La política exterior de Estados Unidos entra en una nueva etapa de repliegue. El presidente Donald Trump formalizó la retirada del país de 66 organismos y tratados internacionales, mediante una serie de órdenes presidenciales que profundizan la estrategia America First y redefinen el rol de Washington en el sistema multilateral.
La decisión alcanza a 31 dependencias de las Naciones Unidas, además de paneles científicos, foros de cooperación y organismos vinculados al clima, la biodiversidad y los derechos humanos. La Casa Blanca justificó la medida al considerar que estas instituciones promueven agendas contrarias a la soberanía nacional o muestran un uso ineficiente de los recursos de los contribuyentes.
Donald Trump rompe con el multilateralismo climático y científico
Entre las entidades más relevantes afectadas figuran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático y la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas.
Asimismo, se ordenó la salida de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, lo que acelera la desvinculación legal de los compromisos internacionales en materia de reducción de emisiones.
La lista también incluye a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, ONU Mujeres, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
La administración sostiene que estos espacios representan esquemas de gobernanza global que entran en conflicto con la autonomía económica y política de Estados Unidos.
En el comunicado oficial se subraya que la prioridad es preservar la soberanía nacional y revisar la utilidad real de cada organismo en función del interés interno.
¿Cuál es el argumento de EE.UU. para salir de las entidades internacionales?
Desde el Departamento del Tesoro se respaldó la decisión al señalar que los fondos públicos dejarán de destinarse a lo que califican como “organizaciones radicales”.
El gobierno norteamericano indicó que los recursos serán redirigidos hacia infraestructura, desarrollo interno y fortalecimiento de la seguridad fronteriza.
La orden presidencial instruye a todas las agencias federales a suspender su participación y financiamiento en los organismos alcanzados, en la medida en que la legislación lo permita, y a priorizar los intereses domésticos sobre los compromisos multilaterales.
El retiro también abarca al Foro Global contra el Terrorismo, la Agencia Internacional de Energía Renovable y diversas comisiones técnicas regionales de la ONU, lo que amplía el impacto más allá del ámbito ambiental.
Estados Unidos inicia un punto de quiebre para la cooperación global
La decisión de Trump de retirar a Estados Unidos de organismos internacionales marca un punto de inflexión en la diplomacia contemporánea. Washington, tradicionalmente uno de los principales financiadores y actores de estas instituciones, deja un vacío de liderazgo en áreas clave como el cambio climático, la ciencia, la salud y los derechos humanos.
Analistas internacionales advierten que la medida podría debilitar los mecanismos de cooperación global y abrir espacio para que otras potencias asuman un rol protagónico en la definición de agendas multilaterales.
Mientras tanto, la Casa Blanca reafirma su línea política. Para la administración republicana, el desmantelamiento de estas estructuras forma parte de un proceso destinado a consolidar un modelo de gestión estatal enfocado exclusivamente en las prioridades nacionales y en la premisa de “Estados Unidos primero”.
Con esta decisión, Trump no solo redefine la política exterior estadounidense, sino que también reconfigura el equilibrio de poder dentro de los organismos internacionales que durante décadas contaron con el respaldo político, financiero y técnico de la mayor economía del mundo.









