El Perú ha logrado avances en materia de alfabetización, pero los resultados del Censo Nacional 2025 del INEI muestran que la mejora no alcanza a todos por igual. En las zonas rurales, el 33,6% de los adultos mayores de 60 años no sabe leer ni escribir, lo que equivale a 1 de cada 3 personas. A nivel nacional, el analfabetismo en este grupo etario es de 14%, lo que evidencia una deuda pendiente con millones de adultos que no pudieron completar su trayectoria educativa.
La situación se agrava si se considera que el 25,3% de las personas de 25 años a más solo alcanzó educación primaria, es decir, alrededor de 5,2 millones de ciudadanos. “Los avances en alfabetización son importantes, pero no podemos interpretar que la tarea está terminada. Dentro de este problema también debemos mirar a nuestros adultos mayores y generar oportunidades para que puedan aprender, retomar sus estudios y desarrollar nuevas capacidades a lo largo de su vida”, señaló Ruth Anastacio, gerente de Operaciones de Dispurse en Perú.
Una brecha marcada por el territorio
El analfabetismo alcanza el 11,5% en zonas rurales, frente al 3,2% en áreas urbanas. Entre los adultos mayores de comunidades alejadas, la cifra se dispara al 33,6%. Para Anastacio, el país necesita dejar de pensar en la educación como una etapa que termina en la juventud. Retomar estudios o adquirir nuevas competencias puede significar una segunda oportunidad para participar con autonomía en la comunidad y acceder a nuevas oportunidades.
Desde 2019, la Fundación Dispurse, en alianza con Pensión 65 del MIDIS y gobiernos locales, impulsa procesos de alfabetización mediante tablets con la plataforma FOCUS, que funciona sin conexión a internet. El programa ha beneficiado a 685 adultos mayores en 9 regiones y 36 distritos del país.
El reto no es solo reducir las cifras de analfabetismo, sino garantizar que aprender siga siendo posible a cualquier edad y en cualquier territorio. Para ello, será necesario ampliar las oportunidades educativas para adultos mayores, especialmente en zonas rurales, y apostar por modelos que acerquen el aprendizaje a sus comunidades.









