 62 % de que El Niño Costero alcance magnitud extraordinaria entre setiembre de este año y enero del 2027, y que el evento persista hasta el verano siguiente.
Pasamos de El Niño costero, que en 2017 dejó pérdidas por más de 4000 millones de dólares, al El Niño Godzilla. Credicorp Capital calcula que este último podría costar alrededor de 16 000 millones de soles entre el 2026 y el 2027. Y ojo, no hablamos de un riesgo lejano ni de un escenario de laboratorio; hablamos de diciembre.
Lo positivo es que en ciertas empresas de la agroindustria la respuesta ya es visible. Por ejemplo, agrícola Cerro Prieto viene ejecutando cerca de 200 planes de mitigación incluyendo construcción de canales, obras de protección, refuerzo de infraestructura, y acopio de materiales. Se debe considerar que el arándano, mismo que se exportó por más de 2400 millones de dólares en el 2025, ya enfrenta caídas de hasta 50 % en algunas variedades. Como resultado, la AGAP recortó su proyección anual de agroexportaciones de 16 000 millones de dólares a un rango de entre 14 500 y 15 000 millones.
«Y es que la penetración de los seguros en el Perú apenas bordea el 2 % del PBI, una de las más bajas de la región».
En la minería la conversación lleva más años y ciertamente tiene métricas auditadas. Encontramos que Antamina recircula el 99 % del agua que utiliza en su operación y recibió por segunda vez el Certificado Azul de la ANA. Antapaccay también reporta 99.2 % de recirculación hídrica, suministro eléctrico íntegramente renovable, y un programa de forestación que apunta a 585 000 árboles en 7000 hectáreas.
En consumo masivo el foco es la continuidad del abastecimiento. Por ejemplo, la embotelladora CBC, que atiende alrededor de 200 000 puntos de venta y con el 40 % de ellos en el norte, activó planes que priorizan inventarios, rutas alternas, y abastecimiento preventivo en zonas vulnerables. Por su parte, Alicorp sostiene que hoy tiene mayor capacidad de anticipación que en el 2017. Asimismo, los gremios conformaron el Comando Privado frente al Fenómeno El Niño (Confiep, SNI, AGAP y SNMPE), mientras que en Piura las empresas locales ya reunieron 102 millones de soles para obras de preparación del río antes de diciembre.
Sin embargo, el problema aparece cuando uno rasca un poco. Al respecto, Marsh advierte que la mayoría de las empresas peruanas no ha dimensionado el impacto de una paralización prolongada sobre su liquidez, ni ha revisado si sus pólizas reflejan el valor realmente expuesto. Y es que la penetración de los seguros en el Perú apenas bordea el 2 % del PBI, una de las más bajas de la región. Y para una pyme las medidas preventivas encarecen sus costos entre 5 % y 15 %, margen que muchas simplemente no tienen.
En síntesis, el National Institute of Building Sciences estima que cada dólar destinado a mitigación evita entre 4 y 13 dólares en pérdidas. No obstante, parte del tejido empresarial sigue tratando al clima como mala suerte y no algo que deba gestionarse. Basta revisar los impactos, pérdidas humanas, infraestructura y recursos. Dato mata relato y en diciembre sabremos quién tenía razón.









