La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una herramienta aislada para convertirse en un factor que redefine cómo funcionan las empresas tecnológicas. Ese cambio lo ha vivido de cerca Rodrigo Chanamé, peruano formado en matemática e inteligencia artificial con estudios en Harvard, quien trabajó durante cuatro años en Meta en áreas vinculadas con privacidad, realidad virtual e infraestructura de ingresos.
Chanamé observó cómo la adopción de IA pasó de modelos de lenguaje internos a sistemas de agentes y nuevas formas de automatización. “La inteligencia artificial está cambiando mucho más que las herramientas que utilizamos. También está cambiando la forma en que pensamos el trabajo, cómo se organizan los equipos y qué habilidades tienen mayor valor. Antes podías estar muy especializado en una función; ahora necesitas manejar contexto de diferentes áreas y trabajar de manera más horizontal”, explicó.
Uno de los principales cambios que identifica es el paso de un modelo de hiperespecialización hacia roles más horizontales. Los profesionales ya no se concentran únicamente en tareas operativas, sino que deben aportar criterio, manejar información de varias áreas y colaborar con distintos equipos. La especialización no desaparece, pero se complementa con una mirada más amplia que exige capacidad de adaptación y comprensión transversal de los proyectos.
Además de su experiencia en Meta, Chanamé ha trabajado con startups y ha conectado emprendedores latinoamericanos con inversionistas de Estados Unidos. Desde esa perspectiva, considera que la región puede participar de esta nueva etapa de innovación siempre que sus emprendedores desarrollen capacidades para aprovechar la IA y competir en mercados globales.









