HANS ROTHGIESSER
Miembro del Consejo Consultivo Stakeholders

Hoy en día sabemos que la Tierra es redonda y que da vueltas alrededor del sol. Pero, ¿todos estamos de acuerdo con eso? Hace unos años hemos visto el surgimiento, desarrollo y caída de un fenómeno llamado el terraplanismo: Un grupo de personas que retan ese conocimiento y pretenden comprobar -sin éxito hasta ahora, por si hacía falta mencionarlo- que la Tierra en realidad es plana. Este movimiento sorprendió por varias razones, ninguna de las cuales tiene que ver con el incuestionable hecho de que, pues, la Tierra es redonda y hay muchas formas de demostrarlo: que los otros planetas que podemos ver por nuestros telescopios son redondos, por ejemplo. O que los barcos desaparecen lentamente hacia abajo conforme ingresan al horizonte.

Con fenómenos como el terraplanismo sucede algo que se repiten con otras estructuras de mitos: que alguien te las tiene que presentar para que te las creas. Nadie se levanta un día y cuestiona un hecho científicamente comprobado por siglos. Alguien tiene que haber venido y tiene que haber expuesto esta serie de cuestionamientos falaces para que comiences a cuestionar que la Tierra es redonda. Para esto internet se ha convertido en un caldo de cultivo peligroso.

Yo veía personalmente un fenómeno similar cuando enseñaba economía en la universidad a estudiantes de periodismo, que ya llegaban con una carga ideológica fuerte, y repletos de todo tipo de mitos sobre la economía de libre mercado. Antes de enseñar sobre la importancia del sector telecomunicaciones en el Perú y el impacto de la inversión en ésta, había que dedicarle tiempo a “desenseñar” varios de los mitos que repetían sobre las empresas vinculadas a ese sector. El más común, pero por suerte fácil de desmentir, era el que alegaba que Telefónica del Perú no paga impuestos.

En ese sentido, el proceso de “desaprendizaje” es importante en el Perú, en la medida en la que hay grupos de interés que no tienen ningún problema en difundir mentiras y medios que no tienen ningún problema en darles plataforma.

Pues bien, tomemos en cuenta que es responsabilidad del docente lo que suceda en el salón de clases, pero lo que pasa fuera es responsabilidad de muchas más personas.  Mucho podemos hacer por la educación en general de las siguientes generaciones si somos más responsables.  Tomemos la publicidad, por ejemplo. ¿Cuántas veces hemos tenido que explicarle a un niño que lo que se comunica en una propaganda de televisión no es verdad, sino un “chiste” o una “broma”? Por ejemplo, que consumir una bebida energética no te da alas. No te vayas a tirar por la ventana.

Lo mismo pasa con otras formas como las empresas se relacionan con las distintas comunidades de involucrados. En una ocasión, por ejemplo, me mostraron una campaña que pretendía plantear que la falta de respeto por las normas de tránsito era consecuencia de una enfermedad y que había que vacunarse. Esto como parte de una supuesta campaña de responsabilidad social que estoy seguro que suena muy innovador y creativo, pero que causa confusión en jóvenes que aún no saben bien cómo es que funcionan las vacunas y por qué los adultos no respetan a los demás cuando están al volante. Suena tonto, pero les aseguro que causa confusión en mentes impresionables.

Los niños hoy en día escuchan todo y tienen acceso a fuentes de información que nosotros de pequeños ni siquiera habríamos soñado que existirían. Acompañémoslos en el recorrido que hacen de esa información, comentémosla con ellos y enseñémosles que no todo es confiable. Por el otro lado, seamos más responsables con la información que lanzamos al mundo. Eso ya ayudaría bastante.

 







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