El cierre temporal de la playa Agua Dulce permitió una inusual recuperación ambiental; sin bañistas ni residuos, el balneario amaneció limpio y con presencia de aves marinas, evidenciando el impacto directo de la actividad humana en el ecosistema costero.

La municipalidad de Chorrillos destacó que la medida evitó la generación de toneladas de basura y abrió el debate sobre aplicar nuevas restricciones y reforzar la educación ambiental para proteger las playas limeñas.

Por Stakeholders

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La playa Agua Dulce mostró un escenario poco habitual tras el cierre temporal dispuesto por la Municipalidad de Chorrillos; por primera vez amaneció completamente limpia y con presencia visible de aves marinas que ocuparon la arena y sobrevolaron el litoral a baja altura, una imagen inusual en uno de los balnearios más concurridos del sur de Lima durante el verano.

La ausencia de bañistas y residuos permitió una rápida recuperación del entorno costero, una escena que recordó lo ocurrido durante la pandemia, cuando la reducción de la actividad humana facilitó el retorno momentáneo de la fauna a espacios urbanos. El cierre se realizó el domingo 15 y se desarrolló sin incidentes, luego de una campaña previa de información dirigida a vecinos y veraneantes.

¿Por qué cerraron la playa Agua Dulce en Chorrillos?

Según informó la comuna a la Agencia Andina, cada fin de semana se recolectan en promedio 12 toneladas de residuos en las playas del distrito, principalmente pañales y desechos plásticos; en fechas de alta afluencia como Navidad o Año Nuevo, la cifra puede alcanzar las 20 toneladas. “Por supuesto, este último domingo no se han generado desperdicios porque se realizaron labores de prevención y limpieza de playa, gracias al cierre temporal”, indicaron voceros municipales.

El alcalde Richard Cortez destacó que la medida cumplió su objetivo ambiental y operativo. “No hemos tenido problemas, se ha recogido la basura y la playa está hermosa, limpia; ese ha sido el objetivo de esta acción”, afirmó. La autoridad añadió que el municipio evaluará nuevos cierres si continúan las conductas irresponsables de algunos visitantes, quienes dejan residuos sobre la arena o incluso los entierran.

Entre los desechos más frecuentes figuran pañales, restos de comida, utensilios descartables, estacas enterradas y grandes cantidades de plástico, materiales que tardan años en degradarse y representan riesgos tanto ambientales como para la seguridad de los bañistas. Cuando la marea sube, parte de estos residuos termina en el mar, lo que incrementa la contaminación marina, una situación advertida también por la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa).

El resultado del cierre temporal dejó una evidencia concreta sobre el impacto de la actividad humana en ecosistemas costeros urbanos; la limpieza de Agua Dulce y el retorno de aves marinas reabren el debate sobre la gestión sostenible de playas y la necesidad de fortalecer la educación ambiental para reducir la generación de residuos en espacios públicos.

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