¿Cómo pueden las empresas contribuir a construir un futuro más resiliente inclusivo y competitivo? Esta pregunta estuvo en el centro del UN Global Compact Leaders Summit 2026, realizado hace algunas semanas en Nueva York, donde cerca de 1000 líderes empresariales y representantes de distintos sectores de más de 150 países abordaron cómo utilizar la potencia del sector privado para conseguir resultados concretos para las personas, la economía y el planeta.
El encuentro dejó un mensaje claro: la sostenibilidad ya no puede ser una iniciativa aislada ni limitarse al cumplimiento de requisitos, porque eso no transforma. Debe formar parte de la estrategia empresarial, las decisiones de inversión, la gestión de riesgos y las relaciones con proveedores. El desafío es generar resultados medibles, construir confianza y crear valor a largo plazo.
En este gran encuentro se abordaron temas fundamentales para el futuro de los negocios, como la acción climática y la protección de la naturaleza, los derechos humanos, el trabajo decente, las finanzas sostenibles, la integridad, la inteligencia artificial, la economía circular y la transformación de las cadenas de suministro. Estos desafíos están conectados y requieren liderazgo empresarial, colaboración y una visión que trascienda los resultados inmediatos.
En el Perú, estos desafíos representan una oportunidad concreta para impulsar la transformación del ecosistema empresarial. Un ejemplo de ello son las nuevas exigencias internacionales que enfrentan las empresas exportadoras peruanas, que deberán extender sus estándares laborales, de derechos humanos y de compromiso ambiental a toda su cadena de suministro. Ya no bastará con cumplir estos criterios en sus propias operaciones: también deberán asegurar que sus proveedores los cumplan.
En una de las principales sesiones del encuentro, denominada ‘El Efecto Dominó’, se analizó cómo las regulaciones europeas de sostenibilidad están transformando las cadenas de suministro en América Latina y el Caribe. En este espacio, la participación de Antonio Olortegui, representante de TASA, permitió conocer una experiencia peruana en gestión responsable y trazabilidad, mostrando cómo una empresa puede fortalecer su cadena de valor y promover buenas prácticas junto a sus proveedores, desatando de forma clara y tangible ese efecto dominó, capaz de elevar los estándares del mercado.
El caso refleja una dimensión relevante para el desarrollo empresarial del país: la posibilidad de extender los avances en sostenibilidad más allá de las operaciones propias. Acompañar a los proveedores en el fortalecimiento de sus capacidades y en sus procesos de formalización va a contribuir, sin lugar a duda, a mejorar los estándares de la cadena de valor y generar impactos positivos en el entorno empresarial.
Pacto Global de las Naciones Unidas en el Perú, entró en una nueva etapa en 2026. Su objetivo principal es apoyar a las empresas a integrar la sostenibilidad en las decisiones del negocio, establecer objetivos medibles, fortalecer las cadenas de suministro y promover la colaboración entre empresas para abordar desafíos sistémicos que atraviesan al país y requieren acción colectiva.
Convertir el potencial del sector privado en resultados concretos será clave para fortalecer la competitividad, mejorar la vida de las personas y poner en valor los recursos del Perú. El compromiso marca el rumbo, pero es la acción la que transforma.









