Por Stakeholders

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Su solución contribuye a revocar ese 25 % de personas que padecen de hambre o inseguridad alimentaria en el planeta, así como reducir cerca del 10 % de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que produce del total global, menciona un informe del Programa de Liderazgo Social de Esade-PwC.

Un reciente informe producto del Programa de Liderazgo Social de Esade-PwC señala cómo los bancos de alimentos podrían mejorar su gestión con la finalidad de contribuir a la lucha contra el desperdicio alimentario, que en el 2019 fue de un 17 % del total de producción, según el Índice de Desperdicio de Alimentos (PNUMA, 2021).

Titulado “El rol de las ONG: un sector en evolución», el documento recuerda lo grave que es la situación a escala global, dado que, mientras hay un desecho considerable de alimentos, se sabe que el 25 % de la población mundial padece de inseguridad alimentaria o hambre. A esto se  le conoce como la paradoja alimentaria.

El impacto negativo alcanza al medioambiente también, ya que, justamente, es este 17 % (931 toneladas de residuos alimentarios) el causante de entre el 8 % a 10 % de GEI en el planeta, porcentaje que a la vez quintuplica al de la industria aeronáutica, evoca el informe.  

Es más, de acuerdo a información de la FAO, en el 2011 estas emisiones resultantes de los desperdicios de alimentos se situaban solo por detrás de las de China y Estados Unidos, mayores emisores a nivel mundial. 

Causantes y banco de alimentos claves

Sobre las causantes de este panorama, el informe señala que varía según cada país. En aquellos con renta media- alta y alta, los residuos tienen lugar principalmente en el consumo diario de los hogares. A ello se agrega el ámbito institucional, como el exceso de oferta o la normativa industrial en cuanto a envasado de productos, caducidad, etc. 

Para el Sur global, es en el tránsito de la cadena de suministros donde se da el mayor desperdicio, especialmente posterior al proceso de cosecha o falta de infraestructura, tal como indica la ONU. 

A todo lo anterior, además de su influencia en el hambre y el medio ambiente, hay que agregarle el impacto negativo económico a raíz de los alimentos que se desechan, también sostiene “El rol de las ONG: un sector en evolución».

Con un escenario que seguramente se ha profundizado debido a la pandemia del Covid-19, el informe menciona la necesidad de “plataformización” de los bancos de alimentos en el mundo, actores clave en la solución del problema. 

Para ello señala que es indispensable que cuenten con un sistema integral de stock, lo cual debe estar garantizado con una correcta digitalización de las herramientas y que terminan por beneficiar a la eficiencia operativa y, por su tanto, su desempeño. 

Tener al alcance soluciones digitales son fundamentales para los bancos de alimentos, subraya el estudio. Entre sus ventajas resalta que pueden optimizar la recogida y entregas de alimentos, tener más facilidad para identificar las necesidad de los actores, captar un mayor capital social, etc. 

Vía Diario Responsable. 







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