Formar parte del Sustainability Yearbook 2026 de S&P Global es un reconocimiento que evalúa a miles de empresas a nivel global. ¿Qué significado tiene para su organización integrar este grupo y qué decisiones estratégicas fueron clave para alcanzar este estándar internacional en sostenibilidad?
Formar parte del Sustainability Yearbook 2026 de S&P Global valida que nuestra gestión en sostenibilidad cumple con estándares internacionales exigentes y comparables a nivel global. Más que un reconocimiento, es una señal de que estamos integrando criterios ESG en la toma de decisiones clave del negocio.
Este resultado responde a decisiones estratégicas concretas. Primero, la integración de la sostenibilidad en el core del negocio, vinculándola directamente con la generación de valor y la rentabilidad, y no como una agenda paralela. Segundo, el fortalecimiento de la gobernanza, con métricas claras, seguimiento continuo y accountability a nivel ejecutivo. Y tercero, la priorización de iniciativas con impacto medible, alineadas a riesgos y oportunidades relevantes para la compañía y sus stakeholders.
Alcanzar este estándar implicó pasar de un enfoque declarativo a uno basado en data, con indicadores que permiten gestionar, comparar y tomar decisiones informadas. Esto nos da mayor claridad estratégica, mejora nuestra capacidad de ejecución y fortalece nuestra posición frente a inversionistas, aliados y el mercado.
El ranking se basa en la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA), ¿Cuáles han sido las áreas en las que su empresa ha logrado mayores avances y cuáles representaron los desafíos más complejos durante este proceso?
La Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA) de S&P Global nos permite tener una visión integral y comparable de nuestro desempeño ESG, así como identificar oportunidades concretas para seguir fortaleciendo nuestra gestión.
En la última evaluación, destacamos avances relevantes en varios frentes. Un habilitador clave de estos avances ha sido el uso de analítica avanzada e inteligencia artificial, que estamos incorporando progresivamente para optimizar la toma de decisiones, mejorar la trazabilidad en la cadena de valor y gestionar de manera más eficiente nuestros impactos.
¿Cómo ha evolucionado la estrategia ESG de su empresa en los últimos años y qué factores impulsaron esa transformación?
En los últimos años, nuestra estrategia ESG ha evolucionado de manera significativa hacia un enfoque mucho más estructurado y alineado al core del negocio. En una primera etapa, el foco estuvo en cerrar brechas, asegurar el cumplimiento normativo y construir las bases de gestión. Hoy, hemos dado un paso adelante hacia la profesionalización de la estrategia, integrándola directamente en la operación y en la toma de decisiones del negocio.
Esto se refleja en la incorporación de KPIs claros, esquemas de gobernanza definidos y hojas de ruta con hitos concretos que permiten hacer seguimiento al desempeño de manera consistente. La sostenibilidad ya no se gestiona como una agenda paralela, sino como parte integral de cómo operamos y generamos valor.
Asimismo, hemos fortalecido nuestros estándares de transparencia, con procesos de reporting más robustos y alineados a marcos internacionales, lo que nos permite comunicar avances de manera clara y comparable.
Esta transformación ha sido impulsada principalmente por una mayor exigencia del entorno —inversionistas, reguladores y consumidores— así como por una convicción interna de que integrar criterios ESG de forma estratégica mejora la resiliencia, la eficiencia operativa y la competitividad del negocio en el largo plazo.
«El principal aprendizaje es que la sostenibilidad solo se consolida cuando se alinea con el negocio».

La sostenibilidad corporativa hoy exige generar valor no solo para la empresa, sino también para colaboradores, comunidades, clientes y el entorno. ¿Cómo se integra esta visión de valor compartido en la toma de decisiones de su organización?
La creación de valor compartido es un eje central de nuestra estrategia de sostenibilidad, en la medida en que conecta directamente el desempeño del negocio con el impacto positivo en nuestros grupos de interés. No se trata de iniciativas aisladas, sino de intervenciones diseñadas desde el core de cada unidad, con capacidad de escalar y generar valor tangible tanto social como económico.
Hemos traducido esta visión en metas corporativas concretas, asegurando que cada unidad de negocio desarrolle programas de valor compartido alineados a su operación, con indicadores claros de impacto y contribución al negocio. Esto permite que la sostenibilidad se materialice en decisiones operativas y comerciales del día a día.
