El ingeniero ambiental ancashino Adrián Figueroa lidera la iniciativa Jóvenes Embajadores por los Glaciares, seleccionada entre los seis finalistas del Green Skills Award 2026. El proyecto busca formar líderes juveniles en glaciología, ciencia ciudadana y comunicación ambiental para enfrentar el retroceso acelerado de los glaciares tropicales en la Cordillera Blanca.

Reconocido por la Unión Europea, el programa se prepara para representar al país en el Torino Global Skills Summit, visibilizando la urgencia de proteger los glaciares y fortaleciendo alianzas internacionales para ampliar su impacto en comunidades andinas.

Por Bryam Esquen Del Carmen

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El retroceso glaciar en el Perú es alarmante. De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), el país ha perdido más del 42% de su superficie glaciar en seis décadas, lo que compromete la seguridad hídrica de miles de personas y aumenta el riesgo de desastres naturales. En este contexto, un proyecto nacido en Áncash y liderado por jóvenes se abre paso en el escenario internacional.

Se trata de “Jóvenes Embajadores por los Glaciares”, iniciativa impulsada por Adrián Figueroa, ingeniero ambiental egresado de la Facultad de Ciencias del Ambiente de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM), que ha sido seleccionada entre los seis finalistas del Green Skills Award 2026, impulsado por la European Training Foundation (ETF) de la Unión Europea. El reconocimiento pone en vitrina global un esfuerzo que busca formar líderes juveniles en glaciología, ciencia ciudadana y comunicación ambiental, con el objetivo de que las comunidades de montaña sean protagonistas en la lucha contra el cambio climático.

Jóvenes Embajadores por los Glaciares: ¿cómo nace este proyecto en Áncash?

Figueroa conversó con Stakeholderes y explicó que la idea nació de una preocupación personal y territorial: “He crecido observando la importancia de nuestra Cordillera Blanca y los cambios que vienen ocurriendo en los glaciares y las fuentes de agua. Los jóvenes que vivimos en territorios somos afectados directamente por el cambio climático, pero no siempre tenemos el espacio para participar en la generación de conocimiento”.

De acuerdo con el ingeniero ambiental, el proyecto encontró espacio en la organización Young Peruvian Leaders de Áncash. En el que, «como director de proyecto planteé formalmente esta iniciativa en marco a los objetivos de desarrollo sostenible de la ODS 13 que es la Acción por el clima».

El programa se desarrolla en provincias del Callejón de Huaylas como Huaraz, Yungay y Recuay, y combina talleres de glaciología, salidas de campo y microproyectos comunitarios. “Los jóvenes no solo deben recibir información científica, sino ser actores activos que comprendan su territorio y planteen soluciones desde sus comunidades”, añadió.

Uno de los rasgos distintivos del proyecto es la integración de conocimientos científicos con prácticas tradicionales. “La ciencia ciudadana no busca reemplazar los saberes ancestrales, sino generar un diálogo entre el conocimiento científico y la experiencia territorial”, señala Figueroa.

En 2026, los jóvenes embajadores visitaron la quebrada de Llanganuco y se reunieron con comunidades locales que compartieron prácticas de conservación del agua y agricultura. Estos saberes se incorporan a los microproyectos que los participantes diseñan para sus comunidades, fortaleciendo la resiliencia frente al retroceso glaciar.

¿Cómo se financia Jóvenes Embajadores por los Glaciares y qué significa este reconocimiento internacional?

El proyecto se sostiene gracias a un modelo colaborativo con instituciones como el INAIGEM, Instituto de Montaña, la Autoridad Nacional de Agua, el Parque Nacional Huascarán y organizaciones internacionales como Mountain Youth Hub. Además, los propios jóvenes han recurrido a actividades de autofinanciamiento, como la venta de productos artesanales.

Figueroa detalló: “Nos autofinanciamos con la venta de chocotejas y cuadros hechos por voluntarios. Queremos que este espacio no sea temporal, sino una plataforma permanente donde los jóvenes puedan seguir participando en procesos de ciencia ciudadana y conservación climática”.

La meta es consolidar una red juvenil de cambio climático en la Cordillera Blanca hacia 2027, con capacidad de replicarse en otras regiones como Cusco y Arequipa.

La iniciativa fue seleccionada entre los seis finalistas del ETF Green Skills Award 2026, junto a proyectos de Bosnia, Chipre, Jordania, Nepal y Uzbekistán.

Para Figueroa, el logro tiene un valor simbólico: “Demuestra que desde regiones fuera de Lima pueden surgir iniciativas con impacto mundial. Queremos visibilizar la Cordillera Blanca y fortalecer alianzas para que más jóvenes y comunidades se involucren en la conservación de los glaciares”.

El joven ingeniero viajará en noviembre al Torino Global Skills Summit 2026 en Italia, donde se anunciarán los ganadores. En tu entrevista, adelantó: “Será un espacio de aprendizaje y de alianzas. Queremos representar bien al Perú y mostrar que la conservación de los glaciares no es solo una tarea científica, sino un compromiso colectivo donde las nuevas generaciones tengamos un papel protagonista”.

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