La Hora del Planeta no solo invita a apagar las luces, sino a reflexionar sobre hábitos sostenibles; en un contexto de alta contaminación y riesgo de escasez de agua en Perú, especialistas proponen actividades familiares que promuevan cambios reales.

Desde desconectarse de la tecnología hasta planificar acciones sostenibles en casa, la iniciativa global busca transformar un gesto simbólico en decisiones cotidianas que contribuyan a reducir el impacto ambiental.

Por Stakeholders

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Cada año, millones de personas en el mundo se suman a Hora del Planeta, una iniciativa global impulsada por World Wide Fund for Nature que propone apagar las luces durante una hora como un gesto simbólico frente al cambio climático; sin embargo, el contexto ambiental actual exige ir más allá de este acto puntual y avanzar hacia cambios sostenidos en los hábitos cotidianos.

La relevancia de esta campaña se intensifica en países como Perú; de acuerdo con el informe de calidad del aire 2024 de IQAir, el país se ubica entre los más contaminados de la región, mientras que proyecciones del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico advierten que para 2030 el 58 % de la población podría vivir en zonas con escasez de agua, lo que evidencia la urgencia de adoptar prácticas más sostenibles.

¿Qué alternativas se deben realizar durante la Hora del Planeta?

En este escenario, la Hora del Planeta también se posiciona como una oportunidad para generar espacios de reflexión en el hogar y promover cambios concretos en familia. Especialistas recomiendan aprovechar este momento con actividades simples que refuercen la conciencia ambiental.

Una de las principales alternativas consiste en desconectarse de la tecnología y redescubrir dinámicas sin dispositivos electrónicos; juegos de mesa o narración de historias bajo iluminación alternativa permiten fortalecer vínculos familiares, al tiempo que fomentan un uso más equilibrado de la tecnología.

Otra opción es aprovechar la reducción de la iluminación artificial para reconectar con el entorno natural. Observar el cielo, identificar constelaciones o conversar sobre la contaminación lumínica convierte la experiencia en un ejercicio educativo, especialmente para niños, que pueden comprender mejor la relación entre consumo energético y medio ambiente.

Asimismo, la jornada puede utilizarse para planificar hábitos sostenibles que se mantengan en el tiempo; acciones como separar residuos reciclables, reducir el uso de plásticos de un solo uso o desconectar equipos en modo de espera representan medidas concretas que, acumuladas, generan un impacto significativo en la reducción de la huella ambiental.

En paralelo, el sector privado también impulsa compromisos en esta línea; empresas como Claro Perú han establecido metas de descarbonización a largo plazo, con el objetivo de alcanzar cero emisiones netas hacia 2050 mediante estrategias vinculadas a eficiencia energética, economía circular y gestión de emisiones.

Más allá del apagón simbólico, la Hora del Planeta busca reforzar un mensaje clave; el cuidado del ambiente depende de decisiones sostenidas en el tiempo. Convertir esta iniciativa en un espacio de aprendizaje y acción cotidiana permite avanzar hacia una cultura más responsable, en la que cada hábito cuenta frente a los desafíos del cambio climático.

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