En el Perú, cerca de 9 millones de mujeres son madres y el 67% de ellas participa activamente en la economía del país, asumiendo cada día el desafío de cumplir un «doble rol»: sostener sus hogares y desarrollarse profesionalmente. En un entorno empresarial cada vez más dinámico y exigente, la capacidad de tomar decisiones estratégicas se ha convertido en una de las competencias más valoradas del liderazgo.
‘’Hoy, la maternidad comienza a ser mirada más allá de lo personal, como una experiencia que puede influir en la forma en que se lidera, se prioriza y se gestiona dentro de las organizaciones peruanas’’, señala Angie Chávez, Chief Operating Officer de Gallagher Perú.
Sin embargo, esta evolución convive con brechas importantes. De acuerdo con el estudio “Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2024” de Buk, el 47% de madres con hijos menores de 5 años señala haber enfrentado barreras significativas para acceder a ascensos laborales, frente al 25% de hombres en situaciones similares.
“La maternidad no debería entenderse como una sobrecarga que se traslada al trabajo, sino como un rol que puede fortalecer habilidades clave como la priorización, la organización y la toma de decisiones en contextos cambiantes”, añade Chávez de Gallagher Perú.
En esa línea, competencias como la adaptabilidad, la gestión del tiempo y la toma de decisiones bajo presión comienzan a trasladarse al ámbito corporativo, aportando a estilos de liderazgo más orientados a resultados. Sin embargo, este potencial aún no se capitaliza completamente en el país.
Brechas pendientes y oportunidades para las empresas
En el Perú persisten desafíos que limitan el desarrollo profesional de mujeres con hijos, desde sesgos en procesos de promoción hasta culturas organizacionales que asocian el liderazgo con la disponibilidad permanente.
Frente a ello, especialistas coinciden en que las empresas pueden avanzar en modelos de evaluación por resultados, dejando de priorizar la presencialidad. Algunos son:
- Esquemas de trabajo más flexibles, alineados a productividad y no a rigidez horaria.
- Procesos de desarrollo y promoción más equitativos, que reduzcan sesgos asociados a la maternidad.
- Liderazgos más empáticos y efectivos, capaces de gestionar equipos diversos sin perder foco en el negocio.
‘’El llamado es a dejar atrás la visión del “doble rol” como una limitación y avanzar hacia entornos laborales donde la maternidad no represente una barrera, sino una realidad integrada dentro de la gestión del talento’’, concluye Angie Chávez, Chief Operating Officer de Gallagher Perú.









