El primer ministro de Aruba, Mike Eman, sostiene que la sostenibilidad solo es posible cuando el crecimiento económico se traduce en bienestar para toda la población. En una entrevista para Stakeholders, explica cómo la isla ha convertido la protección ambiental, la inclusión social y la cooperación internacional en pilares de su estrategia de desarrollo, al tiempo que enfrenta los desafíos del turismo masivo y la transición hacia una economía más resiliente.

Por Denisse Torrico

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Aruba se ha posicionado como una de las islas del Caribe que ha integrado la sostenibilidad en su modelo de desarrollo. ¿Qué decisiones políticas han sido determinantes para convertirla en una estrategia de Estado?

Para nosotros, la sostenibilidad va mucho más allá del aspecto energético. Actualmente, cerca del 16% de nuestra energía proviene de parques eólicos y alrededor del 10% de energía solar. En los próximos dos años duplicaremos esa capacidad y, en cuatro o cinco años, cerca del 50% de nuestra electricidad será generada por el viento y el sol.

Sin embargo, la sostenibilidad también significa crecer económicamente sin perder el equilibrio con la naturaleza. Estamos diseñando un modelo de desarrollo inclusivo que considere el impacto ecológico de cada proyecto. Hoy casi el 30 % del territorio terrestre de Aruba está protegido como parque nacional y trabajamos para ampliar esa protección al espacio marítimo.

Además, entendemos que la sostenibilidad también incluye el bienestar social. Contamos con cobertura universal de salud, pensiones para los adultos mayores, programas de apoyo para personas desempleadas y nuevas políticas para familias con niños con necesidades especiales. La educación también es prácticamente gratuita y ofrecemos garantías estatales para quienes desean estudiar en el extranjero.

Muchos países buscan fortalecer su protección social, pero enfrentan cuestionamientos sobre la sostenibilidad económica de esas medidas. ¿Cómo logra Aruba equilibrar ambos aspectos?

El crecimiento económico es indispensable porque permite financiar estas políticas sociales. Nuestro objetivo es generar los recursos necesarios para distribuir las oportunidades de una manera más justa y brindar apoyo a los sectores más vulnerables.

También existe un compromiso importante del sector privado. No buscamos ser el destino más barato, sino el país con mejores condiciones de vida. Esa visión hace que las empresas comprendan la importancia de contribuir mediante impuestos y otros mecanismos que permitan mantener una sociedad más equitativa y segura, lo que finalmente también beneficia a la actividad económica.

“Nuestro objetivo es generar los recursos necesarios para distribuir las oportunidades de una manera más justa y brindar apoyo a los sectores más vulnerables”.

En ese contexto, Aruba implementó una tarifa de sostenibilidad para los turistas. ¿Qué motivó esta decisión?

Los visitantes realizan distintas contribuciones. Una está destinada a la protección del medio ambiente y otra responde a un desafío creciente relacionado con el tratamiento de las aguas residuales, cuyo volumen aumenta debido al crecimiento del turismo.

Cada turista aporta 20 dólares, recursos que se destinan directamente al instituto encargado de gestionar este sistema. Consideramos que es una forma justa de compartir los costos derivados de una actividad que beneficia a toda la economía.

Precisamente, el crecimiento del turismo plantea nuevos desafíos. ¿Cómo encuentran el equilibrio entre desarrollo y conservación?

Es uno de los grandes retos para todos los destinos turísticos. La expansión hotelera puede afectar áreas naturales, mientras que el crecimiento de visitantes también reduce el acceso de la población local a determinados espacios públicos, como las playas.

Existe además un impacto cultural importante. Aruba tiene alrededor de 110 mil habitantes y recibe aproximadamente 1,4 millones de turistas por vía aérea y otro millón mediante cruceros. Ese flujo genera transformaciones sociales que requieren una gestión cuidadosa.

Vemos este desafío como una oportunidad para desarrollar conocimiento sobre turismo sostenible y compartir esa experiencia con otros destinos que enfrentan situaciones similares.

En materia de economía circular, ¿qué acciones viene desarrollando Aruba?

Realizamos la separación de residuos como plástico, cartón y otros materiales reciclables. Aquellos que tienen valor comercial son exportados a mercados donde existe demanda para su reciclaje, como cartón, aluminio o metales.

Todavía estamos trabajando para desarrollar procesos de reciclaje más especializados dentro de Aruba. Es una meta en la que seguimos avanzando.

Durante la entrevista destacó la importancia de las alianzas internacionales. ¿Qué papel cumplen en la estrategia de sostenibilidad de Aruba?

Para un país pequeño son absolutamente fundamentales. Una comunidad de alrededor de 110 mil habitantes tiene limitaciones naturales para desarrollar por sí sola determinados niveles de conocimiento técnico o científico.

Por ello colaboramos con instituciones internacionales. Actualmente trabajamos con universidades e institutos de Países Bajos especializados en gestión del agua, energía, agricultura y planificación territorial. Muy pronto una de estas universidades establecerá una presencia permanente en Aruba para desarrollar soluciones que beneficien tanto a nuestra isla como a otros países de la región.

“Todavía estamos trabajando para desarrollar procesos de reciclaje más especializados dentro de Aruba. Es una meta en la que seguimos avanzando”.

Muchos consideran a Aruba un referente en sostenibilidad. Desde su perspectiva, ¿qué desafíos observa para que más países integren este enfoque?

Cada país tiene sus propias prioridades, por lo que no corresponde opinar sobre las decisiones de otros gobiernos. Lo que sí vemos es un desafío común: fortalecer el compromiso con el bien común. Vivimos en sociedades donde el individualismo ha crecido mucho y, en ese proceso, hemos perdido parte del sentido de comunidad. Este año organizamos una gran conferencia sobre el concepto del bien común porque creemos que debemos recuperar la responsabilidad hacia nuestros vecinos, nuestras comunidades y las personas que más nos necesitan.

¿Cuál es su visión para el futuro de Aruba y qué papel desempeñará la sostenibilidad?

Creo que Aruba, al igual que cualquier país que aspire a construir una sociedad más feliz, debe asegurar que el desarrollo económico genere beneficios concretos para la calidad de vida de la mayoría de la población.

Muchos países registran crecimiento económico, pero esos resultados no siempre se traducen en bienestar para todos. El desafío consiste en lograr que esa distribución ocurra de manera natural, a partir de una ciudadanía que entienda que tiene responsabilidades no solo con su propio futuro y el de su familia, sino también con el bienestar colectivo.







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