Por Stakeholders

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Es una estadística sorprendente. Según el  Informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2019, una de cada nueve personas padece de hambre, lo que se traduce en aproximadamente 820 millones de humanos en todo el planeta. Frenar esta otra “pandemia” requiere unir esfuerzos y la sostenibilidad es un punto clave en esta tarea.

“La sostenibilidad de las dietas va más allá de la nutrición y el medioambiente e incluye dimensiones económicas y socioculturales”, sostiene la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La correcta administración de los recursos naturales representa más que un impacto ambiental positivo. Problemas como la hambruna, la escasez de agua, entre otros, encuentran solución en la sostenibilidad, y así lo reconoce también este importante organismo internacional.

Asimismo, desde la acción individual es posible contribuir a la lucha de problemas ambientales como el cambio climático. Es por eso que, en España, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado 10 consejos para una alimentación sostenible, especialmente en días de cuarentena.

Menos consumo diario de alimentos de origen animal 

Consumiendo menos carnes es posible aportar a combatir el cambio climático. Así lo reconoce la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mediante el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático, ya que también asegura que la actividad ganadera emite en considerable cantidad gases de efecto invernadero.

Para la OCU, “sin necesidad de ser veganos, se puede consumir menos carne, sustituirla por legumbres o convirtiéndola en un ingrediente más de otros platos».

Consumir carne que provenga de ganadería extensiva

Una ganadería como la extensiva tiene algunos beneficios para el medioambiente.  Para la OCU, “tiene un impacto social de fijación de población rural, además que (los animales) limpian el campo, lo que previene los incendios, y presentan una huella de carbono mucho más baja que la de la cría intensiva».

No desperdiciar alimentos

Es una cuestión importante. Para la FAO, «una menor pérdida y desperdicio de alimentos conduciría a un uso más eficiente de la tierra y a una mejor gestión de los recursos hídricos, lo que tendría un efecto positivo en los medios de vida y en la lucha contra el cambio climático».

Algunas recomendaciones para dejar de hacerlo son reaprovechar sobrantes de comidas diarias o transformarlos en compost, donar lo que no se ha logrado consumir, no dejar de consumir los alimentos que parecen “feos” pero en realidad no lo son, etc.

Comprarle a nuestra localidad

No hay necesidad de viajar grandes distancias para comprar alimentos básicos. Es preferible consumir cerca al lugar de donde residimos para contribuir a la economía local y también aminorar el impacto ambiental que puede producir trasladarnos en bus, por ejemplo.

Consumir más productos naturales

Al priorizar estos, todo el gasto que se realiza en alimentos procesados a nivel ambiental como el transporte, procesos de producción, cadena de suministro, entre otros, se reduce en lo más mínimo. Además, los productos frescos tienen un gran valor nutricional.

Consumir productos que vienen de una producción agroecológica

Para la OCU, «cualquier forma de agricultura que favorezca un uso menor de pesticidas, un cultivo más racional y un adecuado manejo del suelo es mejor, aunque no necesariamente el impacto de los productos sea menor».

Comprar productos por temporada

Al consumir alimentos que fueron elegidos por el tiempo en que se cosechan, se ayuda a la economía de las comunidades ya que su oferta cuenta con calidad y precio óptimo. Asimismo, es una manera de menguar las emisiones de gases de efecto invernadero para así aportar a la sostenibilidad de la tierra.

Consumir productos a granel

Los productos a granel no tienen un proceso de envasado, por los que son preferibles para evitar los impactos medioambientales. Sin embargo, necesitan de un correcto guardado para no ser desperdiciados.

Preferir un comercio justo

Ante la desigualdad e indiferencia por los impactos sociales y económicos, el comercio justo es la opción para apoyar a la sostenibilidad. Según  la Organización Mundial del Comercio Justo (WFTO), este es «un sistema comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional prestando especial atención a criterios sociales y medioambientales”.

Consumir más alimentos que no son transportados en avión

Según la OCU, estos tipos de alimentos poseen una mayor cantidad de huella de carbono por kilo, de tal modo que siempre hay que comprar los de nuestra localidad, dependiendo también su disponibilidad.







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