POR LEYLES RUBIO LEÓN – Consultor en Comunicación

Los ejecutivos desempeñan un papel crucial en la comunicación de cuestiones relacionadas con la integridad. Se han convertido en actores fundamentales para restaurar la confianza, comenzando por sus propias organizaciones y extendiendo su influencia a la ciudadanía en general. Y deben ser proactivos para revertir la situación, pues las encuestas revelan que la confianza en el mundo de los negocios ha sido socavada debido a una serie de escándalos y prácticas cuestionables.

Entonces, la comunicación de la integridad se ha vuelto esencial para el empresariado moderno. No se trata de una estrategia de relaciones públicas, sino de un compromiso real y profundo con la ética, la responsabilidad social y la transparencia. Los ejecutivos deben liderar con integridad, y esto implica transmitir un mensaje claro y coherente alrededor de los valores y la cultura empresarial.

El compromiso con la integridad comienza por las cabezas. Los líderes de las organizaciones deben establecer un ejemplo a través de sus acciones y decisiones. Cuando los ejecutivos adoptan una cultura de integridad en su empresa y demuestran que la empresarial es una prioridad, inspiran a sus empleados. La coherencia entre las palabras y las acciones construyen confianza y credibilidad.

La transparencia es otro pilar crucial en la comunicación de la integridad. Los ejecutivos deben ser abiertos acerca de las políticas, prácticas y desafíos éticos de su empresa. La divulgación transparente de, por ejemplo, prácticas de sostenibilidad y relaciones con stakeholders demuestra un compromiso genuino con la responsabilidad y la honestidad.

La sostenibilidad y el valor compartido se vuelve un componente integral de la comunicación. Los ejecutivos deben comunicar sus esfuerzos para contribuir positivamente a la sociedad y al medio ambiente, entre otros. La inversión en programas de RSE, la promoción de la diversidad y la inclusión, y la adhesión a estándares éticos son ejemplos concretos de cómo las empresas pueden transmitir su compromiso con la integridad.

Estas acciones también implican reconocer y rectificar los errores cuando se produzcan. Las empresas no son inmunes a cometer faltas, pero la forma en que se enfrentan a ellos y cómo se comunican es fundamental para mantener la confianza. La responsabilidad y la transparencia en la gestión de crisis son esenciales para demostrar un verdadero compromiso con la integridad.

La comunicación de la integridad no solo es un medio para recuperar la confianza de la sociedad, sino que también es valioso. Las organizaciones que se dedican a prácticas éticas y sostenibles tienen una ventaja competitiva en un mercado global cada vez más consciente de la responsabilidad social. Los consumidores y los inversores están dispuestos a apoyar a empresas que demuestran un compromiso genuino con lo que le rodea.

La integridad también es clave para atraer y retener talento. Los empleados buscan trabajar en organizaciones que compartan sus valores y que promuevan un ambiente ético. Los ejecutivos que fomentan la integridad no solo atraen a los mejores talentos, sino que también motivan a sus empleados a dar más de sí mismos, sabiendo que están respaldados por líderes íntegros.

En un mundo donde la información fluye a través de internet, las redes sociales y los medios tradicionales, la comunicación de la integridad se ha convertido en una herramienta poderosa para restaurar la fe de la ciudadanía en el empresariado. Cuando los ejecutivos comunican su compromiso con la integridad de manera efectiva, podrán alcanzar el éxito a largo plazo de cualquier organización.







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