Cada 15 de marzo se conmemora el Día del Consumo Responsable, una fecha que, instaurada hace más de medio siglo, reconoce la importancia de los consumidores en  el cuidado del medio ambiente y la relación con los productos que adquieren en los mercados. ¿Qué empresas han implementado políticas ecoamigables y sostenibles? En este informe Stakeholders repasa los avances a nivel estatal y de la empresa privada.

Por: Luis Paucar y Estefani Delgado

Más que una tendencia, es una actitud consciente y crítica relacionada con un modelo de consumo que satisfaga las necesidades básicas y, al mismo tiempo, reduzca los excesos y el daño ambiental. Es, además, uno de los 17 Objetivos Globales de la Agenda para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y mediante este ODS se busca mitigar la huella ecológica.

Hay múltiples ejemplos: desde una dieta balanceada con comida saludable o la compra de alimentos que no dañen a las personas o al medio ambiente, hasta un uso eficiente de los recursos naturales y energéticos, y opciones de movilidad que no contaminen. 

Hace tres años, la firma de eCommerce Mercado Libre realizó una encuesta que involucró a más de 18 mil usuarios procedentes de Perú, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay. Los resultados arrojaron que nuestro país era el más preocupado por el consumo responsable: el 26% declaró estar dispuestos a pagar más por productos que consideren de impacto positivo para el medioambiente. Sin embargo, en la práctica, la caótica situación en la que aún nos encontramos demuestra que el Perú se encuentra muy distante de cumplir con estos lineamientos y que en este día conmemorativo se necesitan mayores acciones que lo difundan. 

Desde Stakeholders rescatamos esta fecha y presentamos la situación actual del consumo responsable en el país, así como la contribución que hace el Estado, las empresas y la sociedad civil. 

¿A qué  nos referimos con Consumo Responsable?

De acuerdo con el Ministerio del Ambiente, consumir de manera responsable significa optar solo por lo necesario y prescindible: elegir los productos que no solo por su precio y calidad son necesarios, sino también por qué tan respetuosos son con el medio ambiente y el proceso que han seguido desde las empresas que los elaboran para estar disponibles en el mercado. Si todos estos criterios se consideran, podríamos estar hablando de un consumo responsable. 

Consumir responsablemente no solo es adquirir conciencia de los productos que consumimos, sino también interesarnos por el procedimiento que emplean hasta llegar al mercado. Por ello, desde hace unos años Naciones Unidas propuso tomar atención sobre la gestión eficiente de los recursos naturales y la forma en cómo se eliminan los desechos, ya que es de suma importancia conocer cuántos de los desechos son desperdiciados y cuáles realmente se aprovechan al máximo. 

Tendencias claras en el consumidor

Según la Organización de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible que suscribe el Perú, en nuestro país cada año se desperdician 1,300 millones de toneladas de alimentos, mientras casi 2,000 millones de personas padecen de desnutrición o hambre.

En su Informe Técnico del 2020, la Asociación de Exportadores (ADEX) refiere que los hábitos de consumo han empeorado con la vorágine sanitaria, aunque la encuestadora nacional Kantar Ibope Media apunta que hubo una evolución positiva en los primeros periodos trimestrales del segundo año de pandemia: el 68 % de hogares indica que seguirán comprando más productos para salir menos de casa y el 50 %, productos de mayor rendimiento o duración. Además, 36 % ha comenzado a planificar más sus compras, y el 75 % está reduciendo aún más sus salidas a comprar mientras que 58 % está comprando más en lugares cercanos a su hogar.

La división Worldpanel de Kantar menciona, en tanto, que, cumplido el año de la pandemia, todos los niveles socioeconómicos (NSE) incrementaron su consumo y gasto. Asimismo todos modificaron la forma de comprar. 

  • El nivel AB tuvo un incremento de 5.4 % en volumen y 9.2 % en valor. 
  • El NSE C lo propio en 5.7 % y 8.8 %.
  • El nivel D lo hace en 8 % y 10.3 %.
  • El nivel E incrementó 5 % y 8.1 % 

Es decir, todos redujeron la frecuencia con que realizan sus compras considerablemente y ampliaron su ticket de compra entre 30 y 35 %.

El consumo responsable busca mitigar la huella ecológica.

¿Cómo convertirnos en consumidores responsables?

  • Lleva al centro comercial o al mercado tus propias bolsas o cajas para transportar la mercancía adquirida. El carrito o cochecito del mercado es bastante útil, así evitas llenarte de bolsas plásticas que terminarán en la basura; y generarás menos residuos.
  • Prefiere productos a granel o aquellos que eviten empaques o envases innecesarios. Una caja dentro de otra caja, una bolsa sobre otra bolsa ¡No va!
  • Selecciona los productos que utilicen sistemas de depósito o reembolso contra entrega del envase. ¡Evita los descartables!
  • Elige los envases o empaques biodegradables o reciclables, como los empaques PET de las botellas de plástico.

Las empresas y su compromiso responsable

El Catálogo de Eco y Bionegocios del Minam (ecoybionegocios.pe) es el primer directorio digital que reúne en un único espacio a más de 80 emprendimientos sostenibles de diversas regiones del país, que son un ejemplo a seguir. Su objetivo es promover  el consumo responsable e incentivar la creación de iniciativas empresariales de este tipo.

¿Cuáles son los modelos de negocios responsables? Stakeholders ha preparado una lista de empresas que destacan por su consumo responsable y cuidado del medio ambiente.   

