En un contexto global marcado por la urgencia de proteger los ecosistemas y el patrimonio cultural, el trabajo de Grupo AJE a través de la Fundación AJE Eduardo & Mirtha Añaños viene consolidando un modelo de turismo sostenible que apuesta por la conservación ambiental, el desarrollo local y la puesta en valor de los residuos. A través de la marca Cielo, desde hace varios años se logró impulsar “Ciudades Sostenibles”, un pilar por el cual se protegen y preservan los principales patrimonios culturales y naturales de aquellos países donde operan.
Esta propuesta combina la protección de sitios patrimoniales, la reducción del impacto ambiental y el fortalecimiento de economías locales, promoviendo prácticas responsables en la gestión de residuos en ciudades emblemáticas. Este enfoque busca no solo preservar los destinos, sino también ofrecer experiencias auténticas y conscientes a los viajeros que visitan estos patrimonios.
Entre los patrimonios naturales, históricos y culturales donde se vienen desarrollando acciones de conservación se encuentra Machu Picchu en Perú; el Centro Histórico de Cartagena de Indias, en Colombia; el Parque Nacional de Tikal, así como la ciudad de Antigua en Guatemala; Tulúm y el pueblo mágico de Tepoztlán en México; entre otros.
En cada uno de estos países, el enfoque de Ciudades Sostenibles ha abierto la puerta a una renovada forma de hacer y entender el turismo, uno enmarcado en términos de sostenibilidad, que los posiciona como destinos amigables con el medio ambiente, que se preocupa por mitigar su huella de carbono.
La propia UNESCO revela que las ciudades que valoran y conservan sus patrimonios atraen un turismo más consciente, un turismo que además de admirar los monumentos y paisajes, también apoya los proyectos de conservación y desarrollo sostenible.
“El turismo sostenible permite a los viajeros disfrutar de los destinos mientras se minimiza el impacto ambiental y se preserva el patrimonio cultural y natural. Las iniciativas las lideramos en conjunto y sabemos que contribuyen directamente a este modelo, promoviendo la reducción de residuos, la eficiencia en el uso de recursos y la educación ambiental”, indica Jorge López-Dóriga, director global de Comunicaciones y Sostenibilidad de Grupo AJE.
La maravilla del mundo, Machu Picchu, es un ejemplo de ello. En 2021 se convirtió en la primera maravilla del mundo en lograr la certificación carbono neutral, un título que fue renovado en el 2025 a través de la certificadora Green Initiative, gracias a la implementación de diversas prácticas sostenibles y al cumplimiento de sus metas de descarbonización.
Todo esto fue posible debido al esfuerzo conjunto del sector público como la Municipalidad de Machu Picchu y el SERNANP; y del sector privado como Inkaterra y el Grupo AJE, que ayudaron a implementar acciones de descarbonización que han marcado una diferencia tangible. Hoy la Ciudadela Inca reaprovecha el 80 % de sus residuos y tiene el compromiso de reducir en 45 % sus emisiones de CO2 al 2030 y eliminarlas por completo hacia el 2050. Desde la entrega del certificado hasta el 2023 la reducción de la huella fue de un 19 %.
“Lo que estamos demostrando en Machu Picchu es que la sostenibilidad no es un discurso, sino un modelo de gestión viable y replicable. Este enfoque de ciudad sostenible ya se está implementando en otros patrimonios culturales y naturales del mundo, impulsando un turismo responsable que protege los destinos y genera valor para las comunidades”, afirma Jorge López-Dóriga.
Con estas iniciativas, demuestran que el turismo sostenible no solo protege los destinos, sino que también enriquece la experiencia del visitante, genera valor para las comunidades locales y contribuye de manera tangible a la lucha contra el cambio climático.
“Lo que estamos demostrando en Machu Picchu es que la sostenibilidad no es un discurso”.

Ciudades Sostenibles y conservación del patrimonio
La estrategia “Ciudades Sostenibles”, impulsada por Grupo AJE a través de la Fundación AJE Eduardo & Mirtha Añaños, busca proteger y preservar destinos emblemáticos, promoviendo un modelo de turismo sostenible en los países donde tiene presencia. La iniciativa tiene como objetivo lograr que destinos turísticos como Machu Picchu puedan recibir visitantes de manera responsable, reduciendo su impacto ambiental, fortaleciendo la economía circular y promoviendo la conservación de estos territorios y su riqueza cultural.
En el caso de la maravilla del mundo, además de las acciones ya realizadas, se sumó la instalación de una planta compactadora de plástico PET y cartón, una planta de biodiésel que procesa aceites reciclados y una planta pirolizadora que convierte los residuos orgánicos en biochar, un material natural que mejora los suelos y captura carbono.
Esta experiencia está siendo replicada en otros espacios de alto valor histórico y ambiental del Perú, como las Líneas de Nasca y los acueductos de Cantayoq y Ocongalla (Ica), con acciones enfocadas en la gestión de residuos, educación ambiental y preservación de esta herencia ancestral. A nivel internacional, el modelo se extiende al Parque Nacional de Tikal (Guatemala), donde se impulsan centros de acopio de residuos PET para proteger su biodiversidad y encaminarlo hacia una economía circular y un turismo carbono neutral.
De manera similar, en Cartagena de Indias (Colombia), se trabaja de la mano con comercios y autoridades locales para reducir las emisiones de CO₂ y promover prácticas sostenibles en su Centro Histórico. Esta iniciativa no solo busca proteger el entorno de la ciudad amurallada, sino también fortalecer su competitividad como destino, atrayendo a viajeros comprometidos con la sostenibilidad y la acción climática.

Impacto global y educación para un turismo con propósito
Más allá de la protección de destinos emblemáticos, las iniciativas impulsadas por Grupo AJE a través de la Fundación AJE Eduardo & Mirtha Añaños, refleja una visión integral del turismo sostenible, alineada con los principales estándares internacionales: conservación del patrimonio natural y cultural, generación de valor social y económico para las comunidades locales, y formación de una ciudadanía —visitantes y pobladores— cada vez más consciente de su impacto ambiental.
Cada proyecto desarrollado bajo el enfoque de Ciudades Sostenibles busca que la actividad turística deje una huella positiva y duradera, integrando prácticas de economía circular, reducción y reaprovechamiento de residuos, uso eficiente de los recursos y programas de educación ambiental que fortalecen la corresponsabilidad entre empresas, autoridades y sociedad civil.
En un escenario global donde el turismo enfrenta el desafío de reinventarse frente al cambio climático, esta experiencia nacida en el Perú demuestra que es posible compatibilizar desarrollo económico, conservación y la experiencia turística, convirtiendo a los destinos en aliados de la sostenibilidad y no en víctimas de su éxito.
Con estas acciones, la multinacional de origen peruano consolida un modelo replicable a escala internacional, promoviendo un turismo responsable que busca equilibrar la experiencia del viajero con la protección de los destinos y el bienestar de las comunidades.









