Un grupo de científicos en Estados Unidos presentó un avance que podría transformar la industria de los plásticos: un policarbonato derivado del cáñamo, publicado en Chem Circularity de Cell Press.
El material se basa en cannabidiol (CBD) y exhibe propiedades inéditas, como una elasticidad extrema capaz de estirarse hasta un 1.600 % de su tamaño original sin perder estabilidad, además de una alta temperatura de transición vítrea que le permite mantener rigidez incluso en contacto con agua hirviendo.
¿Cómo será el nuevo plástico de cannabis, desarrollado por EE.UU.?
El nuevo plástico compite en durabilidad térmica con los sintéticos convencionales y se perfila como sustituto del bisfenol A (BPA), cuestionado por sus efectos negativos en la salud. Según el equipo investigador, el CBD ofrece una alternativa más segura y sostenible para fabricar policarbonatos.
Las aplicaciones potenciales incluyen películas plásticas transparentes, recubrimientos resistentes al calor y sustitutos del PET, utilizado en botellas, envases alimentarios y componentes electrónicos flexibles.
Mukerrem Cakmak, coautor del estudio, destacó que los policarbonatos derivados del CBD pueden competir con termoplásticos como el PET. El marco científico desarrollado relaciona la estructura molecular del material con su capacidad de procesamiento y elasticidad, sin comprometer la viabilidad industrial.
El avance enfrenta obstáculos para su escalabilidad. La producción de CBD aún es insuficiente para reemplazar al PET a nivel global, y los investigadores trabajan en mejorar la resistencia mecánica del material. También se requiere adaptar el proceso a grandes volúmenes de producción.
El cáñamo y la economía circular
El cáñamo ha ganado protagonismo en sectores como la industria textil, la construcción y la alimentación, gracias a ventajas agrícolas como su cultivo en diversos climas, bajo consumo de agua y mínima necesidad de pesticidas.
Su incorporación en la producción de plásticos representa un paso hacia la economía circular y la reducción de la dependencia del petróleo.
La contaminación por plásticos sigue siendo uno de los mayores desafíos ambientales: cada segundo se arrojan más de 200 kilos de plástico a mares y océanos, materiales que tardan entre 100 y 1.000 años en degradarse.
En este contexto, el desarrollo de plásticos derivados del cáñamo se perfila como una alternativa viable para envases y productos industriales, ofreciendo resistencia, elasticidad y sostenibilidad.









