Por Omar Narrea - Investigador del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico-CECHAP

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En esta elección presidencial, la atención a la Amazonía se ha centrado en la destrucción que genera la minería ilegal. Si bien esta discusión es de gran relevancia, plantea el rol de la Amazonía de forma pasiva, donde la prohibición de una actividad no basta para erradicar las causas que la generan. Para tratar de aportar a la discusión, el Proyecto Conexión Chancay-Amazonía, conformado por el Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico de la Universidad del Pacífico (CECHAP), el Centro de Estudios sobre la Extracción de Recursos Naturales y Sociedad de Clark University (Estados Unidos) y la organización peruana Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), busca argumentar que el análisis y planificación de una conectividad para la Amazonía no debe limitarse a su articulación con los mercados.

En la cuenca amazónica peruana, los efectos que ha generado la conectividad tienen un historial mixto. Por un lado, la IIRSA Norte logró vincular regiones como San Martín con el puerto de Paita, para acercar a mercados la producción de cacao y café y así demostrar que es posible la conectividad selva-costa. Por otro lado, la IIRSA Sur abrió Madre de Dios a la minería ilegal y la deforestación masiva, porque se construyó sin planificación territorial ni control fronterizo. Hoy, la amenaza se repite: la ruta por Pucallpa hacia Brasil podría atraer narcotráfico y tala descontrolada si se repiten los mismos errores.

«Los candidatos deben presentar una visión con tres ejes: planificación territorial antes de las obras, reglas que frenen las actividades ilegales y una conectividad que integre a la Amazonía en lugar de solo extraer sus recursos».

Chancay añade ahora una presión inédita sobre la conectividad para la Amazonia. En su primer año, el puerto ha superado los 300,000 contenedores y el 45% de su carga proviene de países vecinos que hacen transbordo. Frente a esa presión, ya se empiezan a promover proyectos que conecten Chancay por mar, la costa con la selva por carretera y por el Amazonas. Proinversión impulsa la Hidrovía Amazónica y la Terminal de Saramiriza; el Gobierno Regional de Lambayeque propone el Puerto de Eten.

En la segunda vuelta el debate debe ir más allá de la minería ilegal y los grandes proyectos: no son las únicas respuestas que demandan los votantes amazónicos en un contexto donde Chancay acerca oportunidades y retos. Los candidatos deben presentar una visión con tres ejes: planificación territorial antes de las obras, reglas que frenen las actividades ilegales y una conectividad que integre a la Amazonía en lugar de solo extraer sus recursos.

En el siguiente enlace se puede revisar la publicación «Desde Chancay a la Amazonía: panorama de expectativas, retos y oportunidades»: Este primer reporte constituye la introducción al Puerto de Chancay, cómo se originó, a sus implicancias locales, nacionales y regionales, la identificación de distintas expectativas generadas por los posibles beneficios económicos del proyecto y las lecciones aprendidas que pueden obtenerse de la experiencia peruana en cuanto al desarrollo de proyectos de infraestructura en la Amazonia del país.







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