La creciente presión sobre los recursos hídricos ha impulsado la búsqueda de soluciones capaces de complementar las fuentes tradicionales de abastecimiento de agua. Entre ellas destacan los atrapanieblas, una tecnología que aprovecha la humedad presente en el ambiente para captar y almacenar agua en zonas donde las lluvias son escasas, pero la neblina es frecuente.
Su funcionamiento es relativamente simple. Mediante mallas instaladas en puntos estratégicos, los sistemas capturan las diminutas gotas suspendidas en el aire cuando la niebla atraviesa la superficie. El agua se condensa, es conducida hacia canaletas y finalmente se almacena en reservorios o cisternas para su posterior aprovechamiento. La cantidad recolectada depende de factores como la densidad de la niebla, la velocidad del viento, la ubicación y el tamaño de las estructuras.
Una alternativa para enfrentar la escasez de agua en Lima
En Perú, los atrapanieblas se han convertido en una herramienta para ampliar el acceso al agua en algunos sectores de Lima con limitaciones de abastecimiento.
LG Electronics y la organización Peruanos Sin Agua desarrollan un proyecto de captación de niebla en los distritos de Villa María del Triunfo y San Juan de Lurigancho. Recientemente, la empresa inauguró nuevos sistemas en Villa María del Triunfo, ampliando el alcance de una iniciativa que ya beneficia a más de cien familias.
Con esta expansión, el proyecto suma 200 atrapanieblas instalados en Villa María del Triunfo y otros 50 en San Juan de Lurigancho. Según los responsables de la iniciativa, cada panel puede producir hasta 400 litros diarios de agua, dependiendo de las condiciones climáticas.
Además de generar una fuente alternativa de abastecimiento, el proyecto busca reducir el tiempo y el esfuerzo que muchas familias destinan a conseguir agua para sus actividades cotidianas. La iniciativa se desarrolla junto a Peruanos Sin Agua, organización que obtuvo el LG Ambassador Challenge 2024 por su propuesta para enfrentar desafíos relacionados con el acceso al recurso hídrico.
La captación de niebla también ha encontrado aplicaciones en Chile. En la localidad de Peña Blanca, ubicada en la región de Coquimbo, la tradicional camanchaca se utiliza para abastecer diversas necesidades comunitarias y apoyar procesos de restauración ecológica.
Durante 2026, el proyecto incorporó 90 metros cuadrados adicionales de infraestructura de captación, con una producción estimada superior a 200.000 litros de agua al año.
La experiencia demuestra cómo un fenómeno atmosférico habitual en la costa chilena puede convertirse en una fuente de apoyo para comunidades que conviven con condiciones de alta aridez.
Marruecos alberga uno de los sistemas más grandes del mundo
Uno de los ejemplos más conocidos a escala internacional se encuentra en la región de Ait Baamrane, en el suroeste de Marruecos.
Allí, la organización Dar Si Hmad ha desarrollado uno de los mayores sistemas de captación de niebla del mundo. La infraestructura cuenta con 600 metros cuadrados de mallas, siete reservorios y más de diez kilómetros de tuberías.
Gracias a esta red, el proyecto ha logrado captar un promedio de 6.300 litros de agua por día, beneficiando a más de 400 personas repartidas en cinco comunidades rurales.
Las experiencias desarrolladas en Perú, Chile y Marruecos evidencian que la captación de niebla puede adaptarse a distintas realidades geográficas y sociales.
Su principal fortaleza radica en aprovechar un recurso natural que normalmente pasa inadvertido: el agua suspendida en la atmósfera. En un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre las fuentes de agua y el crecimiento de la demanda, los atrapanieblas se consolidan como una alternativa complementaria para fortalecer la seguridad hídrica de comunidades vulnerables.









