Si se quiere impactar de manera perdurable y sostenible en el tiempo, el voluntariado debería conllevar a tener una visión más clara que va más allá de una acción social.

POR ALONSO ARIAS LOAYZA
aarias@stakeholders.com.pe

El voluntariado en los últimos diez años ha venido consolidándose como una actividad que va más allá de una filantropía. Esta evolución del voluntariado ha conllevado la inclusión de estrategias, objetivos, evaluación y proyección a largo plazo. Es por ello, que ya no solo bastaría el hecho de convocar personas que donen su tiempo para ayudar a otros, sino que también sería necesaria una preparación para poder velar por un voluntariado sostenible en el tiempo.

En el siguiente material abordaremos la importancia de la formación en el voluntariado, y tendremos como especialistas en consulta a Víctor Manuel Quinteros Marquina, gerente general de Participación Vecinal de la Municipalidad de Lima; Iraida Manzanilla Guerra, vicepresidente de IAVE (International Association for Volunteer Effort); y Alberto de Cárdenas, director ejecutivo de Perú Champs.

Tipos de Voluntariado

Víctor Manuel Quinteros Marquina,
Gerente General de Participación Vecinal de
la Municipalidad de Lima

La evolución del voluntariado, que va más allá de un acto social de un día, conlleva a identificar cuáles son los tipos y que contienen estos dentro de su naturaleza definida. Para Víctor Manuel Quinteros Marquina, gerente general de Participación Vecinal de la Municipalidad de Lima, el voluntariado de su organización se divide en tres ejes: el profesional, de emergencia y de sensibilización.

“Finalmente estos ejes de actividades o programas que se organizan, tienen que ver con este sentido altruista de voluntariado y acciones con objetivos sociales que finalmente ejecutan”, afirmó Víctor Quinteros.

El voluntariado profesional está relacionado a estudiantes o egresados que brindan sus conocimientos a personas que necesitan de esa información a través de programas pedagógicos o académicos con el fin de desarrollar o potenciar las habilidades blandas. Por otro lado, está el voluntariado de emergencia, enfocado a la convocatoria de personas que asisten a otras en caso de una situación crítica donde la sociedad se vea afectada. Finalmente, está el eje de sensibilización, enfocado a aquellos voluntariados que tienen con fin concientizar mediante prácticas un tema de índole ambiental y social, por ejemplo, la gestión ambiental, cuidado animal, protección del niño, mujer o adulto mayor, etc.

Por su parte, Iraida Manzanilla Guerra, vicepresidente de IAVE, sostuvo que la solidaridad tiene infinidad de caminos para manifestarse, por lo tanto hay muchas maneras de tipificar o clasificar a los voluntariados, puede ser en base al alcance, la dedicación, el enfoque, los medios utilizados, entre otros. “Podemos hablar de voluntariado individual o en grupo, espontáneo u organizado, de atención directa o indirecta a personas.

Dirigido a la naturaleza, al planeta, a una causa, con enfoque asistencial, filantrópico, de desarrollo, cooperación o empoderamiento. También acciones en nuestra comunidad inmediata o más allá de las fronteras de nuestros países. Utilización de la tecnología para el activismo inmediato o para asesorar a distancia a una persona, a un proyecto concreto o para fortalecer a una organización. Desde el ámbito familiar, académico, parroquial, comunitario o empresarial”, comentó Iraida Manzanilla Guerra.

En el caso de Alberto de Cárdenas, director ejecutivo de Perú Champs, los tipos de voluntariado se pueden clasificar y diferenciar en el tiempo invertido, las edades de la población intervenida y en los temas que se desarrollan. “El voluntariado nos permite la escalabilidad y sostenibilidad del programa de formación en liderazgo, que podemos impactar, como en nuestro caso, a más de 1500 niños, niñas y jóvenes al año en su formación como agentes de cambio”. Para Alberto de Cárdenas, las modalidades de voluntariado pueden clasificarse en base a temas alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles como adultos mayores, discapacidad, salud mental, igualdad de oportunidades, preocupación por el medioambiente, consumo y producción responsable.

Otra modalidad es cuando los voluntarios quieren compartir su talento y conocimiento para potenciar las habilidades y competencias, pueden ser talleres como tecnología, educación financiera, deporte, danza, etc.

Los especialistas en consulta concuerdan que los tipos de voluntariado siempre tienen como finalidad impactar y generar un cambio. Además, su formación puede tener como finalidad el desarrollo de habilidades blandas, el de concientización y de emergencia siempre teniendo en cuenta el público y objetivos a los que se quieran impactar positivamente.

