Con 42.8 puntos, el país mantiene amplias brechas tecnológicas y de capital humano, pese a los avances en conectividad e innovación.
Con 42.8 puntos, el país mantiene amplias brechas tecnológicas y de capital humano, pese a los avances en conectividad e innovación.

Sologuren:

Por Jimena Sologuren, copresidente del Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad - GESS 2026

Lectura de:

¡Basta! No podemos seguir hablando de brechas sociales como si estuviéramos condenados a no superarlas, pues sí que se puede. Hay muchos lugares en nuestro Perú donde no solo lo están demostrando, sino que lo están logrando con innovación, impacto y sostenibilidad. Palabras claves para cualquier proyecto de transformación territorial. Cuando el conocimiento local se articula con la ciencia, la tecnología y el compromiso social, es posible construir soluciones sostenibles con impacto real en la vida de las personas.

El Perú necesita que, además de enfocarnos en atender urgencias, empecemos también a generar capacidades que permitan transformar los territorios de manera sostenible. Y eso solo será posible si Gobierno, empresas, academia y sociedad civil trabajamos con una visión compartida de largo plazo, pero entendiendo que el largo plazo empieza hoy.

Hoy, además, enfrentamos un contexto climático cada vez más desafiante. Los eventos extremos son más frecuentes y el impacto del cambio climático sobre la agricultura y la seguridad alimentaria ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente.

En muchas zonas andinas, las heladas son más intensas, las temperaturas han aumentado y las plagas afectan cada vez más los cultivos. Frente a esta realidad, las soluciones tradicionales ya no son suficientes. Necesitamos innovación aplicada al territorio y alianzas capaces de convertir el conocimiento en oportunidades concretas para las comunidades. 

El Perú está bendecido con una riqueza genética extraordinaria. La inmensa variedad de papas que tenemos representa uno de los mayores reservorios de biodiversidad del mundo. No se trata solo de colores o formas distintas, sino de una verdadera biblioteca viva de genes esenciales para enfrentar los desafíos de la seguridad alimentaria global y el cambio climático.

El Perú ya cuenta con ejemplos valiosos en esa dirección. Uno de ellos es el trabajo articulado entre Minera Poderosa, la Asociación Pataz, el Centro Internacional de la Papa y el Instituto Nacional de Innovación Agraria en la sierra de La Libertad, con impacto en agricultores paperos del Perú y del mundo.

A través de investigaciones científicas y del trabajo directo con las comunidades, se desarrollaron variedades de papa más resistentes a las altas temperaturas, las heladas y la rancha; específicas para fritura u horneado y con mayor contenido de hierro. Las papas Calorina, Chugayna, Crocante y Poderosa son ejemplos concretos de cómo la ciencia y el conocimiento ancestral pueden traducirse en oportunidades productivas para los agricultores locales.

Pero quizá lo más importante es que detrás de esto hay acompañamiento técnico, transferencia de conocimiento, fortalecimiento de capacidades y trabajo colaborativo entre distintos actores. Y si además se articula adecuadamente con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) y se impulsa la certificación de semillas de papa, no solo se genera más valor para los semilleros, sino además se asegura en campo mayor rendimiento, calidad y sostenibilidad en el tiempo, claves para la seguridad alimentaria y la productividad de las comunidades.

Experiencias como esta muestran que la innovación social también puede convertirse en una oportunidad de desarrollo económico para la sierra peruana. Así como la costa logró posicionarse globalmente con productos como la palta y los arándanos, existen territorios andinos con enorme potencial para integrarse a cadenas de valor competitivas y sostenibles.

Para lograrlo, necesitamos construir más sinergias y articular esfuerzos. El Estado tiene un rol fundamental como facilitador y proveedor de infraestructura, pero el desarrollo territorial solo será posible si trabajamos de manera conjunta entre empresa privada, academia, comunidades y sector público.

La cohesión social es hoy una necesidad estratégica. Compartimos desafíos comunes y solo podremos enfrentarlos desde la colaboración. Innovar no significa únicamente incorporar tecnología; significa también construir confianza, generar alianzas y desarrollar soluciones colectivas capaces de transformar territorios y generar bienestar sostenible para el país.

LEE SU COLUMNA ANTERIOR: Por el desarrollo se vota







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.