La Industria 4.0 impulsa la productividad con inteligencia artificial, automatización e IoT, pero también enfrenta un reto creciente: el consumo energético de la infraestructura digital, que según la IEA podría más que duplicarse hacia 2030.

Expertos advierten que la competitividad no dependerá solo de adoptar tecnología, sino de usarla de manera eficiente.

Por Stakeholders

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La inteligencia artificial, la automatización y el internet de las cosas (IoT) están transformando las operaciones empresariales, pero también plantean un reto cada vez más urgente: gestionar el consumo de energía que sostiene la infraestructura digital.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), el consumo eléctrico de los centros de datos alcanzará alrededor de 945 TWh en 2030, más del doble de los 415 TWh registrados en 2024. Este crecimiento refleja la presión energética que acompaña la digitalización y el desarrollo de tecnologías como la IA.

“Cuando hablamos de Industria 4.0 solemos enfocarnos en productividad, automatización o inteligencia artificial, pero pocas veces analizamos el impacto energético que acompaña esta evolución. La eficiencia debe incorporarse desde la planificación de los procesos, porque la competitividad no dependerá solo de adoptar tecnología, sino de utilizarla de manera estratégica”, explicó Lydia Cordova Nuñez-Melgar, docente de Ingeniería Industrial en Cibertec.

Claves para gestionar el consumo energético

La especialista advierte que las empresas deben avanzar en su transformación digital sin comprometer la eficiencia operativa. Para ello, propone tres acciones concretas:

  • Medir antes de digitalizar: identificar dónde se concentra el consumo, establecer indicadores y priorizar inversiones con mayor impacto.
  • Automatizar procesos críticos: priorizar operaciones con mayores costos o consumos para aprovechar mejor los recursos.
  • Incorporar la energía como indicador de gestión: al igual que productividad o calidad, el desempeño energético debe formar parte del seguimiento de las operaciones.

Competitividad y sostenibilidad

“En los próximos años, la competitividad industrial no dependerá únicamente de quién incorpore más tecnología, sino de quién logre utilizarla de manera eficiente. La Industria 4.0 ofrece una oportunidad para producir mejor, pero también exige replantear cómo gestionamos la energía, uno de los recursos estratégicos de cualquier operación”, concluyó Cordova.

A medida que la transformación digital avance en sectores como manufactura, logística, alimentos y minería, la gestión energética se convertirá en un factor decisivo en las decisiones operativas y estratégicas de las empresas.

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