¿Qué prácticas o herramientas de gestión han sido determinantes para convertir los objetivos de sostenibilidad en resultados medibles dentro de su empresa?
El principal habilitador para pasar del compromiso a la implementación ha sido la gestión basada en data. Partimos de una premisa clara: lo que no se mide, no se gestiona. En ese sentido, hemos venido profesionalizando la gestión de sostenibilidad, incorporando herramientas, procesos y capacidades que nos permiten traducir objetivos en resultados medibles.
Hoy contamos con dashboards ejecutivos que consolidan los principales KPIs ESG y permiten hacer seguimiento continuo al desempeño a distintos niveles de la organización. Esto ha facilitado integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones del negocio, con información oportuna, trazable y comparable.
Adicionalmente, hemos priorizado ciertos frentes críticos como consumo energético, huella de carbono y gestión de residuos, donde la granularidad de la operación representa un desafío relevante. Para ello, hemos incorporado analítica avanzada e inteligencia artificial, junto con plataformas digitales especializadas, que nos permiten capturar, procesar y gestionar grandes volúmenes de información provenientes de múltiples sedes y unidades de negocio.
Este enfoque no solo mejora la calidad del reporting, sino que fortalece la capacidad de gestión, permitiendo identificar eficiencias, anticipar riesgos y tomar decisiones más informadas.
Desde su experiencia, ¿qué rol pueden jugar las empresas peruanas para posicionar al país como un referente regional en sostenibilidad corporativa y en la agenda ESG global?
Implementar una estrategia de sostenibilidad en un país como Perú implica desafíos importantes: altos niveles de informalidad, brechas de infraestructura y acceso desigual a servicios básicos. Sin embargo, es precisamente en ese contexto donde el rol de la empresa cobra mayor relevancia y donde la oportunidad de generar impacto es significativamente mayor.
Las empresas tienen la capacidad y la responsabilidad de actuar como agentes que ayudan a cerrar esas brechas, llegando a espacios donde muchas veces otros actores no llegan, ya sea a través de la cadena de valor, la generación de empleo formal o el acceso a productos y servicios de calidad.

Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales desafíos que identifican para seguir elevando los estándares de sostenibilidad en su sector y cómo planea su empresa enfrentarlos?
Hacia adelante, identificamos dos desafíos clave para seguir elevando nuestros estándares de sostenibilidad, ambos directamente vinculados a la escala y naturaleza de nuestro negocio.
El primero es la gestión de emisiones de alcance 3, que representan más del 90% de nuestra huella de carbono. Al ser emisiones indirectas, el principal reto, y a la vez la mayor oportunidad, está en nuestra cadena de valor. Reducirlas requiere una gestión mucho más articulada con proveedores, incorporando criterios ambientales en las decisiones comerciales, estableciendo lineamientos claros y generando capacidades para acompañarlos en su transición.
El segundo desafío es la adaptación al cambio climático. Operar en un país como Perú, altamente vulnerable a sus efectos, implica no solo gestionar riesgos sobre la operación, sino también sobre las personas.
En ambos frentes, el foco está en anticiparnos, trabajar de manera colaborativa y seguir integrando estos desafíos dentro de la estrategia del negocio, con una mirada de largo plazo.
Finalmente, ¿qué mensaje o aprendizaje compartiría con otras empresas peruanas que buscan fortalecer su gestión sostenible y aspirar a reconocimientos internacionales como el Sustainability Yearbook?
Herramientas como la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA) de S&P Global son valiosas porque permiten medirse con estándares internacionales y tener un norte claro de mejores prácticas. Sin embargo, el verdadero reto está en la capacidad de implementar con consistencia.
El principal aprendizaje es que la sostenibilidad solo se consolida cuando se alinea con el negocio. Tiene que hacer sentido económico y operativo, integrarse en la toma de decisiones y estar respaldada por indicadores, gobernanza y accountability. De lo contrario, queda como una agenda paralela sin capacidad real de escalar.
Los reconocimientos son una consecuencia, no un objetivo en sí mismo. Cuando hay claridad estratégica, alineamiento con el negocio y disciplina en la ejecución, los resultados se logran.









