Hans Rothgiesser
Miembro del Consejo Consultivo Stakeholders

Vivimos en tiempos fascinantes, en los que la tecnología avanza a pasos agigantados. La minería, por ejemplo, nos sorprende constantemente con innovaciones para hacer las operaciones más eficientes y costo efectivas. Desde los adelantos en la digitalización de estas operaciones, hasta la automatización de más partes del proceso, es sorprendente ver cómo se salen con nuevas formas de acercar el futuro. 

Es más, en el 2021 se ha avanzado mucho en la implementación de nueva maquinaria que funciona completamente con electricidad, de tal manera que se alcance el ideal de las minas que no generan CO2. La búsqueda de la sostenibilidad y la preocupación por el medio ambiente lo están haciendo posible. Los camiones diésel que emiten estos gases contaminantes podrían ser pronto algo del pasado dentro de estas minas. 

Tecnologías que usan la nube para que las coordinaciones con los proveedores sean más precisas y, por lo tanto, más eficientes. Técnicas más sofisticadas de contratación para poder solucionar el problema de la escasez de mano de obra especializada. Y es que, a pesar de que se está invirtiendo en procesos más tecnificados, la necesidad de mano de obra cada vez mejor pagada, pero más preparada continúa. Por otro lado, toda esta inversión en nueva tecnología requiere de financiamiento. Incluso en eso están innovando algunas mineras, que están accediendo a nuevos instrumentos financieros para poder asegurar los fondos necesarios para esto.

Lo que los profesionales del análisis de data están haciendo hoy en día es de ciencia ficción. Esto unido a la conectividad da como resultado logros increíbles, considerando que la minería se lleva a cabo en lugares alejados. Esto, a su vez, ha llevado a la demanda de más inversión en infraestructura para la conectividad y para la transmisión de información. Esto por su cuenta ya es impresionante, considerando que apenas hace un par de décadas no llegaba internet a esos lugares. Esto, combinado con otros avances, permite darle un mejor estilo de vida a todos los empleados de la minera. Una vida de campamento que antes era sacrificada hoy en día es una experiencia completamente distinta y llevadera. 

Entonces, si la minería está invirtiendo como si no hubiera mañana en tecnología de punta que bien podría ser la envidia del Enterprise, alguien me explica por favor, ¿por qué cuernos siguen usando las mismas estrategias de hace cincuenta años para prevenir conflictos con las comunidades? 

Por Dios, si están trayendo ingenieros futuristas para manejar sus aparatos de otro mundo, si están siendo superlativamente exigentes para contratar a los jefes de las distintas áreas, de tal manera que todo sea como nos lo prometió H. G. Wells, ¿cómo es posible que sigan encargando el manejo de estos conflictos a consultores externos que no han podido solucionar nada? 

Si están apuntando al sol en la instalación de lo último que aún no ha sido inventado en Suiza, si están siendo ambiciosos en la incorporación de procesos del futuro, ¿cómo es posible que sean tan conformistas, que se satisfagan con el mediocre logro de que no hablen de ellos en la prensa? 

A ver si se enteran. Así como la tecnología ha avanzado al maravilloso punto en el que podemos dividir al átomo para invitarle un trago, también se ha avanzado muchísimo en entender cómo resolver conflictos. Más de un economista ha ganado un nobel en los últimos años por teorías sobre esto precisamente. ¿Por qué no innovan en esto, en vez de arrojar su dinero a la fogata, con fórmulas que no les están rindiendo?







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