¿Actividad social = Voluntariado?

El voluntariado va más allá de una acción social filantrópica de un día. Para el director ejecutivo de Perú Champs, el voluntariado implica una formación bidireccional porque no solamente se desarrollan competencias y habilidades de la población sobre la que se interviene, sino también hay un plan de formación para darle recursos y herramientas al voluntario que le van a permitir ser referentes de liderazgo.

Por otra parte, en la actividad social no se pone énfasis en la formación de quién realizará la actividad, no hay un plan que tenga en cuenta al equipo voluntario, sino que hay un grupo profesional que dicta unas pautas sin explicar la transcendencia de las mismas para satisfacer una necesidad concreta pero no se ofrecen recursos y herramientas, por tanto, se convierte en una práctica asistencialista.

Alberto de Cárdenas,
Director Ejecutivo de Perú Champs

“Generalmente las prácticas asistencialistas buscan satisfacer una necesidad básica como alimento y vestimenta, pero no trasciende en brindarles recursos para que la misma población se empodere y pueda satisfacer sus necesidades. Muchas veces se realizan actividades sociales sin identificar realmente las necesidades de esa comunidad”, comentó Alberto de Cárdenas.

Por su parte, la vicepresidente de IAVE profundizó en el concepto de “voluntariado profesional” como el trabajo solidario alineado a las habilidades o competencias profesionales del voluntario, siendo una clasificación muy utilizada en el ambiente empresarial. “Nuevamente se trata de la definición que demos a habilidades o competencias. En este caso, se espera que la preparación profesional, el talento de los voluntarios sea puesto a la orden de una organización sin ánimo de lucro. Por ejemplo, asesorías en temas gerenciales como marketing, finanzas, comunicaciones, gestión de capital humano, sistemas tecnológicos y análisis estratégico. Es una tendencia que busca generar mayor impacto al invertir talento especializado en programas y proyectos sociales”, concluyó Iraida Manzanilla.

Selección del voluntario

Cuando hablamos de un programa de voluntariado sostenible en el tiempo, antes de pasar a la formación de los mismos, es necesario una selección eficaz de acuerdo a los objetivos del programa benéfico. El gerente general de Participación Vecinal de la Municipalidad de Lima, afirmó que en el caso del municipio al cual representa, los voluntarios no solamente son aquellos que están en una base de datos, a quienes llamas cuando hay una urgencia o necesidad. Es importante que sean identificados en base a los objetivos que se planteen y por su compromiso. Después, es importante fortalecerlos como agentes de cambio.

“Es ahí donde ingresa nuestro programa formativo Soy Agente de Cambio, este año se inició esta nueva línea de trabajo desarrollándose lo que se puede decir la primera fase de la capacitación que es el fortalecimiento de habilidades blandas como el liderazgo, compromiso, trabajo en equipo, y el sentido de voluntariado”, afirmó Víctor Manuel Quinteros, quien además comentó que una vez realizada esta primera fase, se procederá a identificar en qué tipos de voluntariados y especialidades la persona se pueda desempeñar considerando un grupo de variables para así poder tener un mejor desarrollo del programa que se vaya a realizar.

En el caso del director ejecutivo de Perú Champs, nos dió una visión enfocada en cómo podría elaborarse la selección de voluntarios en relación a programas educacionales donde se trabaja con niños. “En PerúChamps realizamos un proceso de selección de acuerdo a los programas que realizamos.

En general, se aplica un cuestionario donde planteamos diferentes preguntas para explorar el interés y motivación de las personas en participar del voluntariado. Los postulantes que hayan logrado pasar el primer filtro, les realizamos un test psicológico para evaluar temas de salud mental ya que están en contacto directo con niños y niñas y tenemos que salvaguardar su integridad. Por último, las personas que pasan este segundo filtro participan de un assessment center donde se evalúan sus habilidades y competencias en diferentes dinámicas”, señaló Alberto de Cárdenas, quien agregó que de esta manera se busca que el voluntario tenga un perfil de liderazgo basado en 4 competencias: visión personal y compartida, inteligencia emocional, creatividad y compromiso social. “Estas competencias se desarrollan en el plan de capacitación que tienen durante todo el programa, entonces, no solo brindan su tiempo y conocimiento, sino nos interesamos en seguir formándolos para darle valor al voluntariado”.

Por su parte, la vicepresidente de IAVE hace una reflexión sobre las características generales usualmente presentes en un voluntario.

