Por Stakeholders

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Toyota lleva más de 17 años impulsando la movilidad sostenible en el Perú. En un mercado donde cada vez más marcas incorporan vehículos electrificados, ¿qué significa hoy liderar esta transición y cómo ha evolucionado la estrategia de Toyota? 

Cuando introdujimos la tecnología híbrida eléctrica auto-recargable en el Perú, en 2009, el contexto era muy distinto. Existía mucho desconocimiento sobre electrificación y hablar de movilidad sostenible era todavía algo nuevo para el mercado. Toyota fue pionera en dar ese primer paso y en acercar una tecnología que respondía a las condiciones del país. 

Más de 17 años después, la tecnología ha evolucionado y hoy existen más alternativas para avanzar hacia una movilidad de menores emisiones. 

Pero liderar esta transformación implica también hacer que el conocimiento avance junto con la tecnología. Por eso descentralizamos información sobre movilidad sostenible, trabajamos con universidades y espacios de formación técnica, capacitamos a actores como los bomberos y generamos espacios de diálogo con autoridades, gobiernos regionales y cámaras de comercio. 

¿Cómo se traduce su estrategia de Múltiples Opciones Tecnológicas en la realidad peruana y en resultados concretos de descarbonización? 

El Perú es un buen ejemplo de por qué necesitamos distintas alternativas de movilidad sostenible. Tenemos regiones con realidades muy diferentes, distintos niveles de infraestructura, distancias de recorrido, matrices energéticas y formas de utilizar un vehículo. 

Un híbrido eléctrico auto-recargable (HEV), por ejemplo, permite reducir hasta 40% el consumo de combustible sin depender de infraestructura externa de carga y presenta una reducción referencial de entre 30% y 40% de emisiones frente a un vehículo a gasolina, considerando las emisiones de tanque a rueda. Un híbrido eléctrico enchufable (PHEV) permite aprovechar en mayor medida la conducción eléctrica cuando el usuario tiene acceso a carga. Y un vehículo 100% eléctrico (BEV), como el bZ4X, abre la posibilidad de una movilidad completamente eléctrica para quienes ya se animan a dar ese paso. 

La estrategia no consiste en enfrentar una tecnología con otra, sino en identificar qué alternativa puede generar un impacto real de acuerdo con las condiciones de cada región del Perú. 

Esa mirada también nos permite hablar de resultados. A través de la comercialización de vehículos híbridos y GNV, estimamos haber contribuido a evitar más de 1,327 millones de toneladas de CO₂ equivalente, considerando su ciclo de vida. 

“La estrategia no consiste en enfrentar una tecnología con otra, sino en identificar qué alternativa puede generar un impacto real de acuerdo con las condiciones de cada región”. 

Uno de los ejes que Toyota viene impulsando es la descentralización del conocimiento sobre movilidad sostenible. ¿Por qué democratizar el acceso a esta información es tan importante como incorporar nuevas tecnologías al mercado? 

Incorporar una nueva tecnología es solamente una parte del camino. Si queremos que la transición ocurra realmente, necesitamos que el conocimiento llegue también a las personas y a los territorios que van a convivir con esas tecnologías. 

Y nuevamente encontramos realidades distintas. Por eso, trabajamos para descentralizar el conocimiento en movilidad sostenible. 

La movilidad sostenible será verdaderamente accesible cuando una persona, sin importar en qué región se encuentre, cuente con información de calidad, entender sus alternativas y tomar una decisión informada sobre qué solución responde mejor a su realidad. 

La llegada de nuevas tecnologías también cambia las capacidades que necesita el país. ¿Cómo se prepara a quienes tendrán que utilizarlas, mantenerlas, atenderlas ante una emergencia o tomar decisiones sobre ellas? 

Ese es uno de los grandes retos de cualquier transición tecnológica: la tecnología puede avanzar muy rápido, pero las capacidades tienen que avanzar con ella. 

No basta con que la tecnología llegue al país. También debemos realizar las pruebas necesarias para asegurar su adecuado desempeño en nuestras condiciones, desarrollar capacidades y preparar a las personas para utilizarla con conocimiento, seguridad y confianza. Eso involucra a distintos actores. 

Toyota plantea que la sostenibilidad debe observarse durante todo el ciclo de vida del vehículo. ¿Qué significa concretamente asumir esa responsabilidad antes, durante y después de su uso? 

Significa ampliar la mirada. Cuando hablamos de movilidad sostenible solemos concentrarnos en lo que sucede mientras el vehículo está circulando, pero el impacto empieza antes y continúa después de que termina su vida útil. 

Por eso, miramos el impacto del vehículo en todas sus etapas. Un ejemplo son los neumáticos fuera de uso. Durante 2025, junto con REVO, recolectamos y valorizamos más de 293 toneladas de NFU, cumpliendo el 100% de la meta anual establecida por el MINAM y asegurando la trazabilidad de esos residuos. 

Ahora estamos trabajando en un proyecto para gestionar las baterías de vehículos electrificados cuando lleguen al final de su vida útil, de manera que puedan ser canalizadas adecuadamente para su reciclaje, en línea con el enfoque global de Toyota de alcanzar la neutralidad de carbono en todas sus operaciones globales hacia 2050.







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