Gloria

En 1942, Leche Gloria decidió utilizar hojalata para envasar la popular leche evaporada. Se buscaba un material resistente a los diversos climas y terrenos que existen en el Perú y que permitiera, a su vez, proteger el producto a lo largo de cada traslado. Hoy, próxima a cumplir 80 años, la marca ha renovado su compromiso eco-amigable de continuar produciendo y utilizando la hojalata para su principal producto lácteo como el envase de alimentos más resistente, seguro y ecológico. Sus propiedades magnéticas facilitan su recolección y reciclaje; hay una fácil degradación del metal cuando está en desuso, y sus desechos pueden reutilizarse hasta en un 100 %.

Los envases de hojalata sellados al vacío permiten ser resistentes ante cualquier impacto, pues soportan más de doscientos kilos encima. A su vez, el envase evita el ingreso de luz ultravioleta y oxígeno, con lo cual la leche conserva todas sus vitaminas y atributos, e impide la formación de microorganismos. La lata enlatada ha permitido a muchas familias acceder a un alimento nutritivo que llega en las mejores condiciones a los rincones más alejados del país, elemento central para cumplir el propósito de Gloria: combatir los retos nutricionales con productos de alta calidad.

AJE e Inkaterra

Desde 2016, el Grupo AJE, la cadena de hoteles Inkaterra, la Municipalidad de Machu Picchu y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp) se aliaron para implementar una serie de medidas para impulsar la mitigación de la huella de carbono en Machu Picchu, una de las siete nuevas maravillas del mundo. 

Una de las más importantes generadas fue la implementación de dos compactadoras de residuos plásticos para el pueblo y el Camino Inca. Cada una tiene una  capacidad de procesar siete toneladas diarias de desechos PET. A esta donación siguió la implementación de la Planta de Biodiesel, que evita la llegada de 1,000 galones de residuos de aceite vegetal al río Vilcanota, generando oportunidades de trabajo en la producción de combustible eco-amigable y en glicerina libre de químicos.

Otras iniciativas implementadas fueron el pirolizador de residuos orgánicos, que procesa basura orgánica a altas temperaturas para la obtención de biocarbón y evita la emisión de Gases de Efecto Invernadero (metano y dióxido de carbono).

El biocarbón generado es usado por la comunidad como abono y por el Sernanp en sus tareas de reforestación del santuario de Machu Picchu. Finalmente, la trituradora de vidrio, que produce arena a partir de vidrio triturado, con lo cual se mitigará la extracción de arena de las riberas del río Vilcanota para así reducir la erosión que pone en peligro la integridad de Machu Picchu Pueblo.

Waysted

En 2017, Javier Kanashiro, Mario Spelucín, Julio La Torre y Franco Trujillo crearon Waysted, un emprendimiento pionero que reutiliza las tapas de las botellas descartables y el plástico de las baterías de los autos para fabricar skates. Los realizadores aprendieron a transformar el plástico, uno de los desechos más perjudiciales para el medio ambiente, hasta convertirlo en una patineta con la que se puede recorrer Lima sin problemas.

Al inicio -según comentaron a Andina- pensaron solo en utilizar las tapas de botellas, pero eran muy flexibles, así que luego decidieron mezclarlo con el plástico que recubre la batería de un carro. La combinación de ambos elementos (60% de batería y 40% de tapas de botella) era finalmente lo que buscaban.

Gracias al trabajo que realizan los recicladores de Ate y Huachipa, estos jóvenes proporcionan a los centros de acopio las tapas que necesitan, las trituran y las entregan ya listas. Se trata de un material fácil de conseguir, son más económicas, eficientes, incluso fáciles de inyectar y fundir.

Gran parte del proceso de construcción de las patinetas se hace en una planta industrial de Los Olivos, en Lima. Las máquinas son alquiladas por estos jóvenes, es por ello que realizan cada 6 meses una producción de 500 skates, o más, según los pedidos que tengan.

Schick

La marca de afeitadoras Schick, junto al refugio K’erenda Homet, iniciativa del activista ambiental  Víctor Zambrano, desarrollaron una campaña de responsabilidad social con el objetivo principal de reciclar y ayudar a reforestar La Reserva Natural de Tambopata, ubicada en Puerto Maldonado, Madre de Dios. En esta reserva se ha reforestado, hasta el momento, más de 20 mil árboles en dos décadas. 

Schick, además, cuenta con un portafolio de máquinas eco amigables, cuyos materiales están hechos de material reciclado y sus empaques son 100% reciclables. Con el objetivo de apoyar a la campaña de reforestación, los usuarios podrán ingresar a la web www.ReforestaConSchickEco.com, para seguir los avances de la campaña y ayudar a salvar la selva peruana. 

De igual manera, por medio de la misma página web, se facilitará a las personas la geolocalización de puntos de reciclaje en Lima. En estos se podrá depositar afeitadoras usadas desechables y otros productos aptos para reciclarse, acción que contribuirá con el cuidado del medio ambiente e incentiva la cultura del reciclaje.  

Wong y Metro 

Las cadenas de supermercados redujeron progresivamente el consumo de plástico. Conscientes de que su crecimiento económico va de la mano con acciones que fomentan el desarrollo social y contribuyen con el cuidado del ambiente, en 2016 Wong y Metro iniciaron un programa de incentivos para que sus clientes usen bolsas reutilizables en sus compras.

Gracias a estas acciones,  complementadas con diferentes proyectos de eficiencia, se ha disminuido el consumo de más de 44 millones de bolsas plásticas. Las compañías, además, se sumaron a la iniciativa del Ministerio del Ambiente “Menos Plástico Más Vida”, lema que incluyeron dentro de las comunicaciones de su campaña. 







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