Sandro Lukacs de Pereny
Profesor del MBA de ESAN Graduate
School of Business

La huella de carbono mide las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) que se liberan a la atmósfera como resultado de la quema de combustibles fósiles, la deforestación y/o la descomposición de diversos residuos orgánicos. En la actualidad, parte de la comunidad científica considera que las emisiones de carbono, incluyendo el metano, son las causantes del calentamiento global y, por ende, del cambio climático. No obstante, otros científicos arguyen que el CO2 solo es una de las múltiples variables, además de la concentración de vapor de agua, las corrientes marinas, la actividad volcánica, etc. Independientemente de las discrepancias, lo que es un hecho es que en los últimos 150 años las concentraciones de CO2 han mostrado un significativo aumento. 

La huella de carbono sirve para calcular las emisiones generadas ya sea por personas, empresas, productos, eventos, actividades económicas y/o de consumo. Al respecto, un gran número de organizaciones cuentan con metodologías y herramientas que, cual calculadoras, estiman el impacto de las actividades humanas en el medioambiente. 

Aumento de CO2: causas complementarias 

Tanto la producción de alimentos como la deforestación son responsables de casi la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina y el Caribe. Cabe resaltar que la ganadería también juega un papel muy importante. Data de la FAO apunta a que alrededor del 77 % de las tierras agrícolas del mundo se utilizan para la ganadería, ya sea para pastoreo o para la producción de leche y carne. Se estima además que la demanda de alimentos aumentará en más del 50 % para 2050. Aquí es importante señalar que la ganadería es crucial en América Latina: la región alberga el 67 % del ganado vacuno y el 76 % del ganado lechero. Asimismo, se espera que la producción de carne aumente en un 125% para 2050 para sostener la demanda de carne. Todos estos factores contribuirán al aumento del CO2. 

Impactos medioambientales 

Según un reciente artículo de la revista Reuters, el dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero responsable del calentamiento global y consecuente impacto en el bienestar humano. Los economistas llaman a esto el “costo social”, el cual se calcula en dólares. Dicho costo social considera repercusiones tales como cambios en la productividad agrícola, daños por el aumento del nivel del mar y empeoramiento de la salud humana. 

Concentración de CO2 en el Perú 

El más reciente reporte del Minam concluye que las emisiones de CO2 en 2021 bordearon las 55 144 megatoneladas. Ello coloca al Perú como el país número 129 del ranking de países por emisiones de CO2. Dicha clasificación está conformada por 184 países a los cuales se les ordena de menos a más contaminantes. De acuerdo con el Sernanp, actividades como la minería ilegal, la tala indiscriminada de árboles y los incendios provocados son causantes directos de la desaparición de 100 000 hectáreas de bosque amazónico. 

Consideraciones finales 

Tan solo 10 países son los que generan aproximadamente el 72% de CO2 global. Específicamente, China, que se encuentra en el primer lugar del ranking de países emisores de CO2, contamina tanto como Estados Unidos, India, Rusia y Japón juntos. Irónicamente, son la mayoría de los países desarrollados los que ostentan la mayor generación de CO2 per cápita. De hecho, conviene analizar la evolución de las toneladas per cápita, ya que puede resultar ilógico comparar países con una diferencia importante en cuanto a cantidad de población. Con la reducción del CO2 se busca también desintoxicar ciudades enteras como Bhiwadi o Ghaziabad en la India que ostentan los penosos primer y segundo lugar en pobre calidad de aire mundial, así como Hotan en China o Faisdalabad en Pakistán.







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