Por Stakeholders

Lectura de:

Jorge Guillén
Profesor Asociado de ESAN Graduate School of Business

En febrero de 2020, el Gobierno aprobó la Hoja de Ruta hacia una Economía Circular en el Sector Industria, iniciativa elaborada por el Ministerio de la Producción (Produce) y el Ministerio de Ambiente (Minam) para impulsar el crecimiento económico y el desarrollo industrial inclusivo y sostenible. Aunque es una iniciativa importante, queda un largo camino para asegurar su implementación.

Un modelo sostenible

La economía circular se basa en el enfoque de las 3R: reducir, reciclar y reutilizar. El objetivo es pasar de un modelo de producción económica lineal, basado en la extracción, la producción, el consumo y el descarte de productos, a otro que se enfoca en evitar la emisión de residuos sólidos y usar la materia prima del planeta de una manera más eficiente.

La economía circular garantiza la sostenibilidad del ecosistema del planeta, al reducir la deforestación y el agotamiento de los recursos naturales, y minimizar la emisión de carbono. Además, permite aumentar el empleo mediante el uso de modelos de negocio circular, gracias a la creación de industrias verdes. Estos modelos ya generaron hasta un millón de puestos de trabajo en Estados Unidos y Europa.

La economía circular toma como ejemplo el ciclo de la naturaleza para proponer procesos más eficientes de producción y reusar componentes de los recursos utilizados para reducir al máximo su impacto negativo en el medioambiente. Este sistema coloca en el mismo nivel de importancia a los valores ambientales, sociales y económicos, de manera que se beneficien las empresas y los consumidores.

Avances en el Perú

A nuestro país todavía le falta mucho para concientizar y desarrollar un modelo de economía circular, frente a otros países latinoamericanos como Colombia y Chile. Algunas de las iniciativas que se vienen implementando son a través de Produce que ha impulsado la implementación de un modelo circular, mediante la reducción de importaciones, o los gobiernos municipales que promueven el reciclaje como parte de sus líneas de trabajo. Sin embargo, el camino es largo, por lo que es importante que lleguemos a una convergencia sobre el uso de materiales reciclados, tal como lo hacen los países del hemisferio norte. Recordemos que la capa de ozono se encuentra muy dañada en la zona sur del Perú y que los cambios climáticos han afectado a nuestra región mucho más que a otras del mundo.

Uno de los principales obstáculos para implementar la economía circular en el Perú es la distribución de recursos del Estado en ministerios y municipalidades. Para resolver este problema hay diversas alternativas, como por ejemplo la utilización del canon minero para generar nuevos empleos con la aplicación de este modelo en los sectores público y privado. Los subsidios a los agentes económicos privados podrían provenir de la fuente del canon y así se generaría un uso eficiente de esta fuente de ingreso que fue muy politizada.

Aquí, cabe señalar que el Estado es el único que debe invertir en los modelos de negocios circulares y fomentar su uso en los agentes económicos privados que, de otro modo, no los adoptarían. En algunos países, existe un bono verde para las empresas que usan el modelo circular, para impulsar su implementación, y que podría replicarse en nuestro país. Asimismo, se necesitan disposiciones del Congreso que impongan el uso de ciertos materiales de reciclaje.

Todos los esfuerzos que se realicen para el fomento de la economía circular serán de mucha utilidad de cara a los próximos años y es fundamental que nuestras autoridades asuman la continuación de este proyecto.







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