En medio de los desafíos ambientales que enfrenta la Amazonía, el Parque Nacional Cordillera Azul (PNCAZ) se consolida como uno de los casos más exitosos de conservación en el Perú. A 25 años de su creación, mantiene el 99.96% de su territorio amazónico en estado de conservación, un logro que lo posiciona como referente regional en protección de ecosistemas. Con más de 1.3 millones de hectáreas, es el cuarto parque nacional más grande del país y protege áreas clave en San Martín, Loreto, Huánuco y Ucayali.
El área natural protegida, administrada por el Sernanp en cogestión con el Centro de Conservación, Investigación y Manejo de Áreas Naturales (CIMA), alberga una biodiversidad extraordinaria que incluye jaguares, osos de anteojos, tapires y aves emblemáticas como el Capito wallacei, conocido como el “barbudo de pecho escarlata”. Durante este periodo también se han identificado nuevas especies de flora, consolidando a Cordillera Azul como uno de los bosques más biodiversos y mejor conservados del país.
Comunidades y conservación conjunta
Uno de los pilares de este éxito ha sido el trabajo articulado con más de 120 poblados y organizaciones indígenas en la zona de amortiguamiento. Estas comunidades participan en acuerdos de conservación, vigilancia participativa y actividades económicas sostenibles como cacao, café, miel, artesanía y turismo.
“La conservación del Parque Nacional Cordillera Azul no sería posible sin la participación activa de las comunidades que viven alrededor del área. Son ellas quienes, junto a nuestros guardaparques, protegen el bosque todos los días. Gracias a esa alianza con la población local, hoy Cordillera Azul mantiene uno de los niveles de conservación más altos del país”, destacó Gustavo Montoya, jefe del PNCAZ.
Montoya añadió que el trabajo conjunto con comités de vigilancia ambiental comunal, rondas campesinas, asociaciones de productores y organizaciones locales ha sido trascendental para fortalecer la protección del bosque y generar alternativas sostenibles para cientos de familias amazónicas.
Guardaparques y vigilancia permanente
Actualmente, 59 guardaparques, entre ellos 12 mujeres, realizan labores de vigilancia, patrullaje y trabajo comunitario desde 22 puestos de control distribuidos en los cuatro departamentos que abarca el parque. Su labor diaria garantiza la protección de uno de los principales refugios de biodiversidad y conservación climática del país.
En el marco de sus 25 años, el PNCAZ busca seguir fortaleciendo las alianzas con comunidades nativas y actores locales para asegurar la conservación integral de un territorio amazónico que se mantiene prácticamente intacto.









