La iniciativa busca que maternidad y deporte de élite no sean incompatibles y abre un debate sobre fertilidad y conciliación.

Por Stakeholders

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La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ultima un acuerdo que permitirá a las jugadoras de la selección nacional acceder a tratamientos de preservación de la fertilidad y congelación de óvulos, una medida inédita que busca que las futbolistas no tengan que elegir entre su carrera profesional y su deseo de ser madres.

La iniciativa será presentada oficialmente el 21 de septiembre y contempla asumir los costes de la vitrificación para aquellas internacionales que decidan retrasar su maternidad.

Maternidad y deporte de élite: un dilema histórico

El proyecto responde a una realidad que durante años ha marcado la vida de las deportistas: los mejores años de rendimiento físico coinciden con una etapa clave desde el punto de vista reproductivo. La capitana de la selección, Alexia Putellas, adelantó la propuesta y destacó que se trata de un avance importante porque reconoce una situación que enfrentan muchas futbolistas.

“Para mí es un avance enorme porque la Federación entiende que estás sirviendo a tu país en contra de tu tiempo biológico, que no puedes parar y no puedes ser madre porque necesitas tu cuerpo para trabajar”, señala la exjugadora del Barça.

La medida no pretende recomendar retrasar la maternidad, sino ofrecer una alternativa para quienes deseen hacerlo. Todavía deben definirse aspectos como las condiciones de acceso, el alcance de la cobertura económica y el tiempo de financiación de la conservación de los óvulos.

Esta iniciativa abre también un debate sobre los límites de la medicina reproductiva. Patricia Bartolomé, directora del único máster en fertilidad integrativa de España, valoró positivamente que el deporte facilite estas opciones, pero advirtió que la congelación de óvulos no puede presentarse como una garantía de maternidad futura.

“Es un titular muy peligroso que se diga que congelar los óvulos es garantía de fecundidad futura. No congelas tu útero, tu cuerpo, tu maternidad”, señaló. La especialista recordó que en 2022 había en España más de 300.000 óvulos congelados y solo 350 niños nacieron mediante esta técnica, lo que evidencia que la vitrificación debe entenderse como una posibilidad más de reproducción, no como una certeza.

Por su parte, la atléta española Ana Peleteiro cuestionó la medida de la Federación Española de Fútbol (FEF) en un video en sus redes sociales: “Que no te vendan esta noticia como un progreso feminista, porque la realidad está muy lejos”.

“Si realmente queremos conciliar maternidad y deporte profesional, hablemos de proteger los contratos durante el embarazo, de garantizar la reincorporación, de respetar los tiempos de recuperación y de postparto, de facilitar el cuidado de los hijos, de conseguir, en definitiva, que ser madre no penalice profesionalmente a ninguna futbolista ni deportista en general”, reclama la deportista.

Peleteiro, quien acaba de ser madre por segunda vez ha sido de las voces más críticas de la medida. “¿Por qué la institución para la que trabajan estas mujeres tiene interés en que retrasen su maternidad? ¿Pretende facilitar que las mujeres sean madres o pretende que no lo sean mientras están jugando”, se cuestiona en un video que ha compartido en sus redes sociales.

Tendencia internacional en el deporte

La propuesta de la RFEF se suma a un movimiento global. La WTA introdujo en 2025 una normativa para proteger a las tenistas que decidan someterse a tratamientos de fertilidad, mientras que la WNBA ofrece desde 2019 ayudas económicas para adopción, gestación subrogada y congelación de óvulos, que en acuerdos posteriores llegaron hasta 60.000 dólares anuales.

En el fútbol, algunos clubes han establecido convenios con centros de reproducción asistida y sindicatos como Futpro han impulsado alternativas para facilitar el acceso a servicios relacionados con la maternidad. La AFE también firmó un acuerdo con el Hospital Ruber Internacional para ofrecer tratamientos de fertilidad a sus afiliadas.

La RFEF ya había implementado medidas de conciliación antes del Mundial de 2023, como ayudas para desplazamientos de familiares y facilidades para que las jugadoras madres mantengan contacto diario con sus hijos durante las concentraciones.

A nivel internacional, la normativa de la FIFA desde 2020 garantiza que una futbolista no puede ser despedida por embarazo y establece un mínimo de 14 semanas de permiso retribuido tras el parto, además de salas de lactancia y guarderías en entrenamientos y partidos.

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