Por Stakeholders

Lectura de:

Hans Rothgiesser
Miembro del Consejo
Consultivo de Stakeholders

Muchos de nosotros recordaremos uno de los grandes éxitos de Michael Jackson de 1991, Black or white, en cuyo videoclip se muestra a la estrella del pop viajando por el mundo mágicamente para bailar con personas de distintas culturas en un mensaje de tolerancia y de inclusión. Esto fue antes de los escándalos que terminaron por arruinar su carrera, por supuesto. Una de las paradas que vemos en el videoclip es en Nueva York, en donde participa con unos niños de un baile urbano, durante el cual se escucha una voz cantando rap.

Lo que quizás no sepan muchos es que por muchos años fue un misterio quién era el dueño de esa voz. Los créditos indicaban las siglas L. T. B. y por un buen tiempo se creyó que podía haber sido una celebridad que le hizo un favor a Michael Jackson, pero que no quiso identificarse. Lo cierto es que parece ser una voz profesional, un cantante experimentado, porque hace movimientos con la voz que no son fáciles. Hubo que esperar varios años para saber de quién se trataba realmente. 

L. T. B. es en realidad el productor musical Bill Bottrell, quien no tenía interés en que se sepa que a él se escuchó en veinte países por 500 millones de personas apenas en la transmisión inicial de la canción. Él había coescrito Black or white con el mismo Michael Jackson y la estaba produciendo, pero ambos sentían que algo le faltaba en el medio. La idea de introducir unos versos en rap fue del mismo Bottrell. Escribió esas palabras y grabó una versión de esa parte con su voz como muestra para explicarle a Jackson cuál era la idea. Nunca pretendió que su voz quedara en la versión final. No obstante, a Jackson le encantó tal como quedó. 

Bottrell insistió en conseguir a una estrella del rap para grabar esa parte. Quizás LL Cool J, quien casualmente estaba en los estudios grabando su propio disco. No obstante, Michael Jackson no quiso. Finalmente, el productor aceptó, pero solo si podía firmar con un seudónimo, porque se consideraba un compositor y un productor, no un rapero. 

Ofertas comenzaron a llegar para el cantante misterioso, pero Bottrell las dejó pasar. Se mantenía firme en que no era un cantante, sino un compositor y un productor y era feliz haciendo eso. Era tan bueno en lo que le gustaba hacer, que había llegado a trabajar ni más ni menos que con Michael Jackson, el rey del pop. Sin embargo, todo esto era su decisión. Jackson y el equipo detrás de la generación de ese disco le ofrecieron los créditos y el reconocimiento, pero él no los quiso. 

Qué interesante caso es Bottrell. Talentoso, pero con suficiente autoconfianza como para reconocer lo que no le convenía. No saltó ante la oportunidad de más atención o más trabajo. Desde entonces creó el fenómeno de Sheryl Crow, trabajó con Tom Petty, Elton John, Rosanne Cash, Christina Aguilera y otros muchos artistas famosos. Para Bottrell haberse dedicado al rap habría sido una distracción que lo habría alejado de lo que le gustaba. Y es que saber lo que quieres también es importante, de tal manera que sepas qué oportunidad vale la pena.







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