En el Día Mundial del Medio Ambiente, abordamos uno de los 17 objetivos del plan global adoptado por 195 Estados miembros de la ONU: actuar frente al cambio climático en un momento en que los científicos alertan que el mundo tiene tres años para frenar sus emisiones de gases de efecto invernadero. De lo contrario, el calentamiento global producirá cambios irreversibles.

Hace siete años, la ONU aprobó 17 objetivos dentro de su Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, un periodo en el que empresas y ONG han aprovechado para establecer los cimientos de diversas estrategias e iniciativas en materia ambiental.

Se trata de un plan global adoptado por 195 Estados Miembros del organismo para lograr un mundo sin pobreza, en el que se proteja el medio ambiente y donde todas las personas gocen de paz y una vida próspera.

Al adoptar la Agenda 2030, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación. Sin embargo, en el propósito de abordar los desafíos ambientales incluidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), era fundamental contar también con el sector privado y la sociedad civil.

“Alcanzar el desarrollo sostenible requiere de alianzas sólidas entre quienes comparten una visión y objetivos que colocan a las personas y el planeta en el centro”, ha dicho Igor Garafulic, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Perú.

Metas de los ODS

Todos los ODS están interrelacionados, por lo que el éxito de la consecución de unos repercute en la correcta aplicación de otros, y en la parte alta de la cadena se sitúa la crisis climática. De este punto específico trata el ODS 13

El 2019 fue el segundo año más caluroso de todos los tiempos y marcó el final de la década más calurosa (2010-2019) que se haya registrado jamás. En este tiempo, los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero en la atmósfera aumentaron hasta niveles récord.

El cambio climático está afectando a todos los países de todos los continentes: altera las economías nacionales y afecta a distintas vidas. Los sistemas meteorológicos cambian, los niveles del mar están subiendo y los fenómenos meteorológicos son cada vez más extremos.

A pesar de que se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero caigan alrededor de un 6 % en 2020 debido a las restricciones de movimiento y las recesiones económicas derivadas de la pandemia, esta mejora es solo temporal. El cambio climático no se va a pausar. Una vez que la economía mundial comience a recuperarse de la pandemia, se espera que las emisiones vuelvan a niveles mayores.

El ODS 13 pretende introducir el cambio climático como cuestión primordial en las políticas, estrategias y planes de países, empresas y sociedad civil, para abordar tanto la pandemia como la emergencia climática con el fin de salvar vidas y medios de subsistencia. Además, aspira a reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático manteniendo el aumento global de la temperatura durante este siglo muy por debajo de 2 grados Celsius con respecto a los niveles preindustriales. 

Con el fin de cumplir este objetivo, el nuevo tratado debe prever políticas, hojas de ruta, tecnologías y financiamiento para asegurar que las emisiones mundiales alcancen su nivel máximo dentro de los próximos 10 años, se inicie una profunda descarbornización de la economía mundial y se logre la neutralidad climática en la segunda mitad del siglo. 

La neutralidad climática supone restablecer el equilibrio del planeta, en términos de emisión y absorción de gases, al estado en el que se encontraba hace un siglo y medio. Hará falta aumentar considerablemente el uso de energías no contaminantes y renovables y restaurar y gestionar de manera sostenible los ecosistemas saludables, como los bosques, los suelos y los humedales, que tengan capacidad de absorber las emisiones de gases de efecto invernadero restantes y, a la vez, de contribuir a que las comunidades y los países se adapten a ciertos efectos del cambio climático que ya habrán pasado a ser inevitables. 

Todas estas iniciativas y acciones pueden contribuir directamente al logro de los ODS por medios que pueden resultar sorprendentes. Las medidas que se están aplicando para combatir el cambio climático, en particular en el marco del Protocolo de Kyoto, suscrito hace 10 años, han contribuido a impulsar el rápido crecimiento de las energías renovables, como la energía eólica y solar, y a reducir drásticamente su costo. 

La voz de la ciencia

Los expertos del clima de la ONU, que proponen cambios radicales en nuestra manera de vivir, ya lo alertaron dos meses atrás en un informe revelador: el mundo tiene tres años para frenar sus emisiones de gases de efecto invernadero y debe prepararse para abandonar los combustibles fósiles, de lo contrario el calentamiento del planeta no genere cambios irreversibles.

En un contexto de alza de precios de la energía, los expertos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) creen que el abandono del carbón es necesario de aquí a 2050, y que el mundo debe renunciar en un 60 % como mínimo al petróleo, y en un 70 % al gas.

Las emisiones de CO2 tienen que ser frenadas de aquí a 2025 para que el futuro de la Humanidad sea viable. “Estamos ante una encrucijada”, explicó entonces el jefe del IPCC, Hoesung Lee. “Las decisiones que tomemos ahora pueden garantizar un futuro viable. Tenemos las herramientas y el conocimiento necesarios para limitar el calentamiento”, añadió.

Con los actuales compromisos, el objetivo de controlar el aumento de la temperatura media del planeta a +1,5º está “fuera del alcance”, explicó el informe. «Las naciones tienen que demostrar su valentía», pidió el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken.

En los últimos meses, el IPCC ha publicado las dos primeras entregas de una trilogía de evaluaciones científicas gigantescas. Miles de páginas describen el efecto invernadero, que está calentando el planeta, y lo que eso significa para la vida y la fauna. 

Las propuestas más radicales abogan por reducir drásticamente el transporte aéreo, obligar a los usuarios a abandonar los vehículos con carburantes tradicionales en favor de los eléctricos, refundar la cadena alimenticia, reduciendo el consumo de carne, repensar la forma de construir las casas…

Las negociaciones en torno a este nuevo informe del IPCC han sido largas, más de dos semanas, línea por línea. Los países en vías de desarrollo reivindicaron especialmente su derecho a seguir aumentando el nivel de vida de sus poblaciones, que suponen la gran mayoría del planeta.







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