La ciudad de Nueva York volvió a reciclar más de 52.000 árboles de Navidad y los transformó en mantillo orgánico para nutrir parques y áreas verdes; una iniciativa obligatoria que combina participación ciudadana, educación ambiental y un modelo urbano de economía circular.

El programa municipal de compostaje convierte los árboles navideños en mantillo para parques de Nueva York; una política ambiental que reduce residuos, promueve el reciclaje orgánico y refuerza la sostenibilidad urbana tras las fiestas.
El programa municipal de compostaje convierte los árboles navideños en mantillo para parques de Nueva York; una política ambiental que reduce residuos, promueve el reciclaje orgánico y refuerza la sostenibilidad urbana tras las fiestas.

Por Stakeholders

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Nueva York volvió a convertir la resaca de las fiestas en una política ambiental concreta. Durante el último año, la ciudad recicló más de 52.000 árboles de Navidad y los transformó en mantillo orgánico para nutrir parques y áreas verdes. La iniciativa, que el municipio ya confirmó que repetirá este año, se ha consolidado como uno de los programas de reciclaje urbano más emblemáticos de Estados Unidos.

El plan convierte abetos y pinos que decoraron hogares y espacios públicos en un recurso clave para el ecosistema urbano. En parques como Washington Square Park, la escena resume el contraste de la temporada: un árbol navideño iluminado de 14 metros convive con montículos de árboles secos que esperan ser triturados y reincorporados al suelo como materia orgánica.

¿Cómo Nueva York reutilizará los árboles utilizados durante las fiestas de Navidad?

El Departamento de Saneamiento de Nueva York estableció el compostaje de árboles de Navidad como una práctica obligatoria dentro de su sistema de gestión de residuos.

La ciudad recoge los árboles sin adornos y las coronas navideñas durante los días habituales de recolección de compost. Los residentes pueden dejarlos en la acera o llevarlos directamente a puntos de acopio habilitados en distintos barrios.

No obstante, el sistema también enfrenta desafíos. Algunos ciudadanos abandonan los árboles junto a las bolsas de basura convencional, lo que deja restos de abetos en las calles durante días o incluso semanas.

Aun así, la respuesta general ha sido positiva. “Me gusta la idea de que mi árbol de Navidad se convierta en mantillo. Que tenga una segunda vida”, contó Lauren Gentry tras dejar su árbol en el montículo de Washington Square Park.

Mulchfest, el festival neoyorquino que muestra el reciclaje en acción

Para reforzar la participación y la conciencia ambiental, la ciudad organiza cada año el Mulchfest, un evento en el que los neoyorquinos pueden ver en vivo cómo sus árboles son triturados.

Las astillas resultantes se utilizan para nutrir el arbolado urbano y mejorar la salud del suelo en parques y jardines públicos.

Este año, el Mulchfest se celebrará durante el fin de semana del 10 y 11 de enero. Más allá del impacto ambiental directo, el festival cumple una función educativa al acercar el reciclaje orgánico a la vida cotidiana y mostrar cómo los residuos pueden convertirse en recursos.

Los retos del reciclaje navideño para Nueva York: el negocio paralelo sobre el reúso de árboles

El reciclaje de árboles de Navidad también ha dado lugar a un mercado privado. Muchos residentes contratan empresas especializadas para el traslado y la recogida de los árboles tras las fiestas. “Nuestra compañía probablemente va a sacar unos 4.000 árboles”, explicó Víctor, trabajador de NYC Trees.

César, de la misma empresa, detalló que uno de sus clientes pagó 500 dólares por el traslado del árbol al domicilio, la recogida posterior, el retiro de luces y el transporte al centro de reciclaje. Los precios varían según el tamaño del árbol y los servicios incluidos. Según los trabajadores, la compañía generó cerca de 2 millones de dólares en un periodo de ocho semanas.

Para muchos residentes, el principal obstáculo no es la falta de voluntad, sino la logística. Gentry suele esperar hasta después de Año Nuevo para desechar su árbol, aunque este año lo hizo antes porque, tras dos semanas de vacaciones, se secó por falta de agua. “Llegado este punto, mi árbol es básicamente leña”, comentó. Sacarlo del apartamento y bajarlo por las escaleras suele ser la parte más compleja del proceso, aunque vivir cerca de un parque facilita la tarea.

El programa de reciclaje de árboles de Navidad de Nueva York muestra cómo una gran ciudad puede integrar soluciones sostenibles a gran escala. Al transformar un residuo estacional en mantillo orgánico, la ciudad reduce desechos, mejora sus áreas verdes y refuerza una cultura ambiental que comienza en los hogares y termina fortaleciendo el ecosistema urbano.

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