En un contexto donde los accidentes laborales continúan siendo un desafío en el país, el Día de la Seguridad y Salud en el Trabajo reaviva la conversación sobre la relevancia de fortalecer la prevención desde las empresas, especialmente en industrias de alta exposición.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, las notificaciones de accidentes de trabajo, incidentes peligrosos y enfermedades ocupacionales crecieron 14,7% en 2025, concentrándose principalmente en actividades como construcción, transporte y administración pública.
Ante este escenario, especialistas coinciden en que la respuesta debe centrarse en fortalecer una cultura preventiva sostenida, más allá de medidas reactivas.
En sectores intensivos en operación, la gestión de riesgos sigue siendo un reto. David Porles, gerente de HSE en Holcim Perú, señala que uno de los principales focos está en la operación con maquinaria pesada, considerada de alto riesgo. “Estos riesgos se gestionan mediante controles como la segregación del tráfico, zonas seguras, señalización, control de accesos y protocolos de interacción entre personas y equipos”, explicó.
A estas medidas se suma el uso de herramientas tecnológicas, como cámaras con inteligencia artificial que permiten identificar situaciones de riesgo en tiempo real y reducir puntos ciegos en la operación.
Según el especialista, la capacitación también cumple un rol relevante en la prevención. “Se ha incrementado la cantidad de interacciones de seguridad y la identificación de peligros, lo que contribuye a fortalecer la conciencia de riesgo en campo”, añadió.
Prevención como gestión continua
En línea con este enfoque, el burnout se posiciona como un riesgo cada vez más relevante dentro de la seguridad laboral. Según el Reporte de Burnout 2025 de Buk, uno de cada seis trabajadores en Perú lo experimenta con frecuencia, lo que impacta no solo en su bienestar, sino también en la toma de decisiones y la probabilidad de errores.
Por su parte, Johanna Caro, gerente de Recursos Humanos de Gallagher Perú, advierte que el incremento de las cifras refleja la necesidad de revisar de manera permanente los factores de riesgo dentro de las organizaciones.
“Sostener esta evaluación en el tiempo permite proteger a las personas y también mejorar la capacidad de respuesta ante contingencias que pueden afectar la continuidad de las operaciones”, indicó.
En esa línea, Caro resalta cinco aspectos clave para fortalecer la prevención: identificación de puntos críticos de la operación; aplicación efectiva de protocolos en la práctica diaria; gestión de riesgos en la relación con contratistas y terceros; análisis de incidentes menores como fuente de aprendizaje; y evaluación de la capacidad de respuesta ante eventos inesperados.
Pese a algunos avances, los especialistas coinciden en que aún existen brechas importantes. “La prevención no debe limitarse a la reacción frente a un evento puntual, sino formar parte de una gestión continua que acompañe la operación”, concluyó la representante de Gallagher.
El fortalecimiento de una cultura preventiva junto a la inversión en innovación, liderazgo y gestión integral de riesgo es el principal camino para reducir accidentes y proteger la vida de los trabajadores del país.