“Si aceptamos la premisa de que todo voluntariado debe hacerse de una manera profesional, entonces, un voluntario es aquella persona que sabe lo que puede dar de sí, su talento y pasión.
Se informa y conecta con la misión y objetivos del grupo o la organización a la que pueda ofrecer el tiempo, talento y esfuerzo. Además, recibe capacitación, se informa de sus tareas y las cumple puntualmente”.

Iraida Manzanilla sostuvo que esta afirmación no es sencilla, se requiere de procesos bien definidos en la organización que recibe a los voluntarios, tales como misión, visión, valores y lineamientos, y en consecuencia, objetivos en función de necesidades detectadas que puedan ser abordadas por voluntarios, permitiendo así definir perfiles, roles, tareas, mecanismos de seguimiento, evaluación y reconocimiento.

Beneficios del Voluntariado

Iraida Manzanilla Guerra, Vicepresidente de IAVE y Representante de América Latina

Iraida Manzanilla indicó que el primer beneficio es conocerse mejor a sí mismo, sus intereses, sus fortalezas y capacidad de solidarizarse con otros. “El voluntariado se convierte en un proceso de aprendizaje y de crecimiento personal.

Se pueden desarrollar habilidades diferentes a las que exige su carrera profesional. Conocer otras realidades, trabajar con otras personas de diferente experiencia, enriquece la visión de la vida misma y afrontar dificultades con pocos recursos, despierta la creatividad y la innovación”.

Además, sostuvo que es una forma de participación en la que la igualdad y la inclusión la definen. “Ser voluntario nos humaniza y nos permite fortalecer nuestra ciudadanía de forma activa.
Siempre se recibe más que lo que se da, investigaciones científicas certifican que ser voluntario también beneficia nuestra salud física y mental. Se trata de ser felices trabajando con otros y para otros”, concluyó.

Alberto de Cárdenas concordó con la postura de Manzanilla, sostuvo que las personas inician un voluntariado pensando que tienen mucho que dar, pero en el transcurso del tiempo se dan cuenta que se llevan más de lo que dan.

“Conocer otros contextos de manera directa que te permitan ver otras realidades, ya que a veces nuestros privilegios nos van desensibilizando y pensamos que la única realidad existente es la nuestra, nos damos cuenta que esos derechos o privilegios no son gozados por todas las personas y que es nuestra obligación moral seguir sumando acciones para desaparecer las desigualdades sociales, y podamos vivir en un mundo más igualitario”.

Por su parte, Víctor Manuel Quinteros comentó que parte de ser voluntario es aprovechar el tiempo libre y trabajar en un fin altruista con buenas intenciones por el bien común. “Todos tenemos que dejar de lado el individualismo y trabajar con los voluntarios para que estén comprometidos con el bien común.
Uno se vuelve en un agente de cambio cuando al ir creciendo en las fases de su vida tiene muchas historias por contar, muchas vivencias positivas que compartir”.

Conclusiones

En el voluntariado, el proceso de selección y preparación, son fases para lograr que un programa benéfico sea sostenible en el tiempo. Las empresas han venido también comprendiendo la importancia de fomentar estas actividades dentro de sus colaboradores.

El hecho de integrar más el voluntariado nos hará una sociedad más participativa, empática, y sobre todo con visión a largo plazo. Son acciones que a la larga todos salimos beneficiados, debido a que todo se realiza en pro del bien común y por tener una mejor nación eficaz y compositiva.

Los especialistas han venido definiendo los tipos o ejes de voluntariado, donde de acuerdo a los intereses de uno y en base a su perfil, pueda encontrar el espacio en la que se haga agente de cambio y lograr impactar en personas o ambientes de necesidad.

Por otro lado, la selección de las personas ideales nos da un indicio de que no basta con tener la buena voluntad de ayudar, ya que es necesaria contar con una preparación previa, debido a que el programa va dirigido a un público con necesidades urgentes de ayuda, a quienes se les debe atender con todo el profesionalismo debido.

Finalmente, es crucial las capacitaciones que reciba el voluntario, esto no solo enriquece el trabajo sino también brinda herramientas y conocimientos a la personas, que pueden aplicarlo también en su día a día.

Luis Aranguren, filósofo y teólogo español, menciona que “el voluntariado busca conciliar cordialmente las dos grandes aspiraciones éticas de la humanidad: la felicidad personal y la justicia social”. Son dos puntos ausentes muchas veces tanto en la vida de uno como a nivel de nación, está en nosotros en comenzar a ser agentes de cambio.







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