Las personas dejaron de ser un tema exclusivo de Recursos Humanos para convertirse en un factor crítico para la productividad, la continuidad operativa y la rentabilidad de las empresas. Así lo revela el informe People Risk 2026 de Marsh, que identifica los 25 riesgos más relevantes vinculados a la fuerza laboral según su probabilidad de ocurrencia y su impacto en el corto plazo, incorporando además un análisis específico del mercado peruano.
A nivel global, el principal riesgo de personas son las amenazas cibernéticas. En Perú, sin embargo, el primer lugar lo ocupa la transformación de los lugares de trabajo, seguida por la escasez de talento tecnológico. Uno de los hallazgos más significativos es el peso que adquiere la salud mental, que en el país se ubica en el cuarto lugar, mientras que en el ranking mundial aparece en la novena posición.
«Que la salud mental aparezca tan arriba no significa necesariamente que el Perú esté peor que otros países, sino que el problema está más visible. Hoy muchas organizaciones siguen normalizando el exceso de trabajo, la hiperconexión y la presión constante. Cuando las expectativas sobre las personas aumentan sin los recursos adecuados para responder, el agotamiento se acelera. Reconocer este riesgo es el primer paso para gestionarlo», señaló Ariel Almazán, Líder de Salud y Beneficios de Marsh para Latinoamérica y el Caribe.
Radiografía del mercado peruano
El estudio agrupa los riesgos en cinco grandes frentes y muestra un perfil desafiante para las empresas locales:
- Transformación de los lugares de trabajo: la reubicación de operaciones, la reconfiguración de cadenas de suministro y la consolidación de modelos híbridos y remotos presionan la operación y obligan a una adaptación constante.
- Salud mental: aunque ocupa el cuarto lugar, solo una de cada tres organizaciones evalúa de manera efectiva los riesgos psicosociales, clave para anticipar cómo el entorno laboral afecta el bienestar de los equipos.
- Escasez de talento: el 70% de los encuestados prevé dificultades para retener personal en el corto plazo, pero apenas el 40% tiene una propuesta de valor sólida para sus colaboradores.
- Ciberseguridad: ocupa el tercer lugar en Perú y se vincula directamente con las personas; un solo correo falso puede comprometer sistemas enteros, por lo que la capacitación es la primera línea de defensa.
- Inteligencia artificial: aunque el 73% de la alta dirección considera que dominar la IA será tan importante como dominar las finanzas, la cultura organizacional sigue siendo la principal barrera para su adopción.
De la teoría a la acción
Para Marsh, el reto no está solo en identificar riesgos, sino en gestionarlos de manera concreta. «El desafío ya no es diagnosticar. Muchas organizaciones miden los riesgos psicosociales porque la norma lo exige, pero eso se queda en el papel. El siguiente paso es traducir esa información en un plan con responsables, plazos e indicadores», advirtió Almazán.
El estudio concluye que cuando Recursos Humanos y Gestión de Riesgos trabajan de forma coordinada, la efectividad de las medidas de mitigación puede mejorar hasta en 30 puntos porcentuales. Sin embargo, en América Latina y el Caribe solo el 39% de las organizaciones afirma que ambas áreas colaboran plenamente.
«En Marsh ayudamos a las organizaciones a anticipar estos desafíos y a convertirlos en oportunidades de crecimiento. Mirar los riesgos de personas con una visión estratégica permite definir qué hacer, quién debe hacerlo y cuándo. Bien gestionado, el riesgo de personas puede convertirse en una ventaja competitiva real», concluyó Almazán.









