Por Gabriel Amaro - Presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP)

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La agricultura peruana se ha consolidado como un importante motor de empleo, crecimiento y desarrollo para el país. Su verdadero potencial no se mide solo por cuánto produce o exporta, sino también por su capacidad para transformar territorios, generar cadenas productivas y de servicios, generar empleos y contribuir a reducir la pobreza en el país. Y para que ese impacto perdure, tiene que ser sostenible. Nuestra actividad depende de la tierra, del agua, del clima y de las personas; por ello, producir hoy implica también cuidar los recursos que nos permitirán seguir produciendo mañana. Pero tambien depende de correctas políticas públicas, el eslabón mas débil de la cadena, porque por temas ideológicos, políticos o desconocimiento se puede destruir todo un sector económico.

La agricultura moderna peruana ha demostrado una extraordinaria capacidad para transformar territorios. Hoy somos el segundo sector exportador del Perú, nuestros productos llegan a más de 150 mercados y hemos desarrollado cadenas productivas que movilizan múltiples industrias y servicios.

La generación de empleo es uno de los mayores aportes del sector agrario al país. Es el segundo sector económico en generación de empleo directo e indirecto, pero el primero en varias regiones y en las zonas rurales, con alrededor de dos millones de puestos formales y una participación femenina que supera el 50 %, incluyendo a muchas mujeres jefas de familia.

«El desafío que tenemos es seguir fortaleciendo una agricultura moderna, competitiva y sostenible».

Este impacto cobra especial relevancia en las regiones. Cada nueva inversión agraria genera trabajo, moviliza proveedores y servicios y crea nuevas oportunidades económicas. Por ello, hablar de agroindustria sostenible también es hablar de desarrollo descentralizado.

La sostenibilidad forma parte de la competitividad del sector. Los mercados internacionales exigen cada vez más una producción responsable, eficiente y trazable. La agroindustria peruana, que incluye actividades agrícolas, industriales y de agroexportación, ha avanzado incorporando tecnología, certificaciones y mejores prácticas para optimizar el uso del agua y otros recursos, mejorar sus procesos y responder a consumidores cada vez más exigentes.

En AGAP estamos convencidos de que el crecimiento del sector debe traducirse en desarrollo sostenible para el país. Por ello, tenemos incorporada la sostenibilidad como una línea permanente de trabajo y contamos con un Área y un Comité especializados que articulan a nuestros gremios y empresas. Desde allí impulsamos iniciativas vinculadas con sostenibilidad ambiental, agricultura para el desarrollo, educación, relaciones comunitarias, Obras por Impuestos y conducta empresarial responsable. El objetivo es promover buenas prácticas, compartir experiencias y contribuir a elevar continuamente los estándares del sector.

El Perú tiene un enorme potencial agrario por desarrollar. Aprovecharlo requiere inversión, innovación, infraestructura y reglas claras y estables. En ese camino, la Nueva Ley Agraria constituye una política pública fundamental para promover la inversión y el empleo formal, ampliar nuestra capacidad productiva e incorporar a más pequeños productores a cadenas modernas y competitivas.

El desafío que tenemos es seguir fortaleciendo una agricultura moderna, competitiva y sostenible, capaz de desplegar todo su potencial como motor de empleo, crecimiento y desarrollo para el Perú. Porque cuando la agricultura crece de manera sostenible, crece también el país.







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