Greenhouse, farming and hand of farmer on plants to check growth, quality assurance and agro food p.

POR MILAGROS BRACAMONTE

mbracamonte@stakeholders.com.pe

La agricultura en el Perú y el mundo es una de las actividades económicas principales. Pero ¿por qué la agricultura debe ser sostenible y cómo se vincula con el desarrollo del país? De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), para que la agricultura sea sostenible debe cubrir las necesidades alimentarias y textiles de las presentes y futuras generaciones a precios justos para los consumidores y suficientes para mantener la economía del sector agrario sin poner en peligro la salud del medio ambiente, ni la cantidad de recursos naturales.

En ese sentido, Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), señala que la agricultura tiene un rol fundamental para el desarrollo de los países y que es clave impulsar este sector económico por ser el más social que hay en el país, ya que involucra a más del 25 % de la población económicamente activa y es la actividad económica de más del 57 % de habitantes en las zonas rurales.

“El Perú debe apoyar y promover toda la agricultura, desde la pequeña hasta la grande, desde la familiar hasta la moderna, ya que es una cadena productiva y la pequeña agricultura necesita a la agricultura formal para desarrollarse y abrir mercados”, sostiene.

El presidente de AGAP resalta que la única forma en que la agricultura sea competitiva y sostenible es con el apoyo del Gobierno y un marco regulatorio adecuado: “La agricultura es estratégica y esencial, y como tal debe tener un marco regulatorio especial, además, por ser un sector económico sometido a una serie de riesgos y por el carácter estratégico esencial tiene que ser tratada de una manera distinta a los otros sectores económicos”.

Gabriel Amaro – Presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú

Cuidado del suelo

Por su parte, Luis Arturo López Gorritti, asistente de Investigación y Desarrollo del Programa de Hortalizas de la Universidad Nacional Agraria La Molina, destaca que los proyectos de agricultura sostenible son fundamentales para inculcar en los pequeños agricultores la reducción del uso de insumos externos: “Los agricultores pueden hacer abonos orgánicos como el compost, el humus de lombriz, este tipo de actividades contribuyen con la salud del suelo”.

“Una mala práctica que suele hacerse en la Costa es que alquilan los terrenos y los agricultores le sacan la máxima rentabilidad posible, utilizan el suelo como un insumo más, inyectándole cada vez más cantidad de fertilizantes. Hay que ver al suelo como un ente vivo, que si no se cuida se irá degradando y perdiendo con el paso de los años”, subraya.

Alta tasa de informalidad

Gabriel Amaro señala que el principal problema que tiene el Perú es la alta tasa de informalidad: “Las políticas públicas y los diversos Gobiernos no han logrado resolver este problema que es estructural, lo peor es que aumenta cada año. Actualmente, la tasa de informalidad en el país alcanza el 80 % y un país que crece siendo informal, no podrá ser sostenible”.

Para el especialista de AGAP, es clave que el Gobierno entienda la configuración del sector agrario, ya que más del 90 % son personas naturales, con agricultura familiar o agricultura de subsistencia: “El Gobierno tiene la obligación de ayudarlos a incorporar una agricultura moderna y formal, no con bonos porque eso no reactiva ni resuelve el problema, se necesita un cambio en la regulación, ya que los altos costos y riesgos imposibilitan la formalización”.

“Cerca del 90 % de las unidades productivas agrarias de la cadena agroexportadora son menores a cinco hectáreas, esto demuestra que, si es posible integrar la pequeña agricultura a las cadenas modernas, pero se necesitan las políticas públicas adecuadas y el apoyo del Gobierno para que estas personas en vez de tener una agricultura de subsistencia cuenten con una agricultura que genere riqueza y mejore el bienestar”, añade.

Cambio climático y el impacto en la agricultura

En el 2023, el sector agropecuario crecerá 3,7 puntos porcentuales menos por fenómenos climatológicos adversos de acuerdo con data del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN). Solo a inicios de año se perdieron cerca de 38 000 hectáreas de la agricultura a causa de los fenómenos Yacu y el Niño Global. Mientras que en el 2017 con el Niño Costero se perdieron 39 000 hectáreas. Este último fenómeno climatológico está por llegar y las expectativas son poco alentadoras. Esta pérdida disminuye la capacidad productiva del sector agrario y el volumen de productos que llevan los mercados, situación que venimos enfrentando.

“En el Perú, tenemos todo mapeado respecto a las zonas de riesgo, lo que nos falta es capacidad para ejecutar proyectos que nos ayuden a sostenernos y hacer que estos fenómenos climatológicos dañen menos. Como medidas de prevención debe haber sistemas de drenaje, de canalización, represas que ayuden a recuperar el agua de las lluvias. Todo eso está identificado, pero no se ejecuta”, explica el presidente de la AGAP.

Por su parte, el representante del Programa de Hortalizas indica que se necesita un cambio de visión: “El campo o el suelo no debe verse como una máquina de hacer dinero, sino como una entidad a la que se le debe cuidar y proteger de estos eventos climáticos fuertes”. En ese sentido, recomienda a los agricultores del norte reforestar con arbustos y árboles los márgenes del río, utilizar las plantas a su favor.

“Es clave tener esa visión de ver por dónde irá el agua para que puedan canalizar eficientemente a fin de evitar que el incremento del cauce se lleve gran parte del terreno. Los árboles y arbustos con sus raíces ayudarán a que el terreno se mantenga firme”, complementa.

Luis Arturo López Gorritti – Asistente de Investigación y Desarrollo del Programa de Hortalizas de la Universidad Nacional Agraria La Molina

Trabajo articulado

“El reto del Perú es que no es un país uniforme en climas, en suelos, en especies, la riqueza del Perú se basa en la mixtura y en su diversidad, por ello, resulta complicado hacer una receta para todos los escenarios, si bien hay base técnica, existen excepciones, por ello es clave un trabajo articulado”, explica López Gorritti de la Universidad Nacional Agraria La Molina.

Finalmente, agrega que la academia puede llevar tecnología e ideas, así como también aprender las nuevas técnicas que se vienen empleando y validarlas de manera científica o acompañar y dar soporte en estas mismas, también en la validación de prácticas ancestrales y, sobre todo, promover el tema de la conservación de la biodiversidad y el uso responsable de especies locales.







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.