La inteligencia artificial (IA) ya no es una tecnología del futuro ni una herramienta que las organizaciones puedan darse el lujo de observar desde la distancia. Por el contrario, su incorporación a la toma de decisiones, la gestión de riesgos y la anticipación de crisis plantea nuevos desafíos para los directorios y la alta gerencia, pero también importantes oportunidades para mejorar la velocidad, calidad y competitividad de las empresas.
Esta fue una de las principales conclusiones del panel “IA y tecnología como aliada en la gobernanza y gestión de crisis”, realizado en el marco del encuentro anual de la Asociación de Secretarios Corporativos de América Latina (ASCLA), que se llevó a cabo en la Torre KPMG, en San Isidro.
“Ese miedo puede terminar jugando en contra de cualquier buena estrategia. Si una empresa decide no avanzar por temor, siempre habrá otra que tome ese riesgo de una manera distinta, la utilice, aprenda más rápido y termine ganando competitividad”, advirtió Flavio Corradini, VP de Business AI Platform MCLAC de SAP.
Para Willy Guerrero, socio líder de Advisory de KPMG en Perú, la clave está en combinar datos confiables, procesos sólidos y gobernanza clara. “Sin datos íntegros y confiables, y sin procesos adecuados, los resultados no serán los esperados. Además, la adopción debe estar respaldada por parámetros claros, un apetito de riesgo definido, lineamientos de uso y responsables debidamente identificados”, señaló.
Claudia Valdivia, directora independiente y directora General de Posgrado de UTEC, subrayó que la tecnología avanza más rápido que la gobernanza. Según el Board Index 2026 de Diligent, apenas el 22% de los directorios ha adoptado una política formal de gobernanza de IA. “La IA ya llegó y ya se está usando. El problema es que muchas veces no sabemos quién es el dueño humano de cada sistema, qué protocolo se activa si algo falla o quién rinde cuentas. Hay que poner responsables con nombre y apellido”, afirmó.
Iván Herrero Bartolomé, Chief Data Officer de Grupo Intercorp, destacó que la IA puede reducir errores en procesos repetitivos. Las pruebas mostraron tasas de error de entre 5% y 8% con IA, frente al 10% a 12% en procesos humanos. “No podemos dejar de utilizar la IA simplemente porque a veces se equivoca. Lo importante es medir cuál es realmente el nivel de error y compararlo con el proceso que ya tenemos”, explicó.
Herrero también planteó la idea de un “director gemelo”, un agente digital que acompañe a los miembros del directorio en el análisis de información y escenarios. Este “director agéntico” no reemplazaría a las personas, pero ayudaría a detectar puntos ciegos y desafiar el análisis antes de decisiones críticas.
Los especialistas coincidieron en que la discusión ya no debe centrarse en si las organizaciones usarán IA, sino en cómo incorporarla de manera responsable y competitiva. La clave está en combinar experimentación con gobernanza clara, asignar responsables humanos y clasificar los casos de uso según su nivel de riesgo e impacto. La IA puede ampliar la capacidad de análisis del directorio, pero el juicio crítico y la responsabilidad sobre las decisiones deben permanecer siempre en las personas.









