Por Stakeholders

Lectura de:

Jack Zilberman
Decano de la Facultad de Negocios
de la UPC

Joaquín Garralda, presidente de Spainsif1 , ha definido el año 2030 como el primer hito para que la Unión Europea sea neutra en carbono. Para lograrlo, no es suficiente que se involucren empresas, gobiernos y sociedad; es imprescindible la financiación privada. 

Aunque parezca que la relación entre los aspectos ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) y la industria financiera es reciente, ésta se encuentra en constante evolución para dar respuesta a las nuevas necesidades de los distintos mercados y sociedades. Resulta evidente que los factores ASG afectan el retorno y el riesgo financiero en todos los mercados y, por lo tanto, deben ser integrados en toda decisión de inversión. 

Recientemente el Foro Económico Mundial destacó que los riesgos sociales y climáticos son los más severos para los próximos diez años, a través de una encuesta a 12.000 líderes de 124 economías. Para poder combatir el cambio climático y la cohesión social debilitada tras el Covid-19, se requerirán billones de dólares en el mercado de préstamos, inversiones y seguros sostenibles. Satisfacer esta demanda representa, además, una gran responsabilidad moral para el sector financiero, pero también una oportunidad de negocios histórica.

En Perú, si bien el IFC emitió en el 2014 el primer bono verde en mercados emergentes, COFIDE fue pionero al emitir uno similar, en el 2019, a través de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) por 100 millones de soles para financiar la central hidroeléctrica RenovAndes . Luego, bancos como Scotiabank, BCP o BBVA, la CAF, y empresas como Cálidda, Tasa, Agrícola Cerro Prieto, Austral Group, han estructurado distintos instrumentos de financiamiento sostenibles. 

La BVL con el apoyo de la Embajada Británica, elaboró en el 2018 la “Guía de Bonos Verdes para el Perú”, para brindar directrices para la emisión de bonos verdes y de esta manera, seguir promoviendo al mercado de capitales hacia una economía sostenible. Hasta marzo de este año se habían emitido 788 millones de soles en Bonos ASG, los cuales han sido muy demandados por inversionistas institucionales como AFP, seguros y entidades públicas. 

El BBVA en Perú ha sido galardonado por su liderazgo en financiación sostenible, destinada a mitigar los impactos negativos del cambio climático y a ayudar a construir un futuro más inclusivo. Dicho banco, a nivel global, se ha comprometido a que sus carteras de financiación sean neutras en emisiones de gases tóxicos en el 2050, dejando de financiar a empresas de carbón para uso energético antes del 2030 en países desarrollados y antes del 2040 para el resto de los países. 

Jose Risi, ejecutivo de BanBif, enfatiza en la necesidad de generar mecanismos de apoyo, para aquellas empresas que inviertan en activos o proyectos con impacto positivo en el medio ambiente, tales como beneficios tributarios. Las universidades, por su parte, no pueden ser ajenas a esta tendencia y han incorporado, en sus mallas curriculares, contenidos de finanzas sostenibles y de finanzas personales responsables, fundamentados en los aspectos ASG y en los ODS. 

Si bien es cierto que los bonos verdes ya superan el trillón de dólares en el mundo, en Perú se ha comenzado a reconocer el valor y la relevancia de este tipo de inversiones verdes, sociales y sostenibles. Mitigar los riesgos del cambio climático y apoyar la recuperación económica y social tras la terrible pandemia conlleva una gran responsabilidad